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Terremoto y Tsunami: El nuevo Chile costero

El artículo "Terremoto y Tsunami: El nuevo Chile costero" aparece en la última edición de la Revista Ingeniería y Ciencias de la FCFM.

El artículo "Terremoto y Tsunami: El nuevo Chile costero" aparece en la última edición de la Revista Ingeniería y Ciencias de la FCFM.

Entre el 5 y el 27 de marzo los científicos investigaron en terreno el borde costero comprendido entre Valparaíso y Valdivia.

Entre el 5 y el 27 de marzo los científicos investigaron en terreno el borde costero comprendido entre Valparaíso y Valdivia.

Al menos trece zonas del borde costero de la VI a la VIII Región se elevaron durante el terremoto.

Al menos trece zonas del borde costero de la VI a la VIII Región se elevaron durante el terremoto.

Los alzamientos producidos durante el gran sismo variaron entre los 15 cm. y los 2.8 m.

Los alzamientos producidos durante el gran sismo variaron entre los 15 cm. y los 2.8 m.

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Facultad de Cs. Físicas y Matemáticas
Descargue aquí la "Revista Ingeniería y Ciencias" de la FCFM, nº 48 Otoño-Invierno 2010

Importantes cambios geográficos en las zonas costeras afectadas por el gran terremoto y posterior tsunami que azotó a Chile en febrero pasado, evidenció un estudio liderado por geólogos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile, y desarrollado en colaboración con otros científicos chilenos y franceses.

El litoral chileno ya no es el mismo. El intenso sismo del sábado 27 de febrero y el consiguiente maremoto, provocaron cambios en su fisonomía desde la V a la X Región. Estas alteraciones- levantamientos y hundimientos de la costa producto de la presión de la placa de Nazca bajo la Sudamericana- quedaron en evidencia en el estudio "Alzamiento cosísmico asociado al terremoto Mw8.8 en Chile central y efectos del tsunami entre los 33,2ºS y 39,8°S", realizado por investigadores del Laboratorio Internacional Asociado Montessus de Ballore de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile y CNRS, la Universidad de Concepción, el Institut de Recherche pour le Développement (IRD), y el Institut de Radioprotection et de Sûreté Nucléaire (IRSN) de Francia.

Para llevar a cabo los análisis, entre el 5 y el 27 de marzo los científicos investigaron en terreno el borde costero comprendido entre Valparaíso y Valdivia. "Nuestro objetivo era realizar observaciones y recoger testimonios sobre la deformación costera vertical y la altura máxima de inundación del tsunami", señala el académico del Departamento de Geología de la FCFM, Gabriel Vargas, quien encabezó el equipo. Éste estuvo integrado por los geólogos Marcelo Farías, Rodrigo Rauld, Andrés Tassara, Daniel Melnick, Sébastien Carretier, Stéphane Baize, y los sismólogos Jaime Campos y Diana Comte.

Las huellas geográficas del cataclismo

Al menos trece zonas del borde costero de la VI a la VIII Región se elevaron durante el terremoto. Así lo da a conocer el informe de este grupo de investigadores que evidencia deformaciones verticales entre la costa de Punta Topocalma y Tirúa.

"Estos resultados los obtuvimos a partir de las observaciones de la franja de algas coralinas del grupo lithothamnium, recientemente expuestas a raíz del terremoto", indica Vargas. La especie más común de este biomarcador- validado científicamente como registro de alzamiento cosísmico, es decir, producido durante un sismo- se caracteriza por un color rojizo a rosado, que se torna blanquecino al quedar expuesta sin humedad en forma permanente.

De esta forma, los científicos midieron la diferencia entre el límite superior de la franja de algas blanqueadas- correspondiente a su distribución previa al terremoto- y la demarcación superior de las algas rojizas- correspondiente al límite actual de su disposición vertical- es decir, posterior al 27 de febrero.

Así constataron que los alzamientos producidos durante el gran sismo variaron entre los 15 cm. y los 2.8 m. La zona más afectada por estas elevaciones fue la costa occidental de la península de Arauco. Localidades como Piure alcanzaron los 2.8 m, Rumena 2.4 m, Morhuilla 2.15 m, Lebu 1.7 m y Punta Lavapies 1.5 m. "Los mayores alzamientos se observaron en las zonas más cercanas a la fosa, es decir, al contacto entre las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana, como es el caso la península de Arauco", señala el Prof. Vargas.

