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Consejo de Evaluación

Andrés Weintraub, en su despedida del Consejo de Evaluación:

"Ahora estamos en una etapa de madurez"

El académico de la Facultad de Cs. Físicas y Matemáticas y Premio Nacional de Ciencias Aplicadas 2000, finalizó sus funciones como integrante fundador del Consejo de Evaluación, el pasado 6 de diciembre. Pieza clave en el diseño de indicadores de desempeño, con su partida el órgano que realiza la función de superintendencia de la calidad en la Universidad de Chile cumple un ciclo, pues se despide al último de los consejeros que participó en el proceso de instalación de la nueva institucionalidad, quien reconoce las dificultades del comienzo y apuesta por la consolidación, hoy, de los procesos de autoevaluación institucional y sus aportes al desarrollo universitario.

Profesor Andrés Weintraub, integró el Consejo de Evaluación por seis años, desde su fundación hasta el 6 de diciembre pasado.

Profesor Andrés Weintraub, integró el Consejo de Evaluación por seis años, desde su fundación hasta el 6 de diciembre pasado.

"Nos tomó uno o dos años entender qué cosas podíamos hacer, cuáles eran los ámbitos de acción (...) Yo creo que hicimos una labor que tuvo repercusión en la Universidad", expresó el académico.

"Nos tomó uno o dos años entender qué cosas podíamos hacer, cuáles eran los ámbitos de acción (...) Yo creo que hicimos una labor que tuvo repercusión en la Universidad", expresó el académico.

Sobre los Indicadores de Desempeño, señala que "era importante definir hacia dónde apuntamos, porque hay cosas que no son obvias. Por ejemplo, la gran importancia que se le da a la excelencia".

Sobre los Indicadores de Desempeño, señala que "era importante definir hacia dónde apuntamos, porque hay cosas que no son obvias. Por ejemplo, la gran importancia que se le da a la excelencia".

Agrega que los indicadores son "algo vivo", que "no están tallados en piedra". "Perfectamente una vez que lo vea el resto de la Universidad puede que haya que hacer algunos cambios".

Agrega que los indicadores son "algo vivo", que "no están tallados en piedra". "Perfectamente una vez que lo vea el resto de la Universidad puede que haya que hacer algunos cambios".

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Consejo de Evaluación

¿Cómo resumiría su experiencia en estos años como integrante del Consejo de Evaluación?

Yo soy el último que queda del equipo que partió. Fue un comienzo complicado. Hasta donde sabemos, no hay experiencia en otras universidades de la región de una entidad como ésta, una superintendencia que tiene que mirar lo que está pasando en la Universidad en la parte académica, dar opiniones, dar algunas recomendaciones, siendo un eje asesor no más, o sea, nosotros no tenemos poder. Nos tomó uno o dos años entender qué cosas podíamos hacer, cuáles eran los ámbitos de acción. Y después de eso, con el liderazgo de Gonzalo Díaz que fue el presidente los primeros cinco años empezamos a tomar vuelo y a meternos en temas específicos. Yo creo que hicimos una labor que tuvo repercusión en la Universidad.

Como avances de la etapa que le tocó presenciar, desde la fundación del Consejo de Evaluación en 2005 hasta diciembre de 2012, el Profesor Weintraub destaca el análisis de nuevos criterios de evaluación académica para las ciencias sociales, humanidades y las artes; los estudios sobre el sistema de calificación; los cambios en el sistema de autoevaluación institucional que ayudaría, entre otras utilidades, a enfrentar adecuadamente el proceso de acreditación.

Por último, subraya su proyecto estrella, en el que se ha involucrado desde que participó en la Comisión Especial Senado Universitario: la creación de indicadores de desempeño para las áreas de pregrado, posgrado, investigación y extensión y cerca de 30 indicadores estratégicos.

¿Cómo surge su interés por crear indicadores de calidad para la Universidad de Chile?

Yo estuve en el "pre Senado Universitario" –la Comisión Especial Senado Universitario-, que debió diseñar los objetivos estratégicos de la Universidad, a dónde quería ir, que con algunas modificaciones después los adoptó la Universidad con la rectoría de Víctor Pérez. Y era importante definir hacia dónde apuntamos, porque hay cosas que no son obvias. Por ejemplo, la gran importancia que se le da a la excelencia no es obvia, era importante ponerlo ahí. La importancia que se le da a la relación con la sociedad, que la mayor parte de las universidades internacionales no lo tiene. Es una situación especial por estar en un país que no se ha desarrollado tanto, en que tanto las empresas como quizás las entidades del estado no tiene la madurez que tienen en países desarrollados y, por lo tanto, la universidad tiene que jugar un rol mucho más desafiante porque puede contribuir fuertemente en la sociedad. Y tomar esa decisión como una meta estratégica es una decisión importante.

Junto con eso, yo tenía la sensación que había una serie de ideas medio vagas sobre la Universidad que daban vueltas. Entonces pensamos, por qué no hacemos que estas medidas se cuantifiquen en vez de tener esta cosa medio anecdótica. Y tuve dos alumnos excelentes que hicieron su Magíster en esto. Y lo que hicimos fue estudiar una serie de puntos, por ejemplo: cuántos de los académicos jornada completa tienen doctorado o algo equivalente, qué porcentaje tienen proyectos Fondecyt, cuántos cursos da el profesor promedio, qué pasa con los presupuestos, etcétera. Y llegamos a unos 80 indicadores, todos apoyados por datos concretos, que al calibrarlos con los objetivos estratégicos se puede hacer una idea de en qué medida se están cumpliendo.

¿Cuál ha sido el aporte desde entonces del Consejo de Evaluación para que se haya llegado a 180 indicadores que miden calidad de los procesos universitarios?

