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Dr. Benjamín Suárez sobre la marea roja:

"Nos encontramos en el momento más peligroso y no creemos que esto disminuya antes de cuatro semanas"

El pasado 29 de abril el gobierno decretó zona de catástrofe en el borde costero de la Región de Los Lagos debido al fenómeno de marea roja que desde hace semanas impide el trabajo de numerosos pescadores artesanales de la zona. En esta entrevista, el director del Laboratorio de Toxinas Marinas del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina, detalla la aguda situación que se vive en sur del país y da cuenta de la complejidad de un fenómeno que arrastra consecuencias sociales y económicas, y cuyo origen es aún desconocido.

Dr. Benjamín Suárez, director del Laboratorio de Toxinas Marinas del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina.

Dr. Benjamín Suárez, director del Laboratorio de Toxinas Marinas del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina.

El pasado 29 de abril el gobierno decretó zona de catástrofe en las costas de la Región de Los Lagos debido a la marea roja que por semanas afecta a la zona.

El pasado 29 de abril el gobierno decretó zona de catástrofe en las costas de la Región de Los Lagos debido a la marea roja que por semanas afecta a la zona.

El director de Labtox estima que recién en unas cuatros semanas el fenómeno tendrá un retroceso en la zona.

El director de Labtox estima que recién en unas cuatros semanas el fenómeno tendrá un retroceso en la zona.

La marea roja con células del fitoplacton que producen toxinas que puedan paralizar al ser humano, mamíferos y aves que las consumen, no es un fenómeno nuevo en Chile. No obstante, a fines de febrero comenzó un nuevo episodio de este fenómeno que hasta hoy mantiene en vilo a cientos de familias que viven de la extracción de mariscos. 

Desplazándose en un primer momento de sur a norte de Chiloé, alcanzando su máximo nivel a fines de marzo, el fenómeno comenzó a decaer durante abril. Sin embargo, a mediados de ese mismo mes se detectó alta toxicidad  en la localidad de Cucao que está en la costa oceánica de la isla, y desde mediados de abril se extendió el fenómeno por la costa pacífica de ésta hacia el norte, alcanzando niveles muy peligrosos en la zona de Ancud, cruzando el Canal de Chacao llegando a Maullín y entrando incluso a la costa continental de la región de Los Lagos,  hasta la ciudad de Niebla en Valdivia.

“Esto es una expansión nunca vista, que ha afectado a innumerables familias cuyo sustento depende la cosecha de machas, almejas y otros recursos de las zonas costeras. Son pescadores artesanales. En la costa de la Isla de Chiloé hay muy pocos cultivos y los mayores esfuerzos de extracción lo realizan pescadores artesanales con buceo autónomo y son muy numerosos, son cientos de familias las afectadas”, adviertió  Benjamín Suárez, director del Laboratorio de Toxinas Marinas (Labtox), con una sede en Santiago y otra en Castro que funciona hace ya 13 años.

El Labtox tiene a su cargo labores de monitoreo en convenio con el Servicio Nacional de Pesca y en estrecha colaboración con la Seremi de Salud y sus laboratorios locales, generando información actualizada sobre la situación en la zona que en este momento está en conflicto.

-¿Qué registros existían sobre situaciones similares a ésta en Chiloé?

-El primer evento ocurrió en 2002 y tuvo un impacto económico y social tan fuerte como el de ahora. Después se repitió el 2006 y el 2009 con menor intensidad y no ocurría nada importante en este sentido en la Isla de Chiloé desde ese año. Ahora nos encontramos en los momentos más peligrosos y no creemos que esto disminuya antes de cuatro semanas.

-¿Hay un origen conocido de por qué se produce este fenómeno?

- No, hay muchas cosas en este apasionante campo que no tienen una explicación. Incluso en países donde hay un fuerte esfuerzo de investigación oceanográfica, explicar cada evento y cada momento es muy difícil. Sin embargo, se conocen ciertas regularidades: las fechas, que están asociadas a mayor luminosidad, a un aumento de las temperaturas de las aguas, etc. Pero estos organismos del sur de Chile, parece que prefieren reproducirse con temperaturas bastante bajas, entre 10 y 12 grados, entonces, para cada lugar del mundo hay que estudiar con precisión, cuáles son los determinantes abióticos, es decir, los nutrientes, los factores de luminosidad, la homogeneidad de las columnas del agua, que se estratifica en distintas capas de distinta salinidad. Esto es un medio dinámico que está cambiando con las corrientes y con las mareas, por lo tanto es de enorme complejidad establecer relaciones causales precisas.

-Y respecto a las regularidades que se conocen ¿este fenómeno se ha producido en épocas similares en la región?

-En los cuatro eventos en Chiloé esto ha partido en las primeras semanas de enero, haciendo un máximo entre marzo-abril y decayendo en mayo. En las cuatro ocasiones anteriores ha tenido esa conducta y esperamos que este evento más severo decaiga en las próximas semanas. Eso es lo que se puede decir como regularidad interanual.

-¿Existe alguna manera de poder resolver este problema una vez que se presenta?

-Los moluscos se pueden detoxificar de estas toxinas paralizantes si se someten a procesos industriales controlados de fabricación de conservas. En Europa hay reglas específicas sobre otro tipo de moluscos que también tienen autorización de ser procesados a pesar de que están con tóxicos, siempre que vayan a la producción de la conserva y sean sometidos a control después del proceso. Hay salidas, existe la posibilidad y el conocimiento de que esto es factible pero la consideración económica y de bioseguridad importa, entonces, hay que tomar muchas medidas. Si esto se vuelve muy complicado, esta es una posibilidad real de procesamiento para las toxinas de este tipo.

-Por último, ¿qué le sucede a una persona que come un marisco que está con marea roja?

-Cuando ocurre esta intoxicación hay dos niveles de efectos: si la intoxicación es leve, como felizmente les ha ocurrido a los once afectados que se han informado en la Región de Los Lagos, se produce primero un adormecimiento de los labios, hormigueo, sensación de mareo, también hormigueo de los dedos y extremidades, adormecimiento. Después sobreviene una dificultad respiratoria y se comienza a sentir parálisis progresivas de las extremidades. Cuando hay compromiso respiratorio, hay que atenderlo, darle apoyo mecánico o respiración boca a boca. En el caso de que las intoxicaciones sean graves, las personas pueden pasar a coma, hay interferencia con el sistema nervioso central y puede sufrir un paro cardiorespiratorio. Cualquier persona que presente estos síntomas debe acudir rápidamente a los servicios de urgencia que en la zona están alertas y poseen un protocolo establecido para estos casos.

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