Movimiento Empatía

Verdades y Mitos

Sobre la pandemia y su desarrollo SIEMPRE hay dudas, pero no solo eso: también hay varios MITOS.

En esta sección, compartimos algunos de los que hemos identificado circulando y que es necesario enfrentar con información. 

¿Has detectado otros mitos que debamos revisar y desmentir? No dudes en escribir a movimientoempatia@uchile.cl para que podamos resolverlos con las y los expertos de la U. de Chile.

Por mí, por ti y por quienes más quieres. Informarnos adecuadamente y no reproducir información que es dudosa o que no está chequeada por fuentes confiables, también es un acto de empatía: es otra forma de ayudar a frenar la pandemia. ¡Súmate al cambio! #EmpatíaEsVida

Verdades

1. El COVID-19 es consecuencia de un virus nuevo que se transmite con mucha facilidad

Es una enfermedad provocada por el SARS-CoV2, un virus perteneciente a la familia de los coronavirus. Tanto el virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China), en diciembre de 2019. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró en marzo de 2020 que este brote de COVID-19 es una pandemia. La situación sanitaria en la que continúa el mundo hace más de un año y la ciencia han demostrado que este patógeno se transmite con mucha facilidad de una persona a otra, y que puede generar síntomas graves e incluso causar la muerte.

Al 29 de abril de 2021, cerca de 150 millones de personas en el mundo se han contagiado de esta enfermedad y más de 3 millones han fallecido. Chile registró a la misma fecha 1184271 contagiados y 26073 fallecidos. 

2. Las personas asintomáticas también pueden transmitir el virus a otras personas

Tengan o no tengan síntomas, las personas infectadas pueden transmitir el virus a otras, incluso aquellas que no presentan síntomas en ningún momento. Es importante tener presente que las y los infectados son más más contagiosos justo antes de que aparezcan los síntomas (2 días antes) y durante la primera fase de la enfermedad. 

El virus se propaga a través de micropartículas que se liberan cuando una persona que tiene el virus tose, estornuda, respira, canta o habla. Este patógeno puede ingresar a nuestro organismo a través de las vías respiratorias y cuando estas micropartículas suspendidas en el aire entran en contacto con nuestra boca, nariz o nuestros ojos. 

También puede transmitirse por contacto indirecto con objetos o superficies contaminadas por el virus. Esta forma de contagio ocurre cuando una persona toca una superficie o un objeto donde se encuentra el virus y luego se toca la boca, la nariz o los ojos.

La transmisión a través del aire puede producirse principalmente en entornos interiores mal ventilados y/o concurridos, donde las personas tienden a pasar períodos de tiempo más prolongados, como -por ejemplo- restaurantes, gimnasios, clubes nocturnos, oficinas y/o lugares de culto. Esto se debe a que los aerosoles permanecen suspendidos en el aire o viajan más de 1 metro (largo alcance).

3. Una persona contagiada puede presentar síntomas hasta 11 días después de que se infecta 

En promedio, las personas que se contagian de COVID-19 empiezan a presentar síntomas en un plazo de 5 a 6 días desde que se infectan, pero un portador o portadora del virus puede presentar síntomas hasta 10-11 días después del contagio. 

Los síntomas más habituales son fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza, tos seca y cansancio. A estos se pueden sumar otros como diarrea, conjuntivitis, pérdida del sentido del olfato o del gusto y erupciones cutáneas. Los síntomas más graves que puede presentar una persona, en tanto, son dificultad para respirar o sensación de falta de aire, dolor o presión en el pecho e incapacidad para hablar o moverse debido a dificultad respiratoria. 

Si presenta algunos de estos síntomas es aconsejable que se realice un examen PCR para confirmar o descartar positividad al virus. Lo recomendable para personas que sufran síntomas leves es que se confinen en sus hogares. En caso de sintomatología grave, debe buscar atención médica inmediata.

4. El uso de mascarilla no es suficiente para evitar contagiarnos del COVID

Diversos estudios realizados durante esta pandemia han demostrado la efectividad de las mascarillas tanto para reducir las posibilidades de inhalar el SARS CoV2 como para limitar la dispersión de partículas que puede realizar una persona contagiada. Las más recomendadas son las mascarillas de alta efectividad (como, por ejemplo, N95, KN95 o FFP2), luego las quirúrgicas de tres capas y las mascarillas hechas de una combinación de algodón y polipropileno.

La utilización de la mascarilla es de especial relevancia en espacios cerrados y con poca ventilación, pero no es suficiente por sí solo para evitar que el virus ingrese a nuestro organismo. También podemos tener contacto con el patógeno a través de nuestras manos y a través de ellas llevarlo a nuestras fosas nasales, boca y ojos. 

Por esta razón, junto al uso de mascarillas, se recomienda el lavado frecuente y minucioso de las manos con agua y jabón o un desinfectante de manos en base a alcohol, así como evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sin lavar. Otra de las medidas preventivas fundamentales es mantener un distanciamiento físico con otras personas fuera del hogar, de al menos un metro y medio. 

5. Si tengo síntomas de COVID-19 o sé que estoy contagiado debo reportarlo a la autoridad sanitaria

En caso de presentar síntomas de COVID-19, debe notificar al Ministerio de Salud al 600 360 7777. Si se le indica acudir a un establecimiento de salud, adopte las medidas preventivas para evitar posibles contagios a otras personas.

