El rector en medio del desalojo

por M.O. Rivas y L. Concha

EL JUEVES 13 de junio, el senado de la Universidad de Chile sesionaba en la "torre 15" del campus Andrés Bello en Diagonal Paraguay, donde hoy funciona la rectoría, cuando un llamado cambió los ánimos. Desde la Casa Central, el rector Víctor Pérez fue informado que Carabineros había desalojado la toma que llevaba 10 días.

De inmediato, se trasladó al lugar junto con un senador estudiantil y dos vicerrectores. Si bien llevaba días pidiendo a los estudiantes que pusieran término a la toma, también había reiterado que se oponía a un desalojo para evitar "una espiral de violencia". Sin embargo, el lanzamiento de una molotov desde el recinto -como denuncia carabineros- cambió las cosas. La policía ingresó al plantel, lanzó gases lacrimógenos y detuvo a 28 personas.

Los hechos se produjeron luego de una marcha que convocó a 45 mil personas, y tras la cual se produjeron incidentes en el centro de la capital. En medio de los enfrentamientos, un grupo de encapuchados ingresó a la Casa Central, desde donde lanzó piedras y artefactos incendiarios a carabineros. Este hecho marcó la decisión de la policía de ingresar al plantel, donde se detuvo a 29 personas, entre las que había 11 menores y de las cuales sólo seis eran estudiantes de la institución. Carabineros informó que se incautaron cuatro bombas molotov, y defendió el uso de los bastones debido a la violencia de los ataques.

Cuando Pérez llegó al lugar, ingresó a la Casa Central con una máscara de gases, recorrió las instalaciones y habló con los alumnos, quienes le mostraron videos del desalojo.

Luego pidió la salida de la policía del plantel y cuestionó duramente el actuar de carabineros. "Rechazamos (...) esta intromisión a la autonomía. Queremos saber por qué Carabineros entró a la Casa Central sin autorización (...) Que se nos diga cuál es el delito flagrante", fueron sus palabras.

Sus dichos lo enfrentaron a La Moneda, que lo acusó que protegía "delincuentes". "No hay lugar donde carabineros no pueda ingresar cuando se está cometiendo un delito", dijo el ministro de Interior, Andrés Chadwick, quien defendió el actuar policial diciendo que tras el ataque con una molotov a la policía, se debe actuar pues el ilícito es flagrante. Días después hizo llegar un dossier con fotografías y videos al rector.

En una semana, el suceso transformó en uno de los hitos de la rectoría de Pérez, a la que le resta un año para terminar su segundo período. El desalojo está siendo indagado por la comisión investigadora de Seguridad Pública, la que el miércoles citó a Pérez, Chadwick y al general director de Carabineros, Gustavo González.

En la cita, Pérez y Chadwick dieron su relato de los hechos: el ministro insistió en defender el actuar de carabineros, y el rector cambió un punto central de su argumentación.

Mientras sus primeras declaraciones apuntaron a rechazar el ingreso de Carabineros al plantel sin su autorización, esta vez sólo aludió a los errores procesales y la violencia del actuar policial, y pidió mejorar la coordinación con carabineros. Solicitó respetar un edificio "emblemático de la República" y defendió la autonomía que dijo ser: "mucho más genérica que lo que dictan los códigos".

De Michigan a la Casa Central

Hijo de una pareja de profesores primarios de Rancagua, Pérez realizó sus estudios secundarios en el Liceo Manuel Barros Borgoño, al tiempo que asistía a clases de piano.

A mediados de los 60, ingresó a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile (FCFM) para estudiar Ingeniería Civil Industrial. Uno de sus profesores, quien posteriormente guió su tesis, fue el ex ministro de Educación y OO.PP., Sergio Bitar.

"Provenía de un grupo selecto de alumnos, con preocupación por los problemas nacionales. Esa generación estaba preocupada del desarrollo, de pensar a la sociedad", dice Bitar, quien señala no recordar una filiación política de Pérez en la época, pero dice tener "la convicción de que tiene proximidad con la centro izquierda progresista".

Casado con la educadora de párvulos Carmen Stephens, tiene tres hijos, y su gran afición es la pintura chilena.

