Discursos

Discurso de recepción JALLA 2008, Rector Víctor Pérez Vera

Señora Paulina Urrutia, Ministra de Cultura del Gobierno de Chile
Profesor Jorge Hidalgo, Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de nuestra Universidad
Profesor Grínor Rojo, Director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Humanidades

Estimados y estimadas colegas:

En nombre de la Universidad de Chile, tengo el agrado de darles hoy a ustedes la más cordial bienvenida a la octava versión de las Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (JALLA 2008), que organiza en esta oportunidad nuestro Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos, con la cooperación de nuestro Departamento de Literatura y de departamentos afines en varias instituciones amigas, tales como la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad de Santiago de Chile, la Universidad Alberto Hurtado y la Universidad de Concepción. También hemos contado, para la realización de este congreso, con el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y del Convenio Andrés Bello, lo que agradecemos sinceramente.

Nos referimos a nuestra Universidad con frecuencia como "la Casa de Bello". Y fue Andrés Bello, precisamente, quien, en una época en la que lo que importaba por sobre todo en esta parte del mundo era la constitución de las nuevas naciones, insistió en que un sano nacionalismo no tenía por qué opacar un no menos sano americanismo. Éramos argentinos, mexicanos, brasileños o chilenos, pero eso no nos impedía pertenecer, al mismo tiempo y sin ningún menoscabo, a la gran patria de América. Nacido en Venezuela, al servicio en Londres de la embajada de la Gran Colombia y editor al mismo tiempo de la Biblioteca Americana y El Repertorio Americano, colaborador de los gobiernos que institucionalizaron la República de Chile, periodista, profesor, encargado de las relaciones internacionales y primer rector de esta Universidad, Bello fue el paradigma del intelectual durante su tiempo y lo sigue siendo, pudiera ser que más todavía, en el nuestro. Nunca dudó de que la mirada de nuestro país debía dirigirse de preferencia hacia nuestros vecinos más próximos, con quienes compartíamos un destino y tareas comunes a las que no nos era dable renunciar. Para eso, escribió el Código Civil de la República de Chile, adoptado después en otros países de la región, y la Gramática de la Lengua Castellana destinada al uso de los americanos, que según su deseo manifiesto era un instrumento para la preservación de la unidad lingüística e identitaria de los habitantes de estas tierras. Para eso, finalmente, fundó Bello nuestra Universidad, que es la Universidad de todos los chilenos pero también la de todos los latinoamericanos.

Hoy nos reencontramos con esa herencia. La Universidad de Chile abre una vez más sus puertas a los participantes en un evento de carácter continental, las Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana, JALLA 2008, y los recibe con amistad y entusiasmo. Estas Jornadas, que a pesar de su nombre ya no son únicamente un encuentro de literatura sino el encuentro de latinoamericanistas más importante entre aquellos que se realizan periódicamente en nuestra geografía, tienen como horizonte programático la cultura latinoamericana como un todo. He examinado el Programa del congreso y he podido ver, entre las ciento setenta mesas que él incluye, que hay muchas dedicadas a la literatura, pero que también hay otras que se ocupan de la cultura popular, la tradicional y la contemporánea, de las artes visuales, del cine, de los medios de comunicación o los problemas educacionales. Todo eso nos interesa y nos concierne. Creemos, confiamos, que de las discusiones que ustedes tendrán durante los cinco días de la duración de este congreso emergerán ideas originales y valiosas, capaces de enriquecer tanto a las disciplinas involucradas como a las políticas públicas que en nuestros países se formulan al respecto.

Con dos iniciativas nuestras, al menos, se conectan también estas Jornadas. Primero, con el firme propósito de la Universidad de Chile de internacionalizar su quehacer académico, lo que está expresamente dicho en nuestro Proyecto de Desarrollo Institucional. La Universidad de Chile, la mayor de nuestro país, la que tiene el mayor número de postgrados y la que produce la mayor cantidad de investigación científica que generamos los chilenos, quiere ser igualmente una institución caracterizada por su diálogo fraterno y productivo con otras instituciones similares, ubicadas en otras latitudes del mundo, y por ser un lugar de acogida para profesores y estudiantes que quieran colaborar o formarse con nosotros. El número de jóvenes extranjeros que estudian hoy en los varios departamentos de esta Universidad es amplio, especialmente el de los provenientes de los países de América Latina, y nuestro deseo es que en el futuro lo sea aún más. Es algo que nos complace porque sabemos que es bueno para la institución y para Chile. Nos rejuvenece y nos reenergiza, nos obliga a mantenernos atentos a las circunstancias cambiantes de un mundo que se hace cada día más pequeño y más diverso, y respecto de cuya planificación y conducción los latinoamericanos no siempre hemos tenido la oportunidad de decir todo cuanto podemos decir. Este congreso, cuyo título es "Latinoamericanismo y globalización", apunta en ese sentido justamente, el de una propuesta a que reflexionemos sobre ese proceso de dimensiones planetarias que es la globalización y sobre cómo él nos está afectando querámoslo o no.

Por otra parte, este congreso se realiza en un momento en que mi rectoría está empeñada en un plan de revitalización de las humanidades, las ciencias sociales, las comunicaciones y las artes. Habiendo dejado atrás tiempos difíciles para nuestro país, durante los cuales estas disciplinas sufrieron dificultades graves, es preciso que ellas recuperen hoy el lugar que les corresponde no sólo en la vida intelectual sino también en la experiencia cotidiana de los ciudadanos. Chile crece, es cierto, pero nosotros estamos convencidos de que ese crecimiento no será sinónimo de un verdadero desarrollo a menos que las humanidades, las ciencias sociales, las comunicaciones y las artes cumplan en él un papel de relieve. La Universidad de Chile nació en la Facultad de Filosofía y Humanidades, esa fue la facultad de Bello, a la que él se refería diciendo que es la que "forma la disciplina del ser intelectual y moral", la que "expone las leyes eternas de la inteligencia" y la que "desenvuelve los pliegues profundos del corazón". Muchos años han transcurrido desde la mañana del 17 de septiembre de 1843 en que don Andrés pronunció estas palabras. Eran, sin embargo, palabras lúcidas y visionarias, por lo que continúan teniendo plena validez para nosotros.

Bienvenidos pues a esa casa, que es "la Casa de Bello". Bienvenidos a nuestra vocación americanista y humanista. Para la Universidad que Bello encabezó y que yo tengo la misión de encabezar en estos días, es un placer y un honor recibirlos y recibirlas en su seno.

Felicito y agradezco a quienes han organizado estas Octavas Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana.

Muchas gracias y que tengan un espléndido congreso.

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