Columna de opinión

Día Internacional contra la LGBTIfobia: la necesidad de caminar más allá de lógicas identitarias binarias y heteronormativas

Hace 31 años se instaura el Día contra la LGBTIfobia, ya que en 1990 se eliminó la homosexualidad del listado de enfermedades mentales por parte de la OMS [Organización Mundial de la Salud]. Ese año en Chile recién estábamos regresando a la Democracia y no imaginábamos que deberíamos esperar tres décadas para comenzar a diseñar la escritura de una nueva Constitución, con participación a través de listas de partidos políticos e independientes, con escaños reservados para pueblos indígenas, paridad de género y candidatos/as/es gay, lesbianas, bisexuales y trans, referentes de una ciudadanía que años antes vivía entre el closet, la doble vida y/o ataques constantes, y que hoy visibilizan nuestras demandas y necesidades como trabajadorxs, estudiantxs, vecinxs, familias.

Este lunes 17 de mayo despertamos sabiendo que 155 Constituyentes fueron electxs. Algunos de los 38 candidatxs LGBTIQ+ alcanzaron un escaño; sin embargo, las lógicas cisgénero binarias de la paridad, excluyeron, por ejemplo, a Constanza Valdés, candidata por el distrito 7 quien sí obtuvo una alta votación, lo que demuestra que debemos avanzar a pensar un sistema inclusivo para todes, que camine más allá de lógicas identitarias binarias y heteronormativas. Que el Estado se aperture a la creación de una Institucionalidad para las diversidades sexuales y de género, así como las personas en situación de discapacidad cuentan con SENADIS o las personas de pueblos indígenas con la CONADI.

Año a año hemos avanzado en las luchas por nuestros derechos negados, amordazados y alcanzado una mayor visibilidad a partir de la Ley Antidiscriminación (que debe Reformarse), la Ley de Identidad de Género, la precarización de las vidas en pandemia y estrategias de sobrevivencia, apoyos levantados por las propias organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, ello se ha traducido en un feroz aumento de las violencias, ataques con resultado de muerte, grupos político sociales organizados con discursos de odio a través de redes sociales y la prensa, argumentando libertad de expresión. Así lo evidencian estudios realizados sobre ciberataques en redes por la Agrupación Lesbofeminista Rompiendo el Silencio, la primera investigación sobre Salud Mental a personas LGBTIQ+ en confinamiento y pandemia aplicada por el MUMS, la encuesta sobre trabajo y personas LGBTIQ+ socializada la semana pasada por esta misma organización y estudios realizados por Subsecretaría de Prevención del Delito junto al Movilh a más de tres mil personas. Esta última indica que un 89 por ciento ha sufrido discriminación y 62 por ciento delitos relacionados a su identidad de género. En relación a las investigaciones anteriores, la información ha sido compartida con el Senado de la República en la Mesa de género y diversidad sexual el año 2020, con Instituciones de Educación Superior como: la Universidad de Chile, Universidad de Santiago, Universidad Alberto Hurtado, entre otras, con el Ministerio de Desarrollo Social, y diferentes organismos del Estado, intentando que se diseñen políticas públicas que propendan a garantizar nuestros derechos como personas, así como acceder a los catastros y ayudas en el contexto de pandemia y sindemia. Aún no se actualiza o rediseña la ficha social de hogares, y dentro de la Comunidad las compañeras trans son las más precarizadas.

A más de un año del COVID-19, medidas sanitarias de confinamiento, precarización laboral y salarial, despidos, clases online, etc., sabemos con datos objetivos que se han incrementado los problemas de salud mental, que específicamente muchas personas de la diversidad sexual y de género están viviendo en la boca del lobo, con familias que les discriminan y odian. Nuestrxs estudiantes han tenido que volver al closet, procesos identitarios y biomédicos se han visto interrumpidos por no poder acceder a los tratamientos o por ver condicionado su acceso por parte de chantajes económicos de familiares. Personas no binarias condenadas a negarse a sí mismas, precarización de las redes de la comunidad que antes sostenían la vida y apoyaban espacios de primera acogida, espacios de socialización e identificación en y con la diversidad humana. Mes a mes nos enteramos de ataque grupales hacia lesbianas, gay y trans con graves secuelas y algunos de ellos con resultado de muerte. ¿Podemos hablar de LGBTIfobia si este accionar no evidencia temor? Más bien odio patriarcal hacia los cuerpos, identidades y expresiones de género que tensionan los mandatos, hacia quienes se les nota la disidencia. Ello sumado a la falta de políticas públicas, la inexistencia de Educación sexual integral que avance en la eliminación de prejuicios y barreras actitudinales nocivas, visibilizando la existencia de diferentes modelos de familia y la complicidad de tribunales, con escasísimas sentencias, amparan que se continúe actuando en impunidad.

En la Universidad de Chile, hemos avanzado con el Decreto de nombre social Mara Rita, la creación del Área de Diversidad sexual y de género, y este 2021 en la Encuesta de admisión de pregrado se incorporaron las preguntas por orientación sexual e identidad de género, lo que posibilita avanzar en pos del diseño y apoyo al desarrollo de todas las identidades. Debemos enfrentar una serie de desafíos, especialmente contribuir a una Comunidad universitaria que valore la diversidad y contribuya a un país donde se eliminen los discursos y ataques de odio, con miras a una Nueva Carta Magna que nos garantice el derecho a vivir sin miedo a ser nosotres mismes.

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