En la primera parte de su performance, en la que el encuentro eXcéntrico se volcó al Teatro Antonio Varas, Gómez Peña realizó un ritual-charla sobre la “chicanonización” del mundo, combinando con un toque irónico y humorístico el rol de los artistas en la globalización socio-económica mundial, la disidencia política contra las cúpulas de poder controladas por las empresas lucrativas, como las petroleras, y la censura.
En el proceso, el mexicano -o chicano- banalizó la barrera idiomática y se dirigió a una invención que caracterizó como “chamánica pura”; la “poesía glitch”, donde recitó versos incomprensibles y entrecortados.
El integrante del grupo “La Pocha Nostra”, dedicada a las performances de psicomagia, invitó al público a participar del segundo bloque de esta pseudo-misa. Una mujer cubierta por un manto con una cruz roja pintada y un hombre desnudo junto a un cerdo muerto fueron los protagonistas de este ritual, donde el público se pudo acercar y rayar el cuerpo del hombre.