Si presenta dificultades respiratorias o algún síntoma de carácter grave, debe ir a urgencias lo antes posible. Si tiene síntomas leves como tos o dolor de garganta, pero sin fiebre, o tiene sospechas de estar infectado, es recomendable confirmar o descartar el contagio mediante un test PCR y cuidarse en casa. 

En caso de que resulte positivo a la enfermedad y no pueda mantener aislamiento en el hogar, debe ser trasladado a una residencia sanitaria determinada por la Seremi.

Mitos

1. Si un test rápido de anticuerpos me sale negativo puedo descartar tener COVID-19  

No. Los test rápidos de anticuerpos tienen una serie de limitaciones asociadas al hecho de que detectan la respuesta inmune del organismo a la infección causada por el virus o producto de lavacunación, en lugar de detectar al virus en sí.

Sin embargo, ante la complejidad que implica la realización masiva de test PCR, han surgido test de diagnóstico rápido de antígenos que sí permitirían conocer en unos 15 a 30 minutos si una persona está o no infectada. Algunos de estos test de antígenos ya cuentan con aprobación de la autoridad sanitaria para su uso en pacientes con síntomas. Aún así, el Instituto de Salud Pública ha establecido -en sintonía con la Organización Mundial de la Salud (OMS)- que la positividad de una persona al SARS CoV2 debe ser confirmada a través de PCR en tiempo real.

2. El uso prolongado de mascarillas provoca hipoxia o intoxicación por CO2

Utilizar mascarillas médicas durante mucho tiempo puede ser incómodo, pero no provoca intoxicación por CO2 ni hipoxia, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estas pueden producir sensación de dificultad al respirar, pero permiten la entrada de oxígeno y la eliminación de CO2 con normalidad. 

No obstante, la OMS aconseja no usar mascarilla durante la actividad física intensa. La autoridad sanitaria chilena, en esta línea, ha establecido que no es obligatorio el uso de mascarilla al momento de realizar actividad física, pero sí lo es antes y después de hacerla. Junto a esta medida, se debe evitar la realización de deportes en espacios cerrados y sin adecuada ventilación, además de mantener el distanciamiento físico con otras personas.

Para una correcta utilización de la mascarilla, compruebe que esté bien colocada y que le permita respirar con normalidad. No reutilice una mascarilla desechable y cámbiela cuando esta se humedezca.

3. El COVID-19 no afecta a los niños

Personas de cualquier edad pueden infectarse y contagiar a otras personas. La evidencia muestra que los niños y niñas no son inmunes y tienen la misma probabilidad de infectarse, pero sus síntomas tienden a ser menos graves. 

Recientemente, además, se ha observado la irrupción de un cuadro inflamatorio agudo en niños que han estado contagiados de COVID-19, incluso después de un mes de haber superado la enfermedad, llamado Síndrome Inflamatorio Multisistémico, también conocido como PIMS por sus siglas en inglés (Pediatric Inflamatory Multisistemic Syndrome). Esta condición, de no tratarse a tiempo, puede traer importantes compromisos a la salud.

Sin embargo, las probabilidades de enfermarse gravemente son más altas para adultos mayores o personas con problemas de salud preexistentes, como la diabetes, la obesidad o asma, además de enfermedades cardiovasculares u otras que afecten al sistema inmunológico.

4. El calor o las bajas temperaturas pueden disminuir los contagios o matar al virus

Diversos estudios hasta ahora indican que el virus del COVID-19 puede transmitirse en cualquier lugar, independiente de sus condiciones meteorológicas o climáticas. Este patógeno se ha expandido por todo el mundo, en zonas frías y secas y en entornos cálidos y húmedos.

La exposición al sol o a temperaturas por sobre los 25°C, así como el frío o la nieve no afecta al virus ni disminuye la probabilidad de contagiarse de COVID-19. Sin embargo, es conveniente considerar que los climas más fríos predisponen a una mayor circulación de virus respiratorios. 

Las condiciones de mayor riesgo están presentes en espacios cerrados, con muchas personas y poca ventilación. Cuando no es posible evitar entornos de este tipo, la recomendación es extremar medidas preventivas como el distanciamiento físico, el correcto uso de mascarillas, evitar tocarse los ojos, la boca y las fosas nasales y el uso de desinfectante de manos en base a alcohol o el lavado de manos con agua y jabón. 

5. Los animales de compañía, como perros o gatos, no pueden contagiarse

No. Diversos estudios han demostrado la transmisión del SARS CoV2 a animales domésticos como gatos, hurones y también perros. Este fenómeno también ha sido identificado en nuestro país a través de un estudio de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la U. de Chile.

Si bien este virus es de carácter zoonótico, es decir, saltó de un animal hacia el humano, estos casos no reportan peligro para la salud humana por el momento y es un hecho que se sigue estudiando. Hasta ahora, la principal forma de transmisión del virus pandémico es de humano a humano, y no se han registrado casos de infección de humanos desde un animal de compañía. 

En este sentido, si tú o alguien en tu hogar es diagnosticado con COVID-19, es recomendable dejar el cuidado de tus mascotas a alguien que no esté infectado. En caso de que no sea posible delegar esta responsabilidad, usa mascarilla y lava tus manos antes y después de interactuar con ellas. También debes evitar el contacto directo, así como mantener limpios y desinfectados los ambientes por donde circulan. 

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