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Día Mundial de la Salud Mental

Psiquiatra Pedro Retamal: "Las personas no deciden suicidarse, es que no ven otro camino para dejar de sufrir"

En un nuevo Día Mundial de la Salud Mental, la Organización Mundial de la Salud decidió enfocar este año los esfuerzos en la prevención del suicidio, fenómeno que cada año deja 800 mil personas fallecidas en el mundo. Aumentar el presupuesto destinado a este ámbito, ampliar el conocimiento de las enfermedades mentales y disminuir el estigma asociado a ellas, son algunas de las medidas clave para que los países avancen en esta materia.

El suicidio es un fenómeno complejo y no existe una causa única que lo provoque.

El suicidio es un fenómeno complejo y no existe una causa única que lo provoque.

Un factor de riesgo de importancia en la comisión de suicidio es la presencia de una enfermedad psíquica.

Un factor de riesgo de importancia en la comisión de suicidio es la presencia de una enfermedad psíquica.

El Dr. Pedro Retamal explicó que la persona que se suicida vive un sufrimiento extremo del que no se puede liberar por otro medio que no sea la muerte.

El Dr. Pedro Retamal explicó que la persona que se suicida vive un sufrimiento extremo del que no se puede liberar por otro medio que no sea la muerte.

1.800 personas se suicidan en Chile cada año, todas ellas muertes prevenibles. Si bien en comparación con los países pertenecientes a la OCDE, nuestro país se encuentra por debajo del promedio con una tasa de suicidio de 10,2 por cada 100 mil habitantes, eso no significa que no sea un tema que deje de preocupar, más aún cuando la OMS lo ha considerado como un problema de salud pública.

El suicidio es un fenómeno complejo y no existe una causa única que lo provoque. Se sabe que hay factores biológicos, genéticos, psicológicos, familiares y socioculturales que pueden interactuar y generar mayor vulnerabilidad y susceptibilidad a presentar una conducta suicida. Sin embargo, dichos factores no se presentan de la misma forma en todos los individuos, de allí la complejidad y dificultad en su abordaje.

Existe consenso en que un factor de riesgo de importancia en la comisión de suicidio es la presencia de una enfermedad psíquica. De acuerdo al psiquiatra y académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Oriente, Dr. Pedro Retamal, el primer y más importante factor de riesgo del suicidio es la enfermedad mental, en particular, el episodio depresivo mayor. 

“Lamentablemente, la persona se encuentra bajo un agobio emocional, donde predominan la tristeza, la pena, el aislamiento y finalmente se quita la vida, porque es un síntoma de la enfermedad mental”, indicÓ el académico. Otros trastornos de relevancia asociados a la conducta suicida dicen relación con la presencia de una enfermedad bipolar, esquizofrenia y el abuso de alcohol y otras drogas.

Educar y alfabetizar a la población en temas de salud mental y otorgar los medios para consultar y acceder a atención especializada son algunas de las políticas que, a juicio del Dr. Retamal, deberían implementarse en la cruzada para prevenir el suicidio en nuestro país. Sin embargo, dichas medidas deben venir acompañadas de una inversión que permita implementarlas, lo que según el académico actualmente no ocurre, ya que señala Chile es el país de la OCDE que tiene el más bajo presupuesto destinado salud mental, con un poco más de un 2 por ciento del presupuesto de salud, en comparación con países desarrollados, donde es de un 8 por ciento. Esto provoca que “no tengamos los medios para que la gente pueda recibir la ayuda que necesita tanto en el sistema público como privado. Necesitamos que la salud mental tenga alrededor de 3 o 4 veces más recursos que los que hoy están asignados”, comentó el profesional.

¿Qué lleva a una persona a pensar en la opción del suicidio?

La causa primordial es el estado anímico depresivo. En prácticamente todos los suicidios, existe una enfermedad síquica y si la persona se suicida agobiada por una enfermedad física, por ejemplo, un cáncer. La causa de la muerte no es esta enfermedad sino que el estado depresivo que le afecta. La persona en esos momentos no está necesariamente capacitada para tomar una decisión de vivir o morir.

