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A la espera de una vacuna:

U. de Chile inicia tratamiento de plasma con alto nivel de anticuerpos capaz de revertir avance del COVID-19 en pacientes críticos

El tratamiento experimental se basa en la extracción de una sustancia de mayor calidad, el que es transfundido a personas contagiadas con el objetivo de reducir la mortalidad producida por el COVID-19. El proceso se inició la semana pasada y se espera que en los próximos días los anticuerpos presentes en las muestras sean aplicados en pacientes enfermos. El tratamiento surge como una alternativa real en medio de la "inexistencia de una vacuna efectiva y segura", sostiene el investigador a cargo del proyecto y académico del Hospital Clínico de la U. de Chile (HCUCH), doctor Milton Larrondo.

El tratamiento a través de la transfusión de plasma surge como una alternativa viable para contribuir en el tratamiento de pacientes contagiados.

El tratamiento a través de la transfusión de plasma surge como una alternativa viable para contribuir en el tratamiento de pacientes contagiados.

El investigador a cargo del proyecto y académico del Hospital Clínico de la U. de Chile (HCUCH), doctor Milton Larrondo.

El investigador a cargo del proyecto y académico del Hospital Clínico de la U. de Chile (HCUCH), doctor Milton Larrondo.

A toda máquina trabaja el mundo científico para conseguir una vacuna contra el coronavirus. Sin embargo, aún no han logrado resultado positivo y las autoridades de salud advierten que, recién a mediados de 2021, podría existir una inoculación dirigida a la población de riesgo. A esto se suma que esta semana se conoció la suspensión de las pruebas que estaba realizando la Universidad de Oxford, debido a una reacción adversa en unos de los pacientes. A la espera de que se retome dicho ensayo en el Reino Unido, el tratamiento a través de la transfusión de plasma surge como una alternativa viable para contribuir en el tratamiento de pacientes contagiados.

Desde hace meses, el equipo a cargo del doctor e investigador del HCUCH, Milton Larrondo, ha estado trabajando en un nuevo tratamiento que recolecta plasma convaleciente inmune de pacientes recuperados. Finalmente, la semana pasada se concretó la primera extracción, proveniente de un hombre recuperado de COVID-19, a la cual en los próximos días se sumarán más personas como donantes en el proceso.

Este es el tratamiento ideal ante la inexistencia de una vacuna efectiva y segura. (…) Usar el plasma convaleciente, donde existen anticuerpos protectores de alta afinidad contra el virus y, además, usado precozmente, pueden neutralizar la infección, evitar el daño al epitelio respiratorio, mejorar la condición del paciente y, por supuesto, reducir la mortalidad”, destacó Larrondo. 

Además, a diferencia de otros tratamientos similares aplicados en el país, la iniciativa liderada por la Casa de Bello, tiene una exigencia distinta en los protocolos de extracción, lo que hace que la muestra sea de mayor calidad. Según explicó el doctor Milton Larrondo, “somos mucho más selectivos y exigentes en la selección del donante de plasma convaleciente, que debe cumplir un título alto de anticuerpos contra el coronavirus”, lo que permitirá –a la larga- tener como resultado un plasma más efectivo.   

Junto a esto, el profesor Larrondo destacó que el equipo del HCUCH está "seleccionando donantes con un alto título de respuesta de anticuerpos IgG contra el virus SARS-CoV-2. Los (equipos) que partieron antes todavía no disponían de las técnicas que nosotros disponemos ahora”.

El procedimiento en la Universidad de Chile

La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el uso de plasma convaleciente como un tratamiento de emergencia en pacientes hospitalizados por coronavirus, como parte de los esfuerzos para combatir la enfermedad y a la espera de que los estudios clínicos que se realizan en distintas partes del mundo, den con un antídoto a través de una vacuna. Se requiere un protocolo clínico, consentimientos informados para donante y paciente y su aprobación por el Comité de Ética.

Según explicó Milton Larrondo, cualquier persona puede ser parte del proceso. Lo primero es cumplir con los requisitos que existen para la donación de sangre. Después, se extrae la muestra sanguínea para comprobar si ésta tiene un buen nivel de anticuerpos contra el virus y si la persona cumple con ese estándar, se le selecciona como donante, para lo cual debe firmar un consentimiento informado. Es vital que la persona haya presentado síntomas en el desarrollo de la enfermedad, porque quienes son asintomáticos, en general, no generan anticuerpos claves para este tratamiento.

A la muestra obtenida, detalló el académico, “le hacemos estudios de marcadores de infección, serológico, VIH, hepatitis, entre otros”. Además, de la realización de esos exámenes, dice el facultativo “la idea es que tenga una buena cantidad de anticuerpos denominados anticuerpos de clase inmunoglobulina G (IgG). Ese anticuerpo tiene que haber sido generado en alto título contra la proteína S del virus para seleccionarlo como donante de plasma, ya que niveles altos se correlacionan con alto título de anticuerpos neutralizantes, que son justamente los anticuerpos protectores que eliminan el virus”. Tras analizar los resultados de la muestra, se agenda la hora para que se pueda realizar la donación de plasma en el HCUCH a través de una plasmaféresis, extrayendo aproximadamente entre 400 a 600 ml. El procedimiento no dura más de una hora.

¿Qué sigue después? La muestra se congela y se almacena. “Si un paciente está en insuficiencia respiratoria, con baja saturación de oxígeno, cumple los criterios de inclusión, el médico de la Unidad de Paciente Crítico o Intermedio, avisa que se necesita un plasma convaleciente y le transfundimos ese plasma”, indicó Larrondo. De esta manera, los anticuerpos se utilizarán en pacientes que estén en una etapa “precoz” de la infección, a pocos días de haber sido internado, y antes de que se complique su estado de salud severamente. Justamente el periodo precoz de uso ha demostrado beneficio en la evolución del paciente. El uso tardío, en un paciente crítico, ya con falla respiratoria que ha requerido ventilación mecánica, se ha demostrado que el plasma no tiene rendimiento. 

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