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Entrevista a José Maza

Los desafíos de la exploración espacial a 40 años de la misión Voyager

El verano boreal de 1977 marcó un hito en la historia de la ciencia gracias al lanzamiento de las naves hermanas Voyager. Ambas han recorrido durante cuatro décadas el Sistema Solar, siendo las únicas misiones que han visitado Júpiter, Saturno, Neptuno y Urano, enviando hasta hoy valiosa información desde el Espacio interestelar, más allá de la influencia del Sol. El astrónomo, académico de la U. de Chile, y Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999, conversó con Prensa Uchile sobre el hito que marcaron, y los nuevos desafíos para la exploración espacial.

El profesor José Maza, destacó que en los próximos años es posible imaginar astronautas en la Luna o el planeta Marte.

El profesor José Maza, destacó que en los próximos años es posible imaginar astronautas en la Luna o el planeta Marte.

Las naves Voyager significaron un gran salto en la exploración espacial, entregando información inédita sobre los grandes planetas del Sistema Solar.

Las naves Voyager significaron un gran salto en la exploración espacial, entregando información inédita sobre los grandes planetas del Sistema Solar.

Hasta esta misión espacial, era poco lo que se sabía sobre planetas como Júpiter o Neptuno, sus lunas y sus características.

Hasta esta misión espacial, era poco lo que se sabía sobre planetas como Júpiter o Neptuno, sus lunas y sus características.

Las Voyager son las primeras naves en llegar hasta el Espacio interestelar, más allá de los límites del Sistema Solar.

Hasta mediados de los años '70 nuestro conocimiento sobre el espacio no iba mucho más allá del planeta Marte. La nave Sputnik había sido lanzada en 1957, y la humanidad había llegado a la Luna en 1969, explorándose posteriormente los planetas más cercanos, pero la zona exterior del Sistema Solar continuaba siendo en gran medida un misterio.

Todo ello cambió en agosto y septiembre de 1977, cuando se realizó el lanzamiento de las dos naves Voyager, aprovechando una alineación de los cuatro grandes planetas exteriores, cambiando para siempre nuestra percepción de lo que nos rodea.

En el marco del aniversario número 40 de ese hito, que ha permitido recibir información hasta el día de hoy sobre materias tan diferentes como el rostro de los planetas, las características de sus lunas, y los fenómenos que se desarrollan en el espacio, más allá de la influencia del Sol, conversamos con el académico José Maza, Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999 y profesor del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad, sobre lo que se ha podido aprender de esta misión durante estas décadas, y sobre los desafíos que nos depara el futuro en la exploración espacial

¿Por qué fue tan importante el lanzamiento de estas naves?

Las Voyager aprovecharon una ventana en la cual salieron hacia Júpiter, visitaron ese planeta, se desviaron un poco hacia Saturno, y Urano y Neptuno. Las dos hicieron un periplo que les permitió salir del Sistema Solar visitando todos los planetas grandes, y como el hombre no había lanzado ninguna nave más allá de Marte, fue algo completamente nuevo.  Sólo habían naves como las Viking, y naves a Venus y Mercurio, pero no había habido exploración de estos planetas y satélites.

A partir de ese momento todo ha cambiado muchísimo en la exploración espacial. Uno tiende a olvidarse de las Voyager porque después se realizó la misión Galileo que fue específicamente a Júpiter y estuvo dando vueltas durante varios años y fotografió los satélites, pero esa misión se organizó en base a lo descubierto por las Voyager. Lo mismo la misión Cassini a Saturno, que en un tiempo más se va a suicidar contra Saturno, se pudo realizar gracias a los Voyager.

Fueron naves pioneras de exploración espacial. Hoy se conocen volcanes activos, accidentes geográficos en estos planetas y sus satélites que antes se ignoraban completamente, todo gracias a ellas.

Las Voyager se encuentran a una gran distancia de la Tierra, ¿qué estamos aprendiendo todavía de ellas?

El Sol lanza sobre su zona de influencia en el espacio algo que se llama viento solar, que permea todo el sistema y se puede detectar hasta más allá de Plutón, pero las naves en este momento están tanto más lejos entrando en lo que se llama Espacio Interestelar, una zona donde ya no detectan el viento solar.

Pero como el problema de las naves es de dónde sacan la energía para seguir funcionando, las cámaras para sacar imágenes las apagaron hace varios años para disminuir el consumo de electricidad, y están censando campos magnéticos y rayos cósmicos. La radiación cósmica proviene de todas las direcciones del espacio, no tiene que ver con el Sistema Solar, y están midiéndola fuera del Sistema Solar y también partículas cargadas, viendo qué pasa entre las estrellas.

