Con el financiamiento de la Fundación Bill y Melinda Gates

Investigación realizada por la U. de Chile contribuye a plan mundial de erradicación de la Polio

Investigación U. de Chile contribuye a plan para erradicar la Polio
El equipo encabezado por el doctor Miguel O'Ryan es parte de los esfuerzos mundiales para erradicar esta enfermedad que aún mata niños en el planeta.
El equipo encabezado por el doctor Miguel O'Ryan es parte de los esfuerzos mundiales para erradicar esta enfermedad que aún mata niños en el planeta.

En Chile y Latinoamérica no ha habido ningún caso de poliomelitis desde 1975 y 1991, respectivamente, pero aunque mundialmente se han reducido los casos durante las últimas décadas -de 400.000 casos anuales a sólo 300 por año-, según explica el doctor Miguel O'Ryan, pediatra infectólogo y académico del Programa de Microbiología y Micología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, "estamos al menos a una década de lograr su erradicación definitiva del planeta, por lo que no podemos dejar de inmunizar a los niños de ninguna región".

La poliomielitis es una enfermedad contagiosa, también llamada parálisis infantil, que afecta principalmente al sistema nervioso. La produce el virus poliovirus y afecta especialmente a menores de entre cinco y diez años; se disemina de persona a persona a través de secreciones respiratorias o por la ruta fecal oral. En épocas de epidemia, su tasa de mortalidad alcanzó el 33%. En Chile produjo cientos de casos durante la década de 1950 y comienzos de los '60, por lo que en 1961 comenzó la vacunación con Sabin Oral, lo cual eliminó esta enfermedad.

"Esta vacuna cambió la historia y su implementación fue tremendamente efectiva para alcanzar el objetivo de declarar a nuestro país como territorio libre de la polio. Pero para avanzar hacia la meta de la erradicación se debe evolucionar en forma dinámica; de manera que, en base a la generación de nuevos conocimientos científicos, se puedan adoptar mejores esquemas de vacunación para los niños de Chile y el mundo", sentencia el académico.

Dos potenciales problemas de las vacunas por virus vivo son, por un lado, la posibilidad de "revertir" y así recuperar su capacidad de transformarse en virus polio que cause enfermedad; y, por otro, la eventualidad de que el virus vacuna cause poliomelitis. "Son casos muy aislados; sólo dos a cuatro por millón de dosis administradas, por lo que era un riesgo justificable cuando ocurrían miles de casos anualmente. Pero en la actualidad, de 250 casos de polio anuales, 40 son derivados de vacuna, por lo que su relevancia se hace más significativa".

Por este motivo, en los países industrializados ya se están usando esquemas de inoculación con vacuna IPV; es decir, con virus inactivados o muertos de los tres serotipos, con la cual se inmuniza al niño que la recibe -evitando la posible reversión de cualquiera de sus serotipos y, por lo tanto, los casos asociados a la vacuna- pero no estaría demostrado el beneficio de la inmunidad poblacional, puesto que no se ha comprobado la eficacia de las vacunas IPV a nivel de inmunidad intestinal.

Para cambiar el mundo

La iniciativa, financiada por la Fundación Bill y Melinda Gates e impulsada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) e investigadores latinoamericanos, apunta a facilitar la erradicación mundial de la poliomelitis a través de nuevas estrategias de vacunación, en asociación con las metas que se ha planteado la OMS al respecto. Para ello, convocó a académicos de diversos países del planeta: "En Latinoamérica, nuestra comunidad de investigadores clínicos en el área de infectología es relativamente pequeña, y la gran vitrina que tuvimos como para ser parte de grandes iniciativas como esta fue el proyecto continental asociado a la vacuna contra el rotavirus, que tuve el honor de coordinar y cuyos resultados nos dieron gran visibilidad", explica el doctor O'Ryan.

Un estudio realizado en seis Centros de Salud Familiar de las zonas norte y sur de Santiago, a partir de abril de 2013, comprobó que el uso de una o dos dosis de vacuna oral con virus atenuado (bOPV), confiere mejor inmunidad intestinal que el uso solamente de virus muerto inyectable (IPV), "lo que sugiere que aún hay ventaja en mantener al menos una dosis de bOPV por un tiempo" agregando que "se trata del primer estudio que provee evidencia científica apoyando esquemas secuenciales de IPV y bOPV, cambio que se realizará pronto en prácticamente toda Latinoamérica y otras naciones de similares condiciones socioeconómicas. Permitirá que los países tengan flexibilidad en la elección de esquemas secuenciales, lo que resulta relevante por temas de disponibilidad de vacunas, costos y posibilidades de implementación de vacunación inyectable u oral. Por último, el uso de esquemas de vacunación con IPV, en paralelo a la reducción paulatina de uso de virus vivos atenuados, tiene el potencial de minimizar el riesgo de polio asociado a vacuna, una eventualidad muy rara pero grave, que deberá llegar a cero en los próximos años".

Así, concluye, "la contribución de la investigación clínica chilena a un problema de relevancia mundial, con el esfuerzo de un estupendo grupo de investigadores, el apoyo de autoridades, directores y comunidad de los CESFAM, múltiples agencias internacionales y, por sobre todo, la invaluable participación de una comunidad informada y empoderada, muestra que estamos preparados para hacer investigación clínica de alta calidad, lo que constituye un beneficio indudable para el país".