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Arquitectura y Urbanismo

Sobre parques verdes públicos de barrio y cafés literarios incendiados

El texto escrito por la Dra. María Isabel Pavez Reyes del Dpto. de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, fue publicado por el diario electrónico Emol de El Mercurio. Ante el incendio que afectó el Café Literario del Parque Bustamante, la académica hace un llamado a reflexionar y debatir respecto de la necesidad de ampliar los espacios verdes y no edificar en estas áreas públicas.

En este tipo de parques, dada su limitada superficie, no está previsto construir edificios, por muy buena que fuera la arquitectura posible de instaurar en ellos, señala la urbanista y arquitecta, Dra. María Isabel Pavez.

"En este tipo de parques, dada su limitada superficie, no está previsto construir edificios, por muy buena que fuera la arquitectura posible de instaurar en ellos", señala la urbanista y arquitecta, Dra. María Isabel Pavez.

El incendio del llamado Café Literario del parque Bustamante, emplazado en un “lugar de enfrentamiento”, ha hecho preguntarse a los medios de prensa qué hacer con él, toda vez que la realidad muestra que no habrá posibilidad de utilizarlo por un largo tiempo.  Tal vez mejor sería solo limpiar lo que quedó y detener toda nueva intervención, por ahora.

En este compás de espera, parece oportuno hacer una reflexión sobre el futuro de los espacios verdes públicos del tipo parque de barrio logrados después de tanto esfuerzo por quienes nos antecedieron, y que tan fácilmente han ido siendo desvirtuados, en parte o totalmente, desde hace ya muchos años…

Cuando el urbanista austríaco Karl Brunner propuso a comienzos de los años 1930s desmontar la Estación a Pirque y su ferrovía para generar el parque Bustamante, sin duda pensó en un parque verde propiamente tal. Un parque más acometiendo en la plaza Italia, junto al parque Providencia y al parque Forestal. Se trataba de un parque de aproximadamente 8,5 hectáreas con ancho superior a 60 metros en su lado menor (103 m), esto es, del escalón “Parque de juegos de niños y adultos a escala de barrios” (entre 6 y 12 hás.), necesario y adecuado a la expansión de los habitantes de los barrios de su entorno, con especial atención a los adultos mayores (menor movilidad) que ya iban mostrando su incremento en la composición de la población chilena, y a la “regulación de los microclimas locales” según ya señalaba en esos años el destacado Jefe de la Sección de Urbanismo de la D.G.O.P., arquitecto Luis Muñoz M.

En este tipo de parques, dada su limitada superficie, no está previsto construir edificios, por muy buena que fuera la arquitectura posible de instaurar en ellos. Construir edificios sobre este tipo de parques ‒más la superficie para estacionamientos que suele acompañarles ‒ por mucha utilidad que presten ha sido una decisión equivocada y tendiente a desvirtuar la esencia de estos espacios de recreación que está representada por la masa de árboles dominante en su superficie haciendo prestaciones ecológicas importantes.  

Ante la situación de la destrucción del Café Literario, parecería oportuno pensar en restituir en un futuro ese espacio como el parque urbano verde concebido al origen, replantando el polígono tomado para otros fines, lo que es necesario con toda urgencia dado el cambio global urbano que se está viviendo y las grandes carencias de espacios verdes públicos en Santiago.  El café Literario se podría colocar en otro lugar donde sí sea posible edificar, o bien ocupar algún edificio existente adecuado para esos efectos.

El urbanismo debería orientarse hoy más que nunca al mejoramiento de los parques verdes públicos que hay, a la producción de las superficies públicas plantadas que faltan considerando la diversificación hoy requerida, y a la sostenibilización de ellos. La necesaria participación de los habitantes en la producción de este tipo de espacios verdes públicos no puede desconocer el conocimiento científico cuando el cambio global urbano está exigiendo ciudades para una transición ecológica de manera imperativa, estando en juego la supervivencia misma de todos nosotros.

Concluimos estas notas recordando lo que ya señalara el urbanista Juan Parrochia: “el urbanismo siempre debe agregar algo más a lo que ya se tiene”, pero no sobre el proyecto que otros aportaron antes con su esfuerzo, sino generando su propio espacio, además de un buen diseño. No se destruye o desvirtúa una escuela básica necesaria para colocar otro equipamiento también necesario. Un parque verde de larga data y propuesto por Karl Brunner como es el Bustamante, debe observarse, además, como un espacio público verde de carácter patrimonial.

 

Dra. M. Isabel Pavez Reyes

Departamento de Urbanismo

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