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Derechos Humanos

¿Protege Chile los derechos de los niños, niñas y adolescentes?

En momentos en que niños y adolescentes protagonizan movilizaciones por el alza del precio del transporte colectivo en la capital, y cuando aún se debate la reforma del antiguo Servicio Nacional de Menores (SENAME), los académicos Fabiola Lathrop, de la Facultad de Derecho; y Matías Marchant y Dimas Santibáñez, de la Facultad de Ciencias Sociales de nuestro plantel, analizaron la importancia de la Convención de los Derechos del Niño, y las deudas que mantiene nuestro país a 30 años de su aprobación por Naciones Unidas.

En 1989 las Naciones Unidas aprobaron la Convención de los Derechos del Niño, texto que se ha convertido en el instrumento internacional que ha recolectado más firmas de distintos Estados del mundo.

En 1989 las Naciones Unidas aprobaron la Convención de los Derechos del Niño, texto que se ha convertido en el instrumento internacional que ha recolectado más firmas de distintos Estados del mundo.

La Convención por primera vez reconoce a todos los niños sin distinción como sujetos de derecho-

La Convención por primera vez reconoce a todos los niños sin distinción como sujetos de derecho-

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Convención sobre los derechos del niño

El 20 de noviembre de 1989 la Organización de Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, documento que tiene por objetivo promover en el mundo los derechos de los niños, niñas y adolescentes, y que fue ratificado por nuestro país el 14 de agosto de 1990.

Este documento, que en un mes más cumple 30 años, no sólo ha sido el tratado internacional que más firmas de Estados ha logrado recoger en la historia, sino que es el primer instrumento internacional de Derechos Humanos que logra reunir de manera integral, distintos tipos de derechos.

Así lo relevó la profesora Fabiola Lathrop, de la Facultad de Derecho, quien destacó que en esta convención se interconectan derechos civiles y políticos con otros de naturaleza económica, social y cultural, combinándose en la búsqueda del bienestar de los niños, niñas y adolescentes.

"La convención marca un cambio de paradigma en la historia de la infancia y su protección, porque hasta ese momento las normativas se centraban en regular ciertas situaciones de los niños que se encontraban desprotegidos o vulnerados, bajo la doctrina de la situación irregular. La convención, por el contrario, reconoce a todos los niños sin distinción, como sujetos de derecho", aseguró la académica.

Consultada sobre los desafíos que tiene nuestro país en la promoción y defensa de estos derechos, la profesora Lathrop explicó que el principal radica en pensar la materia no a partir de una emergencia puntual, sino con una visión global. "Chile debe dotarse de un sistema de protección de los derechos de los niños. En este momento somos el único país de Latinoamérica que no tiene una ley de estas características. No sacamos nada con reconocer constitucionalmente estos derechos si no hacemos una bajada concreta de ellos", planteó la experta.

Al respecto, el profesor Dimas Santibáñez, de la Facultad de Ciencias Sociales, hizo hincapié en que la convención es también una interpelación cultural, que involucra al conjunto de la sociedad en términos de transformar las actuales concepciones que la sociedad tiene sobre la niñez, y el tipo de relación que la sociedad y el mundo adulto establece con los niños y adolescentes.

"El debate tiene que ver con abordar estos desafíos desde un paradigma del reconocimiento, y esto implica asumir una consideración de respeto por el otro, un trato justo y respetuoso, y basado en pilares de justicia", aseguró Santibáñez.

Niñez, adolescencia, y movilizaciones

El profesor Matías Marchant, también de la Facultad de Ciencias Sociales, hizo hincapié en que hizo hincapié en que las manifestaciones que se están desarrollando en torno al alza del transporte y que han sido protagonizadas por jóvenes y adolescentes, y la respuesta del gobierno, dan cuenta de un prisma de desconfianza y sospecha con respecto a sus opiniones. 

"Tenemos que notar cómo estas manifestaciones organizadas por chicos, jóvenes y adolescentes en respuesta a un tema sensible como es el alza de los precios del transporte, es rápidamente descalificada por las autoridades, cuando dan cuenta de que desean expresar su preocupación por temas sociales. Si no hay canales o formas para escucharlos, aparecen otras formas de dar cuenta del malestar", remarcó Marchant.

Al respecto la profesora Lathrop explicó que nuestro país vive una situación de crisis en la participación política en general, y en particular respecto a los niños y adolescentes. "La agudeza de los conflictos, la violencia, los encapuchados, las tomas, las evasiones masivas son a mi juicio síntomas de problemas que el Estado chileno tiene no solo con la infancia sino en general con la participación política", aseguró.

Junto con ello, la académica alertó que "no hay nada, ni el conflicto más agudo, político o cultural, que justifique la violación de un derecho de una persona menor de edad", y que junto con reconocer la participación política de niños y jóvenes, se debe fortalecer también la consciencia tanto de que deben ejercerse con responsabilidad, como de que el Estado debe abrir espacios de diálogo con ellos. "Estas son generaciones distintas con mentalidades más flexibles, que han crecido en democracia, entonces no acatan una orden sin cuestionarla y ese es un buen ejercicio democrático", finalizó.

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