Una cápsula hermética que genera condiciones de presión tan altas como las que experimentan los buzos cuando están en las profundidades del mar, y que permite una terapia a través de la cual los pacientes reciben oxígeno al 100 por ciento. Así funcionará la cámara hiperbárica que próximamente operará en las dependencias del Campus Sur de la Facultad de Medicina, vinculado al Hospital Barros Luco, establecimiento que atiende a una población cercana a 1.500.000 personas.
El tratamiento de pacientes a través de la cámara hiperbárica, permite que el oxígeno llegue a zonas del cuerpo donde normalmente no lo hace, y sus propiedades regenerativas, antiflamatorias y bactericidas, permiten curar lesiones como el pie diabético, quemaduras, injertos, además de tratar a pacientes intoxicaciones con monóxido de carbono y otros tóxicos y a buzos que padecen enfermedad por descompresión, entre otras patologías.
“Esta es una auténtica innovación, un paso adelante en lo que le brindamos a nuestros pacientes en nuestro servicio público”, dijo el Rector Ennio Vivaldi en la ceremonia donde simbólicamente se puso la primera piedra del proyecto. La máxima autoridad de nuestro plantel valoró el compromiso de los donantes de la cámara con la salud pública y dijo “se trata de gente que tiene algo que va mucho más allá de cumplir con ser una empresa productiva. Detrás de eso hay una ética, una moral, una forma de ver la vida, ellos se sienten depositarios de una misión, que es poder llevar y hacer disponible a los pacientes del sistema público, la medicina hiperbárica”.
El decano de la Facultad de Medicina, Manuel Kukuljan; el director del Servicio de Salud Metropolitano Sur, Osvaldo Salgado; el director clínico de Campus Sur de la Facultad de Medicina, Nelson Navarrete, además de otras autoridades académicas, profesionales y funcionarios del campus estuvieron presentes en la actividad.
“Quiero agradecer a todas y todos quienes durante años han empujado de manera porfiada, en el mejor sentido de la palabra, esta iniciativa. A las personas del Campus Sur, a Osorio Hermanos y a todos los que de alguna manera han estado involucrados. Esto es brindar la oportunidad como Universidad de Chile y como servicio público, de hacer efectiva y hacer realidad cosas concretas”, afirmó el decano Manuel Kukuljan.
El director del Servicio Metropolitano Sur, Osvaldo Salgado destacó que “aquí estamos hablando de personas necesitadas, de pacientes que van a recibir una prestación que no teníamos y yo creo que eso le da el valor moral a una acción como esta. Muchas gracias a la empresa, y por cierto, a nuestra gente del servicio de salud, que ha puesto su conocimiento técnico y su aporte para que este proyecto sea posible”.
Por último, el director clínico del Campus Sur de la Facultad de Medicina, Nelson Navarrete, aseguró que este proyecto irá en beneficio "de la salud de la población, el crecimiento de la academia y el bien de la ciencia".
Historia de una donación
La cámara hiperbárica que Osorio y Hermanos donará a la Facultad de Medicina tiene un costo cercano a los 500 mil dólares y una historia muy particular.
Carlos, uno de los cuatro hermanos Osorio, recordó que su acercamiento con la medicina hiperbárica, nació por la necesidad a principios de la década de los años noventa, de curar a su madre, afectada por un pie diabético. Buscando posibles soluciones supieron del tratamiento por oxigenoterapia aplicado en otros países. Entonces en Chile existía una cámara hiperbárica, alojada en el Hospital Naval, y a la que ellos no podían acceder.
Dueños de una empresa metalmecánica de la Quinta Región, dedicada a fabricar insumos para la minería, estudiaron el tema y se lanzaron a la construcción de una cámara que sanara a su madre, donada a un recinto médico de Quillota. Desde entonces han viajado a China, Europa y Brasil, perfeccionándose en la elaboración de este equipamiento, el cual han seguido fabricando para distintos recintos médicos de nuestro país.
Donar una cámara hiperbárica a la Universidad de Chile fue una idea que empezó a rondarles hace años, pues no sólo permitiría su acceso a pacientes del sector público, sino además aportaría en la formación de especialistas en el tema. “Nosotros creemos que este va a ser un gran avance para la medicina hiperbárica que ha sido el sueño de nosotros como familia, como empresa”, señaló Carlos Osorio, al tiempo que su hermano Germán concluyó diciendo que “esta es la muestra de que a veces los sueños se cumplen, nosotros somos integrantes de una empresa de provincia y nunca pensamos que íbamos a estar en la Universidad de Chile alguna vez. La única razón por la que estamos presentes en esto, es porque pensamos que la salud tiene que ser digna para todos”.
Nota: una versión anterior de esta nota titulaba con que esta cámara sería la primera en el servicio público del país. La primera cámara hiperbárica está operativa para la comunidad hace años en el Hospital de Ancud en la provincia de Chiloé.