Oficina de Equidad e Inclusión

Por una universidad para todas y todos: accesibilidad infraestructural universal

Antes de leer esta nota, se propone el siguiente ejercicio: párese en cualquier vía de ingreso (auditorio, baño, entrada principal) de la facultad en la que se encuentre. ¿Es accesible para una persona con movilidad reducida/ceguera o baja visión? En una sala de clases, ¿una persona con diversidad funcional puede ser relator o solamente tiene acceso a ser público? Si existe una rampa ¿la inclinación permite autonomía de traslado?

Según la Corporación Ciudad Accesible, la accesibilidad universal “es la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas, en condiciones de seguridad y comodidad, de la forma más autónoma y natural posible”.

La realidad de nuestra universidad resulta ser una versión a escala de la realidad del país: el acceso universal -específicamente en el área de infraestructura en este caso-es un problema vigente y que requiere de constante revisión, a medida que surgen propuestas para mejorar la calidad de vida de adultos/as mayores o personas en situación de discapacidad.

La OEI por la urgencia de una universidad accesible

Diversas personas y desde diferentes estamentos y profesiones, trabajan hoy para hacer de la Universidad de Chile un lugar accesible. Entre este y el año pasado, el sociólogo Luis Vera lideró el primer estudio sobre Detección de Estudiantes en Situación de Discapacidad (EsD). La primera instancia de socialización del estudio fue en el Encuentro de Universidades Estatales por la inclusión de EsD, realizado en mayo de este año.

Algunos de los datos más relevantes que arrojó la investigación fueron: 362 estudiantes que ingresaron este año más 826 que ingresaron en años anteriores, dicen estar en situación de discapacidad. Esta cifra equivale al 4% de la matrícula total de pregrado. Otro dato relevante es que 709 estudiantes declararon ser estudiantes ciegas o con baja visión (algunas requieren revisión y diagnóstico), mientras que 66 declararon estar en situación de discapacidad física.

Luis Vera, encargado de la unidad de Discapacidad, revela que en la oficina están en pleno proceso de contacto telefónico con quienes declararon ser PEsD en el FOCES, realizado por la Dirección de Bienestar y Desarrollo Estudiantil. Luis está convencido de que todas las instancias de la universidad debieran contar con accesibilidad universal.

“Me parece que hay significativos avances en salvaguardar los derechos de las personas en situación de discapacidad en la universidad. Notablemente la aprobación y reciente promulgación del decreto que dicta la Política de Inclusión y Discapacidad en la Perspectiva de la diversidad funcional. Hay una oportunidad histórica en que se pueda dar curso a los recursos institucionales para las adecuaciones que las personas requieren para una inclusión efectiva en todos los espacios”, comenta Luis.

Otras de las metas alcanzadas fue la conformación de la comisión de accesibilidad universal en la Dirección de Servicios e Infraestructura junto con la OEI. Macarena López, arquitecta de la dirección y quien guía esta comisión,

Marco legal para la comunidad universitaria: acceso y bienestar

La Política de Inclusión y Discapacidad creada en el Senado Universitario -próxima a lanzarse el 12 de agosto- es un instrumento crucial para las próximas discusiones y modificaciones que se llevarán a cabo en la universidad. La senadora universitaria Rebeca Silva, académica del Instituto de la Vivienda FAU y gestora de la Red de Inclusividad Urbana, comparte la siguiente reflexión:

“Lo primero es reconocer quienes están invisibilizados en nuestra universidad por causa física, comunicacional, cultura. Deben poder participar en igualdad de oportunidades y cómo esto se materializa en efectivamente soluciones que permitan recoger, las condiciones de posibilidad para que las distintas personas puedan participar en la construcción de nuestra comunidad. Claramente no es una situación que podamos abordar solo pensando en el estamento estudiantil, sino que también en el funcionario y en el académico.”

La realización de la política requirió de la revisión legal de distintos documentos que amparan los principios del acceso universal. Aquí algunas de las normativas más relevantes sobre este aspecto en Educación Superior, que fueron relevadas en el encuentro de mayo, anteriormente mencionado, por los/as expositores/as

  • Convención de Derechos Humanos de Personas con Discapacidad/2006.
  • Ley de inclusión 20.422/2010 “Artículo 14. El Sistema de Acceso, así como los procesos e instrumentos de acceso que utilicen las instituciones de educación superior, deberán resguardar especialmente los principios de no discriminación arbitraria, transparencia, objetividad y accesibilidad universal.”
  • Ley de no discriminación 20.609/2012
  • Agenda 2030/PNUD 2016. “Eliminar la pobreza y desigualdad social, y garantizar el desarrollo humano a todas las personas, sin ningún tipo de exclusión, en especial a los grupos más vulnerables como: mujeres, pueblos originarios, discapacidad, etc.”
  • Ley 21.015/2017 Ley de inclusión laboral. Las empresas de 100 o más trabajadores deberán contratar o mantener contratados, según corresponda, al menos el 1% de personas con discapacidad.
  • Ley de universidades estatales 21.091/2018. "Artículo 2. El Sistema promoverá la inclusión de los estudiantes en las instituciones de educación superior, velando por la eliminación y prohibición de todas las formas de discriminación arbitraria. En este sentido, el Sistema promoverá la realización de ajustes razonables para permitir la inclusión de las personas con discapacidad. “
  • Oficio 20.264 Contraloría General de la República/2018 “es imperativo para las universidades estatales, realizar los ajustes necesarios para que sus sistemas de ingreso permitan la inclusión de personas con discapacidad.”

Desafíos y avances desde la perspectiva estudiantil

Diego Ramos, estudiante de cuarto año en la carrera Terapia Ocupacional, circense, reconocido por su participación activa en instancias que contribuyen al desarrollo de medidas efectivas de inclusión y acceso en temas de diversidad sexual y funcional, entrega su experiencia como estudiante.

Para Diego, la organización estudiantil en una universidad estatal es fundamental en temas de inclusión de EsD. Él fue y sigue siendo testigo de los avances y es quien plantea los desafíos sobre acceso para la Universidad de Chile.

“Los avances han sido lentos, engorrosos y debidos principalmente a la exigencia y a la presión. Sea mía o de otros cursos en los que se han intentado levantar demandas que finalmente han terminado en una forma de que las autoridades de la facultad den respuesta a estas demandas. También se han implementado adecuaciones por el incremento de la población de EsD.”

Para este estudiante es fundamental que la universidad se apropie de sus consignas (ser una institución pública y de libre acceso). También “que activen los programas de apoyo estudiantil a las personas diversas funcionales en las distintas facultades, para poder recoger las necesidades de cada persona y poder hacer las adecuaciones curriculares correspondientes. Que existan condiciones mínimas. Por ejemplo, que todas las unidades tengan una vía de acceso que sea distinta a una escalera. O que en una clase un power deba estar escrito y también deba estar en audio. Poder plantear necesidades básicas para toda la comunidad estudiantil es un inicio para finalmente poder llegar a ser una universidad inclusiva”, manifiesta Diego Ramos.

La perspectiva de Diego no se aleja de lo que piensa Luis Vera: “No adquirimos conciencia de las cosas hasta que aparecen en la palestra y en este sentido es muy importante lo que se está haciendo en términos de dar visibilidad a la temática y que nos demos cuenta que desde siempre hemos estado las personas en situación de discapacidad en esta universidad, pero en una situación de adaptación y segregación”.

La responsabilidad de hacer de la Universidad de Chile un espacio accesible, recae en cada integrante de la comunidad universitaria. La invitación es a hacerse parte de este plan de trabajo que ya lleva años de implementación y que corresponde a uno de los deberes de esta institución.

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