Diversas miradas para discutir la desigualdad chilena

Diversas miradas para discutir la desigualdad chilena

La Decana de la Facultad de Medicina, Dra. Cecilia Sepúlveda, luego de presentar a los académicos de la Universidad de Chile que intervinieron en la discusión, el sociólogo Manuel Antonio Garretón, el Genetista Carlos Valenzuela Yuraidini y el Economista Dante Contreras, inició las intervenciones con una reflexión general sobre el tema de la desigualdad, donde precisó que ha estado presente en la historia humana desde la antiguedad, no obstante la verdadera democracia no es compatible con la mala distribución de la riqueza. Expresó que en Chile aumenta en la medida que no se garantizan condiciones básicas de bienestar para la ciudadanía y que el neoliberalismo implementado en los años '80 infringió “graves estocadas cuyos efectos sentimos hoy”. 

Al respecto, la Dra. Cecilia Sepúlveda sentenció que “el movimiento contra la Ley General de Educación pone énfasis en que la educación pública no debe pensarse para los pobres. Es para todos. La sociedad debe tener educación pública de calidad”. 

La académica enmarcó la actividad en los homenajes a la memoria del ex Presidente Salvador Allende, egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, al cumplirse los 100 años de su natalicio. 

Garretón: “El sistema educacional chileno reproduce la desigualdad” 

Desde la sociología abrió los fuegos el Prof. Manuel Antonio Garretón, académico de la Facultad de Ciencias Sociales y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2007, quien sustentó su exposición en la premisa de que la desigualdad social y cultural es un problema político, por cuanto existiendo elementos técnicos para abordarla, la superación del problema pasa por la capacidad que tiene la sociedad y sus actores de actuar sobre el fenómeno. 

El académico de FACSO hizo una distinción de los conceptos de equidad e igualdad, argumentando que el primero se refiere a la igualdad de oportunidades, poniendo como referente al individuo, mientras que el segundo pone en el centro a la sociedad toda. 

“Puede mejorar la equidad, pero agravarse la desigualdad. Y en ese sentido, uno podria decir que la ausencia de equidad destruye las vidas humanas individuales y la ausencia de igualdad destruye la vida de las sociedades y de las comunidades. La igualdad pone límites (en las brechas) entre ricos y pobres, entre débiles y poderosos, entre quienes tienen capital cultural y los que no lo tienen, entre los que tienen recursos afectivos y los que no los tienen. A eso se refiere la igualdad, a una forma de organización de la sociedad , que disminuye o mantiene distancias razonables entre estas categorías”, explicó. 

Señaló que el dilema de la democracia contemporánea es que no puede redistribuir el poder y la riqueza para alcanzar la igualdad, porque es una democracia de concensos, que no admite elementos coercitivos para imponerla. 

Destacó la gravedad de que en Chile la desigualdad cultural sea mayor que la socioeconómica, debido a que el consumo cultural casi automáticamente se convierte en capital cultural, aumentando la distancia entre la capacidad de autodeterminación de quienes tienen mayor consumo de cultura y los que no.  

En lo que se refiere a educación, el Premio Nacional sentenció que es falsa la premisa de que la educación es la viga maestra de la igualdad y del desarrollo. Por el contrario, afirmó que el sistema de educación chileno actual, basado en las leyes impuestas en dictadura, es un sistema construido para reproducir desigualdades. 

“Para eso está. La finalidad del sistema educacional chileno es la desigualdad. Si usted pone selección a la entrada y la salidad del sistema y que el tipo de educación depende del  dinero que usted tiene, eso lo prueba”, afirmó. 

Según el sociólogo, hoy existe en Chile “un muro de titanio” que defiende el sistema impuesto, constitutido por el sector empresarial, los medios de comunicación y el sistema político, este último con la misión de consagrar el “empate” entre quienes quieren mantener el status quo y quienes desean cambiarlo. La salida sería política, para lo cual es necesario actores empoderados que hagan posible el cambio y una decidida intervención estatal. 

Cerró su intervención afirmando que el Consejo Asesor para la Equidad no discutió una Reforma Tributaria, porque el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet tiene simpatías socialdemócratas, pero equipos neoliberales. 

Contreras: “La política social no puede ser el crecimiento económico” 

El economista miembro de la Comisión Gubernamental sobre Trabajo y Equidad, Dante Contreras, entregó un resumen del trabajo realizado al interior del organismo, particularmente en la subcomisión que presidió, señalando que fue el grupo que logró más acuerdos. 

El académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile precisó que la reforma Tributaria fue abordada en la discusión general de la Comisión, entre otros temas, pero se descartó el debate posteriormente. 