De partida teníamos los originales, los tomamos en el Consejo, hablamos con todos los Vicerrectores, con Decanos, las autoridades de pregrado, de posgrado, el Senado Universitario, etcétera, e hicimos un nuevo esquema de indicadores, que se los pasamos de nuevo para que los comentaran. Esto es algo vivo, no está tallado en piedra, perfectamente una vez que lo vea el resto de la Universidad seguramente cambios y de todas maneras con el tiempo el sistema va a evolucionar. Esta es la primera versión. Hoy tenemos 30 indicadores estratégicos y 180 indicadores generales, más o menos en detalle, que son para la Universidad y también para cada facultad. Entonces, tú miras la Universidad o vas a una facultad y, por ejemplo, dices aquí en pregrado hay 15 indicadores y con estos te formas una idea de cómo lo están haciendo.

¿Son indicadores que involucran a los tres estamentos universitarios?

Sí, tenemos indicadores, por ejemplo, sobre qué labores están haciendo los funcionarios, cuánto calza la formación que tienen con la tarea que están realizando.

El sistema de indicadores de la Universidad de Chile despertó interés en las autoridades de la Universidad de Sao Paulo, quienes invitaron al Consejo de Evaluación a una visita. ¿Qué rescata de este encuentro?

Fue muy halagüeño para el Consejo de Evaluación que la Universidad de Sao Paulo, la universidad más fuerte de Sudamérica, quisiera ver el trabajo que hicimos nosotros (Ver Noticia). Yo creo que es un espaldarazo a nuestro trabajo, además de que fue muy provechoso ver todo lo que ellos hacen en áreas en que la Universidad de Chile es débil, como es el manejo de datos. En "la Chile" tenemos el problema de que el mismo dato puede estar en tres fuentes, por ejemplo, y es distinto el dato en las tres fuentes. Y esta es la propuesta que hicimos desde el Consejo: tener una sola fuente de datos, dura, confiable, y que todos los datos estén ahí y que solo personas especializadas en cada tipo de dato puedan cambiarlos. En Sao Paulo pudimos aprender eso de ellos, pero ellos no se habían dedicado a sacar indicadores, que se crean en base a los datos, con un objetivo de alimentar decisiones. Se cruza información dura con objetivos, como por ejemplo en calidad de pregrado: que porcentaje de alumnos se gradúan en un lapso adecuado de tiempo. El número de posibles cruces es muy alto, y hay que decidir cuál es la información que realmente me ayuda a entender lo que esta pasando y apoya decisiones. En eso hemos estado trabajando nosotros.

¿Cómo ha percibido usted la recepción de la comunidad de estas nuevas instituciones que se han creado a partir de las reformas al Estatuto, en especial del Consejo de Evaluación?

Yo diría que al principio al Consejo nadie lo conocía. Y hoy todavía un porcentaje importante de la comunidad no sabe muy bien quiénes somos y qué hacemos. Sí creo que a medida que estamos haciendo cosas que están impactando a la gente, hay un conocimiento, y estos son procesos que toman un tiempo. Había una serie de actividades que yo creo que eran necesarias que alguien las hiciera, porque el Consejo Universitario está en el día a a día en cosas urgentes, el Senado Universitario tiene otras labores. Creo que ahora estamos en una etapa de madurez.

¿Cuáles son sus expectativas sobre el Consejo de Evaluación para los próximos años? ¿Qué temas habría que seguir profundizando?

Claramente la autoevaluación es el gran tema que hay. La Universidad no tiene un buen sistema de autoevaluación y hay que afirmar eso. Cuando viene la acreditación se hace rápidamente y una universidad debe tener un sistema de autoevaluación continua. Concretamente, el Consejo de Evaluación ha propuesto subir el rango al comité que realiza la autoevaluación, para que cuente con atribuciones que faciliten un proceso acucioso.

Lo otro es que los indicadores, con modificaciones que son necesarias, realmente pasen a ser parte de la toma de decisiones en las facultades y en la Universidad en forma directa.

Sobre el tema de la calificación, nosotros hemos dado una voz de alarma. La calificación no está funcionando porque el 98% de la gente sale bien calificada, y si se cruza esto con la productividad de cada unidad, no calza. Esto indica que el sistema de calificación no cumple realmente su labor. Esto, a diferencia del sistema de evaluación para la promoción académica, que sí me parece que funciona en lo fundamental. El Consejo sigue analizando la forma de evaluación específica por áreas disciplinares. Ya se hizo en Ciencias Sociales y Humanidades; ahora se está trabajando en Artes y Arquitectura, y después habrá que ver Derecho, por ejemplo, y todas aquellas áreas que no se miden de forma tradicional o con publicaciones ISI. Esa es otra meta.

Otro tema que salió hace poco es el tema de innovación, que está en la interfaz de la Vicerrectoría de Investigación y el Consejo de Evaluación. Si hemos decidido, como decisión estratégica de la Universidad que tenemos que impactar en la sociedad, eso implica también ser parte de la innovación en Chile, en que la Universidad hoy en día no es muy fuerte. Incluso la Comisión de Evaluación no tiene criterios muy claros de cómo evaluarla. Ahí hay otro tema que salió el último año y van a ir saliendo otros nuevos.

Y en términos personales, ¿se siente satisfecho por lo realizado en estos años?

Sí, yo creo que lo hicimos bien. Era natural que uno o dos años anduviéramos un tanto perdidos porque se trataba de algo nuevo, no había mucha experiencia de dónde afirmarse, pero fuimos tomando vuelo y, en estos momentos en que me voy, veo las cosas que ya se hicieron, veo las que están andando, y creo que el Consejo de Evaluación está cumpliendo una buena labor.

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