En marzo el promedio era de 53 años:

Disminuye edad de pacientes en Unidades de Cuidados Intensivos producto de las vacunas contra el COVID-19

"Se está produciendo un cambio en la distribución de edades de los pacientes que hay en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Si bien es cierto, en la primera ola del año pasado, hubo una disminución en la edad de los pacientes, ese cambio no fue tan drástico como el que está ocurriendo ahora”. Esto lo primero que explica el doctor en bioestadística y académico de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile, Mauricio Canals, sobre los efectos de la vacuna en pacientes graves contagiados por COVID-19.

Además, dice el especialista, “ha ido ocurriendo una disminución progresiva en distintos grupos de pacientes. Inicialmente, partieron disminuyendo la proporción de pacientes mayores de 70 años, después siguieron disminuyendo los pacientes entre 60 y 70 años y después los pacientes entre 50 y 60 años. Esa disminución progresiva de los distintos grupos etarios se correlaciona con las etapas en cuanto se fueron vacunando estos grupos etarios. Es decir, es razonable pensar que esta disminución de la participación de los grupos etarios mayores en las UCI se debe a la adquisición de inmunidad por las vacunas. En paralelo, entonces, se tiene una disminución de la edad promedio de los pacientes en UCI”, sostiene Canals.

En base a los datos disponibles en el Ministerio de Ciencia, el académico trazó el promedio de edad de los pacientes con COVID-19 ingresados a las UCI de los hospitales durante la pandemia. En este análisis, comprobó que la cifra más alta se alcanzó en diciembre de 2020, cuando el promedio de edad de las pacientes UCI alcanzó los 64 años. Sin embargo, dos meses después, a mediados de marzo de este año, la cifra bajó a 53,2 años.

La pediatra e infectóloga del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, Lorena Tapia, aclara que “la vacunación en este minuto y las vacunas que estamos recibiendo disminuyen el riesgo de hospitalización y mortalidad, pero no disminuyen a cero el riesgo de contagiarse y de hacer la infección por el coronavirus”. Por esta razón, reitera la importancia de mantener medidas sanitarias como el distanciamiento físico, el lavado constante de manos, y el correcto uso de mascarillas, entre otras. “Quien está vacunado igual puede infectarse, y en el caso de hacerlo puede contagiar a otras personas que pueden no estar vacunadas y tener factores de riesgo. Por lo tanto, junto con la vacunación o sabiendo que la vacunación disminuye principalmente la hospitalización pero no necesariamente el contagio, el llamado es a mantener las medidas de prevención”, asegura.

Por su parte, el doctor Jorge Ramírez, jefe del programa de Salud Global de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile, asegura que esta disminución en la distribución de edades de los pacientes en las UCI muestra otro perfil de pacientes. “Son pacientes más jóvenes y también ha ido creciendo la proporción de pacientes que no tienen otras patologías, que es distinto al perfil que hubo un poco durante el año pasado", plantea.

En esta línea, añade que "muy probablemente las medidas poblacionales el año pasado fueron más efectivas, la gente se quedó en su casa, hubo menos movilidad y se alcanzaron tasas de vacunación bastante importantes en la población adulta mayor. Pero eso ha sido más lento por cómo se ha confeccionado el calendario y también porque los grupos jóvenes tienden a tener una menor velocidad de vacunación, son más reticentes, tienen que trabajar, por lo tanto, la población susceptible de enfermar viró hacia la población adulto joven”, explica el académico.

Asimismo, el profesor Canals afirma que los pacientes que siempre van a llegar a una UCI, "son aquellos que tengan comorbilidades. O sea, que sean o que tengan inmunodepresiones débiles, alguna comorbilidad, por ejemplo, diabetes, hipertensión o que tengan cuadros respiratorios previos de tipo asma. Además, la obesidad obviamente disminuye la capacidad ventilatoria, así que todos esos son factores que pueden hacer que estos pacientes jóvenes realmente estén cayendo a la UCI”.

A su vez, Lorena Tapia indica que se ha visto una disminución en la edad de pacientes graves. “Estamos viendo algunos casos de adolescentes hospitalizados por neumonía COVID-19 grave, principalmente adolescentes con obesidad y sabiendo ahora que ya tenemos una vacuna aprobada para ese grupo de adolescentes uno podría esperar que habiendo completado el calendario de vacunación para adultos pronto podamos empezar también con ellos y probablemente priorizando con quienes tengan factores de riesgo”.

Rol e importancia de las vacunas contra el COVID-19

Los especialistas de la U. de Chile coinciden en la relevancia que tiene vacunarse por la efectividad que proporcionan las distintas vacunas aprobadas y disponibles. El doctor Jorge Ramírez, afirma que “cada vez que nos vacunamos disminuimos el riesgo individual de tener riesgo de enfermar grave, pero también disminuimos el riesgo de transmitir la enfermedad”. 

El profesor Canals afirma, por su parte, que la vacuna "tiene una efectividad para que una persona no llegué a UCI y no fallezca de más de un 80 por ciento, es decir uno disminuye su probabilidad notablemente de llegar a una UCI o de llegar a fallecer. Así que sin lugar a dudas tiene un efecto muy importante”.

Finalmente, coincide la profesora Lorena Tapia, en que “las vacunas efectivamente tienen el efecto deseado, que es disminuir el ingreso a UCI o mortalidad finalmente en los pacientes que reciben la inoculación". 

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