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Ignacio Lozano:

"Tenemos que reconocer que los privilegios de la masculinidad están subordinando de diferentes maneras a las mujeres"

El foro Masculinidades, juventudes y violencia, realizado este miércoles 14 de noviembre, fue la tercera sesión del Seminario Permanente.

El foro "Masculinidades, juventudes y violencia", realizado este miércoles 14 de noviembre, fue la tercera sesión del Seminario Permanente.

El patriarcado, indicó Lozano, se sostiene de diferentes formas, en las sociedades y culturas, pero siempre implica la construcción de un sistema político de dominación.

El patriarcado, indicó Lozano, "se sostiene de diferentes formas, en las sociedades y culturas, pero siempre implica la construcción de un sistema político de dominación".

Hablar de las masculinidades, destacó la vicerrectora Faride Zeran, constituye un debate enormemente necesario para entender cómo y por qué se produce violencia contra las mujeres.

Hablar de las masculinidades, destacó la vicerrectora Faride Zeran, constituye un "debate enormemente necesario para entender cómo y por qué se produce violencia contra las mujeres".

El Seminario contó con la participación de estudiantes, académicos y funcionarios de la U. de Chile.

El Seminario contó con la participación de estudiantes, académicos y funcionarios de la U. de Chile.

Svenka Arensburg, concluyó que las ponencias nos han invitado a pensar con nuevos conceptos cómo está situado hoy día el problema de las masculinidades.

Svenka Arensburg, concluyó que las ponencias "nos han invitado a pensar con nuevos conceptos cómo está situado hoy día el problema de las masculinidades".

Naturalizaciones, preconcepciones, comportamientos y aprendizajes son parte de las dimensiones implicadas en la construcción de las masculinidades, un sistema de significación que excluye y castiga a sus diferencias, tema que fue revisado en la conferencia "Masculinidades, juventudes y violencia" por el académico de la Universidad Pedagógica Nacional de México, como parte del Seminario Permanente "Universidades públicas latinoamericanas: Construyendo la educación no sexista", espacio que compartió con los investigadores Svenska Arensburg, Carlos Güida y Francisco Farías.

“¿Qué implica esta masculinidad y cómo la aprendemos, si es que aprendemos a ser hombres?”. Esta fue una de las preguntas planteadas y abordadas por el Doctor en Psicología de la UNAM y profesor de la Universidad Pedagógica Nacional de México, Ignacio Lozano, quien fue parte de la tercera sesión del Seminario Permanente "Universidades públicas latinoamericanas: Construyendo la educación no sexista”.

Este ciclo de conferencias se enmarca en los esfuerzos realizados por la U. de Chile por abordar reflexiva y críticamente temáticas de género, como ha sido en sus primeras dos sesiones, donde participaron las académicas e investigadoras Carmen Ulate y Ana Buquet, de las universidades Nacional de Costa Rica y Nacional Autónoma de México, respectivamente.

En este caso, hablar de las masculinidades, destacó la vicerrectora de Extensión de Comunicaciones, Faride Zeran –quien presidió el encuentro- constituye un “debate enormemente necesario para entender cómo y por qué se produce violencia contra las mujeres”.

“A través de las charlas y conversaciones desarrolladas en este ciclo, la Universidad de Chile busca hacerse responsable de la necesaria discusión sobre las transformaciones de la sociedad y, sobre todo, entregar un punto de vista frente a estos temas”, prosiguió la académica, quien insistió en la necesidad de “erradicar el sexismo y abuso de la educación y de todas nuestras relaciones sociales, y nuestra misión es fomentar el intercambio intelectual y reflexión crítica que ayuden a la comprensión de fenómenos como el dominio patriarcal u otros de distinta índole frente a los cuales la U. de Chile siempre debe pronunciarse”.

Masculinidades: construcciones que afianzan el patriarcado y la heteronorma

El profesor Lozano insistió en la centralidad del concepto de identidad al estudiar las masculinidades. Esto, porque “se trata de las maneras en que los cuerpos habitamos nuestras realidades y les damos sentido”, y de cómo “tenemos las capacidades de narrar historias en torno a nosotras y nosotros mismos, que son explicaciones sobre el mundo que nos rodea”, situación que deriva en cómo nos comportamos en relación a los otros: cómo los entendemos, los aceptamos y/o los rechazamos.

