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Facultad de Medicina

Compila así curso que dicta a estudiantes de las facultades de Medicina y de Ciencias Sociales

Dr. Carlos Valenzuela publica "Epistemología Científica"

En el texto, organizado en 20 capítulos, el profesor titular del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina presenta a la ciencia como el camino para entender objetiva e intelectualmente el suceder, pues la define como la actividad humana con pretensión de conocer, explicar, entender y comprender los procesos universales. "No es epistemología filosófica o gnoseología, está dirigida al ser universal más allá de las teorías racionales que se plantean como explicaciones", sentencia su autor.

Libro Epistemología clínica

Libro "Epistemología clínica"

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"Epistemología Científica" en Editorial Académica Española

Entre algunos de los tópicos que aborda en el libro están, por ejemplo, el que para la ciencia el universo está totalmente ordenado, ya sea al azar o al no-azar; que es, en sí misma, contradictoria con el escepticismo; y que, desde su perspectiva, el ser humano no puede no aprender de la experiencia.

En su trabajo, publicado por Editorial Académica Española, el doctor Carlos Valenzuela, del Programa de Genética Humana del ICBM, enfrenta perspectivas que han sido tradicionales puntos de partida para la comprensión de la investigación científica, tales como la nomotecia o búsqueda de leyes que expliquen determinados procesos, o la idiografía, que define fenómenos en los que la trazabilidad histórica es indispensable. Así, por ejemplo, señala que en su libro demuestra que “no hay ningún experimento repetible en todos sus factores; lo que hace el investigador es acotar las variables que pueden incidir en el resultado, sin preguntarse en qué momento deja de advertir la realidad universal de ese proceso, porque a la ciencia le interesa entender el suceder cósmico. Esa es la ciencia: entender el suceder y, para ello, también hay que comprender su historia, lo que lo hace único, irreversible e irrepetible”.

Por ello, señala que en su ensayo “saco a la ciencia de las nomologías del positivismo, cuando expongo que hay un suceder cósmico que es el que realmente le interesa. Su explicación no está en el entendimiento a través de leyes, porque ellas son sólo un rayado de cancha, pero lo que sucede en interior no está determinado por las leyes”.

De puño y letra

  • Acerca de la verdad:

“Mi impresión es que la discusión sobre la verdad, más que epistémica, es ético-religiosa. Si no se puede llegar a la verdad tampoco se puede llegar a la mentira o falsedad; entonces, el fraude no existe y no debe ser penalizado, ni siquiera en ciencia”.

“En Chile, es frecuente no aparecer en público optando por alguna alternativa, porque se considera que el optar es un acto de rigidez mental (integrismo o fundamentalismo) y una imposición indebida a la realidad malinterpretada como todo o nada, pero que nunca es definida”

  • Acerca de la ciencia y el poder:

“El conocimiento científico tiene como propiedad anexa la posibilidad de predecir futuras situaciones dadas algunas condiciones actuales. Luego, tiene la virtud de poderse proyectar en la medición de riesgos decisionales, condición fundamental para el manejo del poder, de la ética y de la política. No es raro entonces que la ciencia haya sido vista y, todavía lo es, como, por una parte sospechosa y, por otra, como necesaria para y por los grupos de poder”.

  • Respecto de ciencia y religión:

“Creo que sin la tensión crítica de la ciencia sobre las religiones o ideologías y sin la presión de trascendencia de las religiones o ideologías sobre la ciencia, la humanidad cae, tanto en ciencia como en religiones o ideologías, en una mediocridad sincrética y ambigua (homenaje a C. Peirce que la verdadera ciencia y la pasión por ella sólo pueden proceder de la creencia en Dios). Entonces, si cae esa creencia nuclear, no hay búsqueda apasionada de la verdad como no hay pregunta sobre el sentido de la existencia humana y por lo tanto de esa búsqueda. Lo desafortunado de las disputas son las descalificaciones y agresiones que han llegado al asesinato de los discrepantes en vez de ser considerados una riqueza necesaria de mantener a toda costa, respetando al disidente. La tragedia es que los asesinados, perseguidos, vejados, obligados a suicidarse han sido siempre los científicos”.

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