Pérez desarrolló una estrecha relación con el pintor José Balmes, a quien visitaba frecuentemente en su casa taller ubicada en Ñuñoa.

Su carrera como académico comenzó en 1969, dos años después de terminar su carrera. En esa época también participó y dirigió el Instituto Politécnico de Santiago, destinado a educar a los trabajadores. En 1972 obtuvo el grado de Master of Science en la U. de Michigan, EE.UU. y luego regresó a Chile para seguir como profesor de ingeniería.

Pero el impulso a su trayectoria comenzó desde 1993, cuando asumió la prorrectoría bajo la administración de Jaime Lavados y desde 1994 a 2002, cuando fue decano de la FCFM. Desde ese rol tuvo una labor reformista que reposicionó y modernizó a la facultad, a la vez que le dio visibilidad para postularse en 2002, desafiando al entonces rector Luis Riveros, quien postulaba a la reelección.

Con un discurso centrado en el rol público de la universidad y en la modernización institucional, Pérez fue derrotado con un 39,7%. Entonces regresó a la facultad como profesor, pero al poco tiempo anunció a sus cercanos que se respostularía el 2006.

Su segunda campaña, para la cual el afiche fue diseñado por su amigo José Balmes, estuvo cruzada en parte por una de sus escasas participaciones en política. Meses antes de la elección de rector de 2006, Pérez fue uno de los consultados por el equipo que elaboró el programa de Educación Superior de Michelle Bachelet para la presidencial de 2005. Según el ex senador PS, Jaime Gazmuri, "se consultó su opinión en la materia, donde destacó la idea de fortalecer la educación pública".

En mayo de ese año, con Bachelet en La Moneda, Pérez enfrentó una vez más a Riveros y al entonces decano de Medicina, Jorge Las Heras. Tras una dura campaña y una sorpresiva votación, Riveros y Pérez pasaron a segunda vuelta, en la que el desafiante sorprendió al entonces rector con una jugada que dio cuenta de una impensada "muñeca política". Consiguió el apoyo de Las Heras a cambio de nombrarlo vicerrector.

El episodio fue duramente criticado por Riveros, quien luego debió sortear otro golpe: la Fundación Chile 21 emitió un comunicado en favor de la candidatura de Pérez, hecho que causó polémica y fue interpretado como un apoyo del oficialismo hacia el ex colaborador. Sin embargo, Pérez es descrito como una persona sin grandes redes políticas.

Sobrio y de bajo perfil

Diversas fuentes coinciden en que el rector muestra un liderazgo sobrio y de bajo perfil, en el que antes de emitir una opinión o tomar una decisión, escucha diversos planteamientos. Sin embargo, tras decidirse, defiende sus ideas con fortaleza e incluso "terquedad".

Dirigentes estudiantiles, académicos y funcionarios consultados por La Tercera, plantean que el rector ha hecho una gestión correcta en términos globales, pero cuestionan aspectos específicos en el desarrollo de algunas facultades. Resaltan que ha logrado acuerdos en varios puntos relevantes.

Uno de los logros que se adjudica a su gestión es el posicionamiento de la Universidad de Chile como actor relevante de la agenda y como ejemplo de la importancia de las universidades estatales y la educación pública.

Un blanco de críticas fue su actuación en el episodio que, en 2009, enfrentó a un grupo de académicos de Derecho, entre ellos Davor Harasic, Julián López, Lucas Sierra y Fernando Atria, con el decano Roberto Nahum, a quien acusaron de plagio. El tema hizo crisis, pues los alumnos tenían tomada la facultad, lo que aumentó la presión sobre la rectoría.

Con Pérez fuera del país, el caso recayó en Jorge Las Heras, rector (s), quien tras una breve investigación desechó las denuncias. Pero a su regreso, Pérez enfrentó una dura arremetida de los académicos de derecho, frente a lo cual decidió reabrir el caso y nombrar un decano investigador. Su estrategia fue forzar la renuncia de Nahum en vez de tomar una decisión inmediata, lo que le valió duras críticas de ambos lados: los académicos le cuestionaron no haber resuelto sobre hechos que para ellos eran concluyentes, mientras que desde el entorno de Nahum le criticaron haber reabierto el caso que ya estaba cerrado.