Son las primeras naves que han salido totalmente del ámbito del Sistema Solar, y se podría decir que serían las primeras naves que alguien podría ver para calcular que vienen del Sol, y delatan nuestra presencia en la Vía Láctea.

¿Cómo han durado tanto tiempo funcionando y enviando información?

En general la tecnología que se usa para el espacio es una docena o centena de veces más robusta que la tecnología que se usa en la Tierra. Acá uno compra un computador, y si se queda colgado, uno lo apaga y lo reinicia. En el espacio no se tiene esa facilidad para esas maniobras. Hay que entender que, como me dijo hace un par de años una persona que trabaja para la NASA, las naves se lanzan al espacio con un procesador 286, de Intel, que uno tendría que encontrar en un museo hoy.

Este procesador es súper robusto entonces puede resistir condiciones extraordinarias, no es susceptible a que le pase algo con los rayos cósmicos, y ha sido tan probado y sólido que las naves espaciales de hoy todavía lo usan. Si bien la tecnología en estos 40 años ha cambiado enormemente, la tecnología con la que fueron construidas es lo más contundente y sigue funcionando. Es un poco con los automóviles: hoy un auto nuevo te dura unos 3 años y está hecho polvo pero hay autos de los años '20 que cuando fueron bien construidos siguen funcionando casi 100 años después. 

Pensando que en estos 40 años que han pasado el instrumental ha avanzado también. ¿Se puede pensar en nuevas misiones que pudieran recoger la posta de lo que esas naves aprendieron?

Estas naves podemos compararlas con los viajes de Colón y otros aventureros cuando descubrían nuevas tierras. Eran una misión de reconocimiento general, era saber más o menos qué cara tenían los planetas, en cambio después se han mandado misiones específicas que apuntan a uno o dos planetas para profundizar el conocimiento al respecto. Por ejemplo, hace uno o dos años, la New Horizons pasó al lado de Plutón a unos pocos miles de kilómetros, y la información que dio es espectacular.

Además hay que pensar que Urano se demora 86 años en dar una vuelta al Sol y Neptuno como 150 años, entonces que uno pueda lanzar una nave que pase por un planeta y desviarla un poquito para que vea el otro, no es fácil que se produzca esa coincidencia astronómica, porque uno de los planetas puede estar en un lugar pero el otro puede estar en la dirección opuesta. Se aprovechó una coyuntura especial para hacer un reconocimiento general de esta zona del Sistema Solar.

En este momento creo que el interés mayor es la exploración de Marte y la Luna y aparentemente hay voluntad política, que es fundamental, en los países que tienen la espalda necesaria como Estados Unidos, la Unión Europea, China, de hacer algo significativo.

Explorar los planetas lejanos es muy bonito porque da una cantidad de conocimientos enormes para saber cómo es el Sistema Solar en las profundidades, pero tiene menos atractivo político porque la posibilidad de llegar a esos lugares con astronautas es muy remota, pensando que están a 200 grados bajo cero.

¿Pero no se puede pensar en llegar a las lunas de Júpiter o Saturno?

Obviamente las lunas de Júpiter son muy interesantes pero estamos en un problema: dicho planeta está como 5 veces más lejos del Sol que la Tierra, por lo tanto le llega 25 veces menos calor y luz y poseen temperaturas de 150 grados bajo cero. Por tanto, la electrónica tiene que ser muy compleja para resistir temperaturas tan bajas.

Las lunas de Saturno, por otra parte, están 10 veces más lejos del Sol que nosotros, reciben el 1 por ciento de la luz y el calor, y un panel solar para producir energía eléctrica en Júpiter tendría que ser 25 veces más grande que acá, y en Saturno tendría que ser 100 veces más grande en área. Generar corriente eléctrica a partir de energía solar se empieza a poner muy difícil mientras más lejos estemos.

Ya más cerca, he leído que hay posibilidades de que chinos y rusos cooperen en construir una estación orbitando la Luna para que se pueda ir a ella desde la Estación Espacial Internacional, y así descender más fácilmente en la Luna, y también que en la India se habla de llegar a Marte. Ellos han progresado muchísimo en tecnología y tal como el mundo quedó atónito cuando los rusos mandaron el Sputnik, el día de mañana podríamos tener un astronauta indio llegando a Marte por primera vez. Está interesante lo que puede pasar.

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