“Dentro de la política exterior chilena la prioridad es América Latina”, explica Walter Sánchez, director del Instituto de Estudios Internacionales (IEI) de la Universidad de Chile. Es por esto que la información respecto a las relaciones con los países vecinos resulta fundamental para nutrir dicha política.
Este fue uno de los temas indagados por la encuesta “Chile y las Américas”, estudio encabezado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México, que se realiza simultáneamente en dicho país, Brasil, Perú, Ecuador, Argentina y Colombia bajo el nombre de “Las Américas y el Mundo”. Para Chile, el IEI fue el organismo encargado de aplicar esta medición por segunda vez, proceso que estuvo encabezado por el académico Miguel Ángel López.
Dentro de los principales resultados se encuentra la evaluación de las relaciones de Chile con sus vecinos, la que fue calificada de “mala” en un 36,2% en el caso de Bolivia, 24,9% para Perú y sólo en 3,4% para Argentina. Esta percepción, explica López, está marcada por las demandas que ejercieron ambos países a Chile ante La Haya, más aun considerando que este sondeo se aplicó entre fines de diciembre del 2014 y principios de febrero del 2015.
Para la académica del Instituto de Asuntos Públicos Lorena Oyarzún, la persistencia de este tema se contrapone con que “debería haber mayor interés por subsanar estas falencias que tenemos”, considerando principalmente que no hay relaciones diplomáticas con Bolivia país con cuya “conflicto corresponde a una agenda del siglo XIX”.
Pero esta situación se diferencia de la visión respecto de los vínculos con otros países de la región. Ante la pregunta respecto a qué grado de preferencia debiera tener Chile sobre sus relaciones internacionales, los encuestados respondieron que debiese ser muy preferente en un 84,8% para Brasil, 84,6% para Argentina y 78,2% para México, mientras que sólo un 43,8 % lo consideró así en el caso de Bolivia y un 50,4% con Perú.
Considerando estas cifras y el contexto de disputa con ambos países es que los chilenos respondieron además que “hay que tener más cuidado” en las relaciones con Perú en un 68,6% y en un 75,6% para con Bolivia, dejando en un porcentaje minoritario la opción de “avanzar más en las relaciones de lo que se ha hecho hasta ahora”.
Esta percepción estaría marcada, como explica Walter Sánchez, porque estas “desavenencias, estas situaciones de desconfianza es muy difícil eliminarlas. Es en la medida en que el turismo, el comercio, las buenas relaciones, incluso el deporte, empiecen a ser formas normales de convivencia, en que estos índices pueden decir otra cosa”.
Chilenos latinoamericanos
Los encuestados por “Chile y las Américas” fueron 1206 personas mayores de 18 años de localidades urbanas y rurales del país, distribuidas en 319 comunas, que respondieron a consultas sobre temáticas como contacto y migración, seguridad, cultura política, derechos humanos, política internacional, identidad, entre otras.
Es respecto a este último tópico que los encuestados respondieron sentirse más latinoamericanos en un 38% y sudamericanos en un 33,5%, y sólo un 21,5% expresó ser ciudadano del mundo, un 1,8% andino y 0,3% del Mercosur. Según el profesor López, esto tiene que ver que “dentro de los aspectos de la globalización los chilenos tienden a sentirse así, lo que no se contradice con la percepción de las relaciones con otros países porque esta corresponde a una percepción hacia el otro, mientras que latinoamericano o sudamericano es una percepción del nosotros”.
Otra de las preguntas sobre la relación regional corresponde al rol que debe jugar nuestro país en América Latina. Un 50,6% cree que el país debe participar en la región sin pretender ser líder y sólo un 5,8% manifiesta que Chile debiese mantenerse alejado de los esfuerzos latinoamericanos.
Estas respuestas, como plantea López tiene que ver con que “gran parte de los chilenos está de acuerdo con la política exterior que han venido realizando los distintos gobiernos con el tiempo donde Chile es un miembro más. Eso forma parte de la opinión de las elites que se ha transmitido a la población”. Esta visión se corresponde con la percepción de que el desempeño del gobierno chileno ha estado muy bien en política exterior, ámbito que ocupa el primer lugar seguido de la economía.
Política exterior que ha estado caracterizada, como explica la profesora Oyarzún, por que la “economía comercial es uno de sus pilares, lo que es entendido y visto como exitoso”. Pero la académica advierte una cosa al respecto. Esta perspectiva “refleja la falencia de esta cartera donde los temas más complejos son los vecinos, por lo que la inserción de Chile debiese darse no sólo en el ámbito económico, sino que también político y social”.
Es por eso que, agrega es neceario revertir que este ámbito de la política pública “sea donde menos consideración o debate deliberativo haya. Las decisiones se toman más bien desde el ejecutivo, que es un grupo bastante cerrado. Estas decisiones deben ser tomadas como política pública y que justamente cuando se consideran así deben enfatizarse la democratización de esa política a partir del acceso a la información y los debates, algo que en Chile lo vemos muy poco”.