¿En qué situación se encuentra la persona que está pensando o planificando su muerte?

Está viviendo un sufrimiento extremo del que no se puede liberar por otro medio que no sea la muerte. La persona está transitando un camino que ve sin salida y lo que finalmente mata por suicidio es el estado depresivo, que se manifiesta en sentimientos de tristeza, aburrimiento, cansancio, agobio, desesperanza y un sufrimiento psíquico muy severo. Por lo tanto, no es que la persona decida matarse, es que no ve otra alternativa para dejar de sufrir. La enfermedad lo lleva como único camino, en ese momento y a esa persona, a la autoeliminación sin poder pensar en la posibilidad de recibir ayuda ni tratamiento médico que lo pueda sacar de esa situación.

¿La persona que está pensando en cometer suicidio da algún tipo de señal previa?

Lo habitual es que la persona siempre dé señales de algún tipo. Se tiende a decir que se trataría de una muerte inesperada, pero sucede que generalmente las personas que están cerca no pueden darse cuenta de estas señales, no las perciben o no las ven. Sin embargo, al hacer un análisis detallado de la situación en que la persona murió, muchas veces dicha persona estaba con depresión y ése es un elemento condicionante fundamental. Después, la persona estaba muy agobiada, con desinterés, había dejado de realizar las actividades cotidianas y, en ocasiones, había planificado ciertas cosas pensando en su falta de existencia como comprar un arma, dejar las cuentas ordenadas, los testamentos hechos, etc. Y la persona muchas veces había mencionado frases como “no soporto la vida” o “preferiría estar muerto”. Entonces, ésas son señales a las que se debe estar alerta.

¿Cuáles son las decisiones que hay que tomar frente a una persona que está avisando de su muerte?

Conversar con persona que lo está comunicando, con sus familiares y entre todos decidir cómo ayudarle. La principal ayuda que puede recibir una persona bajo esas condiciones es recibir un tratamiento médico adecuado. Junto con ello, hay que acompañar, supervisar, observar y vigilar. A veces sólo basta con acompañar, porque la persona que ha pensado en el suicidio puede estar tan agobiada e inhibida, que no puede conversar ni explicar qué le está pasando.

Hablar de suicidio sigue siendo un tabú. Nos cuesta referirnos a ello a pesar de que la evidencia señala que para su prevención es fundamental conversar abiertamente del tema.

Esto sucede porque falta educación médica a la población general. Se necesita información respecto de las enfermedades psíquicas, hablar de los riesgos inherentes a ellas y se requieren herramientas para saber cómo actuar frente a noticias o comentarios sobre un inminente suicido, porque el impacto sobre la persona que recibe esta información es muy intenso y se paraliza, no entiende y no sabe cómo enfrentar esta situación que le resulta devastadora desde el punto de vista emocional.

Además de la falta de educación en el ámbito de la salud mental, ¿faltan políticas públicas que permitan prevenir el suicidio?

Esto no es un problema solamente de Chile, sino que también existe en otros países, incluso en los desarrollados. El tema de la educación es comparable con lo hoy día sabemos respecto de los riesgos de las enfermedades infecciosas. Hoy no es concebible, por ejemplo, que las verduras no estén bien lavadas o que las personas que manipulan alimentos no tengan sus manos limpias. Sin embargo, hace 100 años atrás estos conceptos recién estaban entrando en vigor y las enfermedades infecciosas eran la principal causa de muerte en la población.

Lo que tenemos que hacer es una educación similar a la que se realizó con las enfermedades infecciosas, ya que si no existe la posibilidad de entender las enfermedades mentales, las personas no se tratan y se mueren de suicidio provocado por un cuadro depresivo, a pesar de que existen buenos tratamientos con efectos positivos en la vida del paciente.

Hace varios años se habla de la necesidad del país de contar con una ley de salud mental, ¿eso solucionaría los problemas?

Antes de crear una ley, si no existen los recursos, es una ley que no va a funcionar. El financiamiento que se necesita para salud mental en nuestro país debe ser, al menos, de un 6 por ciento del presupuesto destinado a la salud.

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