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Peligran las huellas históricas

Los daños arqueológicos que deja el Rally Dakar en Chile

Durante seis años en las regiones I, II, III y IV se ha desarrollado la competencia internacional Rally Dakar. Seis años en que también las ruedas han dejado marcas en la superficie y afectado zonas que guardan una historia de más de 2 mil años de antigüedad. Pese a que organizaciones civiles han interpuesto acciones judiciales por daños arqueológicos, el debate sobre si debería realizarse una nueva versión del Dakar en Chile está abierto.

A partir de 2009 el Norte de Chile ha sido escenario del Rally Dakar.

A partir de 2009 el Norte de Chile ha sido escenario del Rally Dakar.

Las ruedas del Rally Dakar intervienen las huellas históricas, deforman o las hacen desaparecer, afectando vestigios que son fuentes de información y conocimiento del pasado.

Las ruedas del Rally Dakar intervienen las huellas históricas, deforman o las hacen desaparecer, afectando vestigios que son fuentes de información y conocimiento del pasado.

Tras el término de la carrera, el pasado 19 de enero, la ministra del Deporte, Natalia Riffo, señaló que se analizará el desarrollo de la competencia para 2016, en lo deportivo, económico y turístico.

Tras el término de la carrera, el pasado 19 de enero, la ministra del Deporte, Natalia Riffo, señaló que se analizará el desarrollo de la competencia para 2016, en lo deportivo, económico y turístico.

A partir de 2009 el norte de Chile ha sido escenario del Rally Dakar, donde vehículos de gran tonelaje y motocicletas compiten y circulan a toda velocidad por los parajes del Desierto de Atacama. Sin embargo, organizaciones sociales han manifestado sus reparos por afectar el patrimonio arqueológico cultural de las cuatro primeras regiones, perjuicios que no han sido totalmente considerados en la evaluación de su realización.

Históricamente, por la zona han transitado poblaciones humanas y grupos de animales utilizados para cargar, como llamas, además de mulas y carretas, dejando vestigios de su paso, cuya data supera los 2 mil años de antigüedad. “Por las características del desierto de Atacama, los suelos han hecho que las huellas queden marcadas”, explica Mauricio Uribe, arqueólogo y académico del Departamento de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.

Las ruedas del Rally Dakar intervienen las huellas históricas, deforman o las hacen desaparecer, afectando vestigios que son fuentes de información y conocimiento del pasado, concretamente de los sistemas de traslado empleados por los antiguos pobladores y del territorio.

Según informes de daños elaborados por el Consejo de Monumentos Nacionales, desde 2009 a 2011 se constató la destrucción de un total de 283 sitios arqueológicos, equivalente al 58,2 por ciento de los sitios registrados en línea de base. Es decir, quedaron sin revisión post competencia un total de 293 sitios arqueológicos.

Entre ellos se han alterado geoglifos en el Norte Grande, se han destrozado tramos del camino del Inca, sitios habitacionales y talleres líticos, algunos de gran antigüedad como fueron los destruidos en 2009 del periodo arcaico. Mientras que en Punta Teatinos, cerca de La Serena, se removió terreno para el estacionamiento de motos, donde “también destruyeron un conchal antiquísimo, pero no fue contabilizado como un daño del Dakar”, señala la abogada y arqueóloga, Paola González, quien junto a otras agrupaciones sociales ha interpuesto recursos de protección.

La también estudiante del Magíster de Arqueología de la Universidad de Chile explica que para la arqueología no es solamente importante el objeto en sí, sino que con esta actividad deportiva “se está haciendo desaparecer toda la relación contextual en superficie de los sitios arqueológicos”.

Una serie de daños que según Mauricio Uribe es poco reparable ya que, si bien los competidores no corren por todos lados, “el gran problema es que la competencia tiene una situación de gran incertidumbre pues por más que los organizadores coloquen señales, avisos o puntos por los cuales pasar, sucede lo recientemente ocurrido: los corredores sobrepasan los límites y afectarán igualmente ese patrimonio, preocupados evidentemente por alcanzar el primer premio”.

El académico añade que si bien el Norte Grande no es el “coliseo romano” –como señaló el motociclista italiano Matteo Casuccio, detenido brevemente por provocar daños arqueológicos durante una de las etapas del Rally Dakar 2015– “es lo que acá existe. Por lo demás es algo mucho más valorable que un lugar donde se mató a cientos de personas como fue el coliseo”.

Denuncias y demandas judiciales

A raíz de los daños, la abogada y arqueóloga Paola González presentó acciones judiciales por destrucción de sitios arqueológicos, una de ellas fue el recurso de protección, junto a Luis Mariano Rendón, la Fundación Patrimonio Nuestro y el Colegio de Arqueólogos. Sin embargo, la Corte Suprema rechazó el recurso por no tener legitimación activa, razón por la cual no podían ejecutar dicha acción legal. Las instituciones que podían hacerlo eran el Consejo de Defensa del Estado y el Consejo de Monumentos Nacionales, siendo solo este último el que se pronunció emitiendo el oficio 5216 en 2012 basado en los daños detectados, sumados a la denuncias de particulares de otros seis sitios destruidos.

Nuevamente, las organizaciones con comunidades indígenas atacameñas y diaguitas, quienes invocaron el Convenio 169 al no ser consultados sobre el uso de los territorios para fines deportivos, presentaron los alegatos a la Corte Suprema, siendo otra vez rechazado el recurso de protección.

El significado del Patrimonio en Chile

Las consecuencias que ha dejado el evento deportivo en Chile evidencian, según los investigadores, un problema de fondo: la supuesta errada noción sobre el concepto de patrimonio, asociándolo solamente a su dimensión arquitectónica.

“En general, el concepto de patrimonio –de acuerdo a la propia legalidad vigente – tiene que ver con monumentos. Lo que ya le otorga a ese patrimonio una cualidad bien peculiar que en el imaginario de todos nosotros hace aparecer la imagen de pirámides y grandes edificios, es decir objetos muy elitistas, lo cual no le da el valor equilibrado a otras expresiones culturales que si bien no son monumentales son igualmente significativas para la investigación científica y la continuidad de los grupos culturales que existen en esos espacios”, afirma Uribe.

El descuido o falta de preocupación e interés hacia el patrimonio cultural, según Paola González, radica en una gran ignorancia social y estatal: “Nuestra vida occidental tiene apenas 500 años pero tenemos un pasado de por lo menos 20 mil años. La importancia de poder preservar y estudiar estos hallazgos tiene directa relación con la construcción de una memoria como país, es decir, no podemos vivir con una memoria de 500 años, sin conocer todos los otros elementos que conforman nuestra genética y la propia identidad”.

A esto se suma también el llamado de las propias comunidades que viven en la zona y que tiene un apego más profundo con espacios que varios de ellos consideran sagrados. “Significa una herida muy profunda que daña no solamente el ámbito científico sino que toda esta percepción que ellos tienen de su espacio”, concluye González.

Ante esta polémica, el Colegio de Arqueólogos señala que el Dakar no debiera realizarse más. Mientras que la ministra del Deporte, Natalia Riffo, señaló que se analizará el desarrollo de la competencia para 2016, ya que como todo evento deportivo el Dakar tendrá evaluaciones no sólo en lo deportivo, sino también en lo económico y turístico.

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