Relacionando estas construcciones de identidad con la masculinidad, Lozano describió que esta última “implicaría un ejercicio de poder donde es deseable excluir constantemente a ciertos cuerpos, no sólo por las formas o por las características con las que nacieron, sino que también por las características con las que han sido socializados. Con esto quiero decir, que la violencia institucionalizada desde los sistemas patriarcales no sólo marginan o excluyen a cuerpos que llamamos mujeres, sino que también a aquellos cuerpos feminizados”.

Las formas en que estas masculinidades se construyen, circulan, se validan, reafirman y se consolidan, explicó el académico, están relacionadas con “el modelo de la masculinidad hegemónica, es decir, de esta forma deseada y aceptada de ser hombre, que es la forma legitimada de sostener el patriarcado”, el cual, a su vez, “se sostiene de diferentes formas, en las sociedades y culturas, pero siempre implica la construcción de un sistema político de dominación”, el cual, continuó el académico, “de alguna manera nos afecta a todos: hombres y mujeres somos víctimas del patriarcado, pero eso no significa que unos no tengan más privilegios”.

Por esto último, agregó, “tenemos que reconocer que como cuerpos hombres naturalizados en la masculinidad, estos privilegios y estos pactos que hacemos cotidianamente están subordinando de diferentes maneras a las mujeres”, por lo cual es preciso “soltar privilegios desde acciones cotidianas”, donde una de las formas sería desplegar “no un poder suma cero, es decir, yo tengo poder porque te quito poder, sino pensar en la propuesta feminista de un poder suma positiva: la idea de compartir mi poder con mis compañeras, lo que implica reproducir ese poder y expandirlo de otras maneras”, lo que “implica una forma de empoderamiento para las mujeres”.

Francisco Farías, trabajador social, integrante del Núcleo de Investigación y Acción en Juventudes, de la Facultad de Ciencias Sociales, explicó que una de las formas de construcción de las masculinidades es el sistema educativo. “Pasar por el sistema educativo me entrena a mi como varón desde pequeño para en las relaciones cotidianas ejercer un poder de dominio”, dijo, el cual no sólo se despliega contra las mujeres. “Los grupos de hombres son fundamentales para nuestros aprendizajes de masculinidad, fundamentales en torno a las estrategias que ocupo para constituirme como un ser racional”.

Pero no sólo se aprende a ser hombre, advirtió Farías: “también se aprende que los hombres de verdad pertenecen a una generación: son los hombres adultos. Aquí se cruza otra dimensión, lo que llamo la ‘promesa de las masculinidades: ser un hombre de verdad’ y la ‘promesa del sistema educativo: ser alguien en la vida’ es una promesa generacional”. Esta promesa contiene “los mandatos de la masculinidad hegemónica: la idea de la fuerza física y emocional, la de la libertad como sinónimo de impunidad, y la inteligencia racional”.

Para Carlos Güidda, doctor en Medicina, académico de la Facultad de Medicina, “pensar que desde las masculinidades los hombres podemos transformarnos, es un camino largo de de-construcción”. Plantear que los hombres deben renunciar a sus privilegios, “va a indicar una tarea que va mucho más allá de una consigna, va a implicar un trabajo profundo en la forma de sentir, en la forma de ser y de pensar que se construyó desde los primeros años de vida y desde donde se configuraron identidades”.

Finalmente, la académica Svenka Arensburg, concluyó que las ponencias de los participantes “nos han invitado a pensar con nuevos conceptos, con nuevas imágenes, cómo está situado hoy día el problema de las masculinidades y cómo nos aporta justamente este tópico a pensar las violencias. De alguna manera me parece que hemos aprendido esta mañana ciertos elementos que nos otorgan la posibilidad de pensar en lo que fundamenta la reproducción de las formas de vinculación violenta que podemos encontrar en nuestra sociedad”.

La cita contó también con la asistencia de Carmen Andrade, directora de Igualdad de Género; Eduardo Vera, director de Relaciones Internacionales; y Silvia Núñez, directora de Investigación, además de estudiantes, académicas (os) y funcionarias (os). 

Texto: Francisca Palma, Prensa U. de Chile - Daniela Sánchez, Comunicaciones DIGEN
Fotografías: Alejandra Fuenzalida.

Miércoles 14 de noviembre de 2018