Según el diagnóstico, la desigualdad chilena es de las más altas a nivel mundial y aunque los índices de pobreza no son de los más altos, un indicador decidor es el de la vulnerabilidad social, que evidencia una gran inestabilidad en vastos segmentos de la población, los cuales caen o han caido en la pobreza y al salir no perduran por mucho tiempo en el nuevo estrato. Asimismo, los sectores más vulnerables tienen altas tasas de desocupación, informalidad en el empleo y desprotección social.  

Para enfrentar estos problemas, la subcomisión propuso un subsidio al trabajo y una transferecnia focalizada de $10.000 por niño al mes, de los hogares del primer y segundo decil. Sugirió también un subsidio de un 30% al ingreso al trabajo para los mismos deciles, que estimule la contratación, repartiéndose dos tercios para el trabajador y un tercio para el empleador. Según el economista, estas medidas que reducirían a un dígito los niveles de desempleo y sacarían de la condición de pobreza de 500 a 700 mil personas, tendrían un costo estatal del 0,5% del PIB. 

Además la comisión propuso un beneficio a los talentos escolares, que se traduciría en cuentas de ahorro de 20 UF anuales para los mejores 5 estudiantes de cada escuela municipal. 

Por último, Dante Contreras enfatizó la necesidad de un nuevo enfoque por parte del estado en las políticas sociales. 

“La política social en Chile ha sido principalmente el crecimiento económico, es decir, todo va bien cuando hay crecimiento (...). La política social, entonces, es la que determina el ministerio de hacienda”, señaló.  

Para cambiar esta situación, sugirió la creación de un Ministerio específico que coordine las iniciativas sociales de las distintas carteras y el mejoramiento de los equipos técnicos ministeriales, de modo que haya una transición de un sistema de protección social más basado en programas y menos en crecimiento económico. 

Valenzuela: “La clase alta chilena es un verdadero apartheid” 

Cerró las intervenciones el Doctor Carlos Valenzuela Yuraidini, Profesor Titular del Programa de Genética Humana de la Facultad de Medicina, quien encaró el debate sobre desigualdad desde un punto de vista poco recurrente en este ámbito: el genético. 

Tras reflexionar sobre lo que las corrientes aristotélica y platónica plantean sobre la  propiedad privada, el académico entregó las conclusiones de una polémica investigación de su autoría, que ha sido calificada por algunos sectores de racista y discriminadora. 

Precisó el facultativo que si bien el genoma humano resolvió el problema de la desigualdad, en Chile existen elementos genéticos que diferencian a ricos y pobres.  

Mediante una serie de cuadros sobre distribución sanguínea y fenotípica en los distintos segmentos socioeconómicos chilenos, construidos tras estudios genéticos en el Hospital San José y la Clínica Alemana durante los años 60 y 70, el Dr. Valenzuela sostuvo que el estrato alto chileno tiene una gran composición caucásica, inclusive mayor que la existente en países europeos como España. 

“Hay un 5% de población chilena que tiene mecla amerindia. Es un verdadero apartheid”, explicó, lo que se implica gran endogamia y enfermedades genéticas asociadas. 

A través de índices de frecuencias génicas, comprobó que en estratos altos madres e hijos comparten casi la misma carga genética, a diferencia del estrato medio y bajo, donde existe mayor mezcla racial. A su vez, destacó que mientras la sangre totalmente amerindia va desapareciendo, en los deciles más acomodados la sangre caucásica perdura por un índice mayor de nacidos vivos, lo que se traduce en familias numerosas.  

Señaló además que el tipo sanguíneo A, frecuente en el quintil más alto de la población, es reiterativo en todas las clases dirigentes de occidente, siendo curioso que la distribución génica en Chile es casi idéntica a la de Inglaterra.  

Reflexiones finales  

Las preguntas del público se centraron en solicitar precisiones sobre algunos conceptos.  

Es este sentido, el Dr. Carlos Valenzuela respondió que el sistema socioeconómico chileno es más semejante al sistema feudal que al neoliberalismo.  

Por su parte, el sociólogo Manuel Antonio Garretón especificó las diferencias entre el neoliberalismo y el liberalismo, indicando que nuestro país tuvo un diseño neoliberal en dictadura, pero una práctica liberal híbrida, porque tampoco es real la existencia de un estado de protección social. “El neoliberalismoes la última utopía totalitaria”, sentenció. 

En tanto el economista Dante Contreras defendió las propuestas de la Comisión de Equidad, señalando que no se trata de medidas asistencialistas sino pro empleo. Por último, planteó quesegún estudios realizados en diferentes países del mundo, es más rentable invertir en educación preescolar que en capacitación.