En tanto, más al norte, sectores como Loanco experimentaron levantamientos de 30 cm, Topocalma 40 cm y Pichilemu 20 cm. Los cambios provocados por esta deformación vertical no sólo se traducen en una nueva geografía costera, sino también en un nuevo escenario económico para los habitantes de las localidades afectadas, ya que donde antes existían recursos marinos ahora sólo se observan roqueríos.

A lo largo de sus recorridos, los científicos también evidenciaron hundimientos de terrenos. "En algunos casos observamos descensos, cuya estimación cuantitativa la realizamos en base a observaciones geomorfológicas de dominios costeros, estuariales o lacustres", indica el geólogo. Así, por ejemplo, en Bucalemu se registraron descensos de 60 cm y en sectores aledaños de hasta 1 m.

"En términos regionales, los datos muestran un cambio de alzamiento a subsidencia (hundimiento) a una distancia del orden de 110 a 120 km. desde la fosa hacia el Este, lo que coincide con observaciones geodésicas, realizadas a partir de datos de GPS recopilados durante estudios previos al sismo", asegura el Prof. Gabriel Vargas.

El Tsunami que llegó

Luego del gran movimiento telúrico que afectó a gran parte de la zona centro sur de Chile, la preocupación de los habitantes del borde costero se centró en la posibilidad de la llegada de un tsunami, producto de la perturbación del fondo oceánico durante el terremoto. Minutos más tarde su preocupación se hizo realidad.

Las costas de las regiones VI, VII, VIII, IX y, en menor medida, Valparaíso y Valdivia, fueron afectadas por un maremoto que causó gran destrucción, provocando pérdidas humanas y materiales.

Según los testimonios recogidos por los investigadores, el tiempo de llegada del oleaje varió entre 15 y 25 minutos en las zonas más cercanas al epicentro del terremoto y hasta 30 y 60 minutos en los sectores más alejados. "Los lugareños coinciden en la llegada de tres olas u ondas de inundación, siendo cada vez más destructivas, y con varios minutos entre cada oleaje", indica el Prof. Vargas, experto en oceanografía.

Para estimar las máximas alturas alcanzadas en cada localidad, los investigadores realizaron mediciones con altímetro barométrico y huincha de precisión milimétrica. "Se midió la altura máxima de las marcas de vegetación arrasada, de erosión, de depósitos y de destrucción generada por la inundación, con respecto al nivel del mar al momento de la medición", señala el geólogo. Luego estas mediciones fueron corregidas- por el efecto de las mareas- para referenciar la altura máxima del tsunami respecto al nivel del mar al momento de su ocurrencia.

Así, el grupo de investigación pudo constatar que las mayores alturas de inundación se registraron inmediatamente al norte del epicentro del terremoto, alcanzando los 14 m y disminuyeron progresivamente hasta 2.5 m al sur de Valparaíso.

En localidades como Loanco y Pelluhue alcanzó los 14 m, en Punta Topocalma y Tregualemu los 8 m, en las zonas de Dichato, Talcahuano, Tirúa y Puerto Saavedra entre 6 y 8 m, y en la costa cercana a Cobquecura entre 2 y 4 m. "La distribución de las alturas máximas alcanzadas por el tsunami, entre el área ubicada al sur de Cobquecura y hasta Niebla, muestra un patrón irregular que podría haber sido condicionado por factores morfológicos del fondo marino y de la geomorfología costera, sin descartar una eventual direccionalidad inicial de carácter regional, hacia el norte del maremoto", indica el Prof. Vargas.

Para el investigador, la importancia de la realización de estos estudios radica en sus análisis en terreno y de una visión integral de los fenómenos de levantamiento y hundimiento del borde costero y del posterior tsunami. "Nuestro objetivo fue visualizar ambos fenómenos en conjunto y abordarlos desde una óptica regional, para ayudar a comprender científicamente lo que ocurrió aquel sábado 27 de febrero", concluye.

 
Las huellas geográficas del cataclismo

Revista Ingeniería y Ciencias FCFM - Artículo páginas. 32, 33, 34 y 35
Texto: Ana María Sáez C.

Lunes 5 de julio de 2010