La misión de las instituciones de educación estatales, y especialmente de la Universidad de Chile, es "pensar el país en su totalidad y eso implica abordar el problema socio cultural de las mayorías". Así lo aseguró Gabriel Salazar al analizar el escenario actual que enfrenta la formación de profesionales, advirtiendo que encontrar una salida "pasa por políticas económicas distintas a las vigentes, con capacidad de favorecer a la mayoría".
Para eso sería necesario re industrializar el país, dado que las naciones que mejor han resistido a las crisis financieras están en esa etapa. "India, Japón, China y Brasil, por ejemplo, han incorporado mecanismos base para los sectores pobres. Pero, dudo que en Chile se de una situación similar, pues la postura neoliberal se ha instalado entre sus gobernantes".
En esa línea también sostuvo que resulta indispensable "precisar exactamente qué vamos a entender por calidad. Muchos la van a concebir como el desarrollo de competencias específicas que permitan comparar la situación de la educación chilena con la de otros países". Y aunque desde su perspectiva tal proceso de mejoramiento es aceptable, Salazar precisó que hay otra manera de definir este concepto: Vinculándolo con las características nacionales.
"Se trata -dijo el historiador- de la capacidad que tendrían las universidades de producir el conocimiento necesario para el desarrollo específico de Chile. No basta comparar los estándares educativos. Lo que se requiere es la creación de tecnología avanzada para el desarrollo social, para mejorar la ciudadanía. No hay duda que al lado de una pobreza material hay una pobreza ciudadana que se mide, en general, en el comportamiento de los chilenos".
La situación que actualmente enfrentan las universidades "es de una alta competencia en el ámbito comparativo con el mundo desarrollado, pero que es cada vez menor para esforzarse en cambiar las estructuras actuales por otras que sean más útiles al progreso cultural y sobre todo soberano", sostuvo, explicando que muchos planteles en su afán de autofinanciarse no están preocupándose de los aspectos sociales que podrían justifican su quehacer.
Motivo por el que también criticó el que Casas de Estudios ajusten sus datos para alcanzar la acreditación de sus programas, "en vez de ver la posibilidad de hacerlo en serio". A su juicio "es muy fácil cumplir con las exigencias, porque es muy fácil adaptar los informes de todo lo que tiene la universidad a determinadas pautas y exigencias".
Propuesta de un Nuevo Trato "es necesaria, justa y legitima"
"Es un hecho que el movimiento universitario ha sido regido por las universidades privadas y éstas al ser orientadas cada vez más por el gran capital y por las grandes empresas, están tratando de ocupar todo el espacio nacional. Por eso, por ejemplo, están procurando destruir el Consejo de Rectores para reemplazarlo por una organización, donde las entidades privadas serían mayoría", manifestó.
Por eso Salazar puso el acento en que las universidades estatales, como la Universidad de Chile, han quedado relegadas a un segundo plano "a tal punto que su presupuesto depende más de su capacidad de generar recursos en el mercado ya que el Estado ha reducido su participación a un porcentaje que es casi absurdo".
En tanto varias universidades privadas tradicionales "reciben una ayuda estatal que en proporción es mayor a la que reciben instituciones como la U. de Chile. Y si más encima otras universidades privadas también están exigiendo una ayuda en esa participación estatal resulta que las universidades públicas al final van a quedar reducidas a una mínima parte y van a perder la batalla por el desarrollo", ello incluye además que éstas últimas no cuentan en gran medida con la ayuda de la empresa privada "que si tienen los otros planteles, sin que deban dar cuenta de sus gastos a la contraloría".
Sobre la propuesta de un Nuevo Trato impulsada por los Rectores de las universidades públicas Gabriel Salazar dijo que "es necesaria, justa y legitima". No obstante cree que este plan tiene mucho aún por avanzar ya que su aplicación exigiría por parte del Estado una mayor asignación de recursos para la Educación Superior, o la reducción del financiamiento que entrega a las entidades privadas "y eso es muy difícil, hay que ver qué pasa, porque se pisan callos. Las universidades tendrían que ser extremadamente críticas con las políticas vigentes, pero como van a seguir dependiendo de la ayuda estatal podrían caer en una autocensura". No obstante, tienen que seguir buscando mecanismos "para poder jugar el rol que les corresponde".
Mercantilización de la cultura
"Un tema fundamental es el financiamiento, pero también la mercantilización de la educación y de la cultura", aseguró enfático el Profesor Salazar al sostener que nuestro país carece de "una política cultural que fortalezca a la universidades nacionales y que genere una política del libro realmente consistente con lo que se habla". Y es que "estamos mal si la una buena política universitaria no pasa por una política del libro".
"Por otro lado -advirtió Salazar- se habla de la política cultural para salvar el patrimonio nacional, pero estamos tapando a Chile con nombres que destruyen la toponimia tradicional indígena. Basta ver el aeropuerto o las calles que han cambiado sus nombres por el de personajes que nunca fueron demócratas".
Pingüinos a la U, una revolución que suma y sigue
Uno de los hitos que han marcando el descontento ciudadano frente al sistema educativo, en todos sus niveles, ha sido la denominada Revolución de los Pingüinos, un movimiento estudiantil que "no hay que situar en el pasado, pues está en pleno desarrollo", afirmó Gabriel Salazar, haciendo la salvedad de que el concepto "viejo" de Revolución no se aplica a este caso que él más bien observa como "un proceso".
"Su primera aparición pública generó un impacto histórico y político sobre la educación, desencadenando una discusión que no ha terminado. Muy pronto va a tener continuidad con una revolución juvenil marcada por su ingreso a la universidad. De hecho, ya están provocando nuevos movimientos", expresó el Premio Nacional, haciendo un llamado de atención al respecto.