En algunos sectores, el liderazgo de Pérez es criticado justamente por su permanente intento de llegar a consensos, en vez de resolver.

Sin embargo, sus cercanos resaltan justamente esta capacidad de aunar criterios y dialogar, aunque el proceso demore.

Un ejemplo claro de ello fue la ida al Congreso el pasado miércoles acompañado -justamente- por Nahum. "Amigos no son, pero están lejos de ser antagonistas", dice una fuente que conoce a ambos.

Con el gobierno, la relación no ha sido fácil: en 2010, Pérez protagonizó un episodio que molestó a La Moneda cuando, al asumir su segundo período, criticó duramente al Presidente Sebastián Piñera durante el acto oficial.

Lo emplazó a un "nuevo trato" entre el Estado y las universidades estatales. Además, calificó de "poco sensatas" y "poco prudentes" algunas de las políticas educacionales anunciadas por el gobierno. Su alocución la cerró con un "¡Viva la Universidad de Chile libre!".

En 2011, al estallar el movimiento estudiantil, las relaciones no mejoraron. Si bien el académico no tuvo una relación especialmente estrecha con la Fech, se cuidó de no enemistarse con los estudiantes. Según algunos sectores, fue tibio en su rechazo a las tomas, que reiteró en cada Consejo Universitario, pero sin llevar a cabo acciones concretas para evitarlas.

"En cada reunión nos pidió poner fin al conflicto, que se acabaran las tomas. Ese fue siempre el tema conflictivo, pero sabíamos que no estaba por desalojar", señala Francisco Figueroa, ex vicepresidente de la Fech.

Al interior del Cruch, en tanto, si bien no es reconocido como uno de los principales articuladores de los acuerdos entre los rectores y los estudiantes, sí destacó su actuación a fines de julio de 2011 en pos de rechazar el paquete de medidas anunciado por el Ejecutivo. En efecto, en dicho episodio, Pérez emplazó al entonces ministro de Educación, Joaquín Lavín, por haber faltado a reuniones.

Semana Agitada

"Es una persona reflexiva, de buena pluma, de pensar mucho las cosas, con un espíritu republicano casi ancestral", dice el vicepresidente del Cruch, Juan Manuel Zolezzi, respecto de la forma de actuar de Pérez durante las movilizaciones estudiantiles de 2011.

Con relación a las tomas, Pérez siempre las ha rechazado y pedido a los estudiantes ponerles términos, pero nunca con la vehemencia con que actuó el día del desalojo, al criticar la acción de carabineros.

Con respecto al episodio que lo enfrenta al gobierno desde la semana pasada, Pérez ha abordado el tema en diversas instancias. A las cartas de académicos y estudiantes de la universidad, el rector sumó el apoyo del Cruch el martes por la mañana. Esa misma tarde, el tema fue abordado en la sesión del Consejo Universitario, donde fue respaldado en forma casi unánime, a excepción del decano de la Facultad de Economía (FEN), Manuel Agosín, un crítico de la postura de Pérez frente a las movilizaciones. Este abandonó la reunión luego de expresar su molestia y acusar que entre los detenidos había "pocos estudiantes de la Chile".

El miércoles, en el Congreso, Pérez insistió en criticar a carabineros centrándose en la violencia y no en sus atribuciones para el desalojo: "yo no entiendo (que) identificar y aprehender a un eventual autor de delito flagrante se condiga con entrar a la casa central y golpear de la manera que se golpeó a los estudiantes". Sobre los permisos para ingresar al plantel, dijo que "habría bastado para resolver el problema que las coordinaciones fueran efectivas".

Chadwick, a su vez, entregó el dossier a los diputados e insistió en que el ingreso de carabineros fue legal. En el gobierno aseguran que no existe norma que obligue a consultar al rector antes de ingresar a la universidad, cuando hay delito flagrante. Paralelamente, Carabineros anunció que separará al oficial a cargo del procedimiento por actuar "fuera de protocolo".

Al terminar la sesión, Pérez se acercó a Chadwick para despedirse. "Muchas gracias rector" le dijo el ministro. "Gracias", respondió escueto el académico y se retiró.

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