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La Universidad de Chile despide a Edgardo Boeninger, el ex Rector que impulsó el retorno a la Democracia

"La educación es un desafío urgente. De ella depende que tengamos mejores ciudadanos, mayor capital humano, una sociedad más justa y un país más cohesionado". Así de claras fueron las últimas declaraciones del ex Rector Edgardo Boeninger acerca de un aspecto que marcó la historia de esta Casa de Estudios, institución que hoy lo despide con profundo respeto y cariño.

Edgardo Boeninger, un hombre clave en la transición de nuestro país, que dejó huella también en nuestra Universidad, nos heredó un legado que resulta necesario continuar. Transversal a toda ideología, hoy es despedido por quienes -desde diversos sectores- lo seguirán recordando como un constructor de país, como un arquitecto del futuro.

Ingeniero Civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile, parte de su trayectoria como estudiante y académico la realizó en nuestra Casa de Estudios. Fue aquí donde se recibió de Ingeniero Comercial, con mención en Economía, en 1960. Entre 1958 y 1961 fue profesor en la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, donde dictó cátedras de Teoría Económica, y entre 1961 y 1973 de Finanzas Públicas, Política Fiscal y Política Económica.

Entre 1965 y 1969 fue Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Chile. Finalizado su período, fue electo Rector de la Universidad de Chile, hasta 1973. También fue Vicepresidente del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas.

Él creía profundamente en los cambios que puede propiciar la educación en la sociedad. Por eso, inspirados en su figura, son muchas las personas que continuarán contribuyendo a sentar las bases de un sistema más inclusivo, cohesionado y justo, en el que se valore la importancia de la formación humana y profesional de las nuevas generaciones.

Tras años de militancia demócrata cristiana, marcada por los difíciles años de la Dictadura, asumió como ministro Secretario General de la Presidencia en el Gobierno del Presidente Patricio Aylwin Azócar, impulsando con su gestión un proceso de reestructuración nacional que marcó el nuevo escenario político, social y económico chileno.

Esta Casa de Estudios mantendrá vivo en su memoria el aporte realizado por Edgardo Boeninger como político, Decano y Rector. Su impronta se ha mantenido vigente y, sin duda, lo seguirá estando, pues los temas que defendió durante su amplia trayectoria académica y política cada día toman más fuerza.

Recordaremos sus palabras: "No cabe duda de que la educación es un desafío urgente. De ella depende que tengamos mejores ciudadanos, mayor capital humano, una sociedad más justa y un país más cohesionado".

La Universidad recuerda su legado

El Rector (S), Jorge Las Heras, expresó que para la Universidad de Chile la partida de Edgardo Boeninger "es una tremenda pérdida, considerando que él fue un hombre que entregó sus conocimientos a la institución por muchos años, primero como Decano y luego como Rector, dedicando un tiempo precioso de su vida".

"Le tocó enfrentar un momento crítico durante la reforma universitaria y posteriormente el golpe militar, con la intervención de la universidad. En ese sentido quiero destacar que él, con altura de miras, hizo valer el principio de autonomía para la Universidad, renunciando frente a la imposibilidad de poder mantener una estructura independiente. Eso reveló, sin duda, su tremendo compromiso con los valores democráticos", aseguró.

Jorge Allende, Premio Nacional de Ciencias Naturales y Vicerrector de Investigación y Desarrollo, expresó que Edgardo Boeninger "fue un hombre de muchísimas dimensiones: Político, intelectual, escritor, legislador. Resulta importante destacar que fue Profesor de la entonces Facultad de Economía y Administración, y Decano -mientras era Director de Presupuesto de la Nación en el Gobierno de Eduardo Frei Montalba-; en la reforma de 1968 fue uno de los líderes académicos, sello que lo llevó a ser electo un año después como Rector".

El académico destacó además que en tal rol se desempeñó "con mucha sabiduría y con mucha firmeza". Ello, hasta el golpe militar, cuando dejó su cargo tras la intervención. "Pero Edgardo siempre, en todas sus otras actividades, siguió ocupado de la educación y en su libro póstumo uno de los grandes capítulos son propuestas en esta materia. Eso nos hace pensar en él como un educador que después de su fallecimiento va a seguir enseñando con su ejemplo", consideró.

Eduardo Dockendorff, Director del Instituto de Asuntos Públicos, tuvo el privilegio de compartir años de amistad con Edgardo Boeninger. "Yo llegué a la Universidad porque él me trajo cuando egresé de mi carrera, intercediendo para que me incorporara en el área de extensión. Yo era dirigente estudiantil; y él, Rector. Construimos una relación muy estrecha en el respeto y la diferencia que teníamos por pertenecer a estamentos distintos, pero en una convergencia muy grande de intereses sobre la necesidad de reformar la Universidad y de que ésta mantuviera su autonomía", comentó.

Años más tarde, "fui ministro y él senador. Edgardo me brindó entonces su apoyo insustituible e irremplazable en la articulación necesaria para llevar adelante reformas muy significativas, como el proyecto de ley del Royalty, el Auge, temas pendientes de la Reforma Procesal Penal, entre otros. Él con sencillez y modestia me ayudó con el mayor gusto".

"Fue alguien muy importante en mi posterior decisión de asumir la dirección del Instituto de Asuntos Públicos. Es más, fue la primera persona que me vino a ver y con quien estuve trazando algunas líneas del proyecto de reestructuración", recordó Eduardo Dockendorff, colocando el acento en las características que conformaron la personalidad del ex Rector: "Alguien muy humano, que se atormentaba cuando -por tiempo- no podía cumplir compromisos familiares, simpático, buen conversador, un intelectual de excepción, una persona a la que le preocupaba mucho el rumbo que tomó la Educación Pública tras la reforma implementada en los años 80", concluyó.

Una intensa vida dedicada al servicio público

Independiente y fiel a sí mismo. Así ha sido definido por diversas voces del mundo político e intelectual la figura de quien fuera ministro, senador, Rector, y uno de los principales ideólogos de la transición democrática.

Su última obra fue Chile rumbo al futuro, la que será presentada de forma póstuma. Allí plasmó las ideas que rondaron su última etapa, anticipando su partida y proyectando su visión de país.

En entrevista a El Mercurio sostuvo que al escribir este libro -que plantea reformas en educación, impuestos y administración del Estado- tuvo como principal motivación el estar "convencido de que Chile tiene una espléndida oportunidad. Y a veces, cuando las oportunidades se pierden, es para siempre. Por eso invito a todos a levantar la vista y a ponernos de acuerdo en un horizonte común".

Funerales

El responso se realizó en la iglesia del Colegio San Ignacio. Fue en ese lugar donde la Presidenta Michelle Bachelet y el ex mandatario Patricio Aylwin encabezaron los discursos de despedida a Edgardo Boeninger, quien falleció la madrugada del domingo, a los 84 años. El funeral, en tanto, se efectuó en el Parque del Recuerdo.

El Gobierno decretó dos días de duelo oficial por su deceso. "Chile tuvo una transición a la democracia exitosa en gran parte por la mente lúcida y serena de Edgardo Boeninger, que estuvo presente durante todo ese período, buscando que se tomaran las mejores decisiones para el país", aseguró la portavoz del Ejecutivo, Carolina Tohá, al dar a conocer la medida.

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