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Entrevista a Pedro Leiva, psicólogo y académico U. de Chile

Teletrabajo y cambio de rutinas: Un nuevo escenario que llegó para quedarse

"El confinamiento social tuvo un shock en las personas por el cambio en las rutinas, que fue radical", sostiene Pedro Leiva, psicólogo y profesor del Departamento de Administración de la Facultad de Economía y Negocios de nuestro plantel. En esta entrevista, el académico aborda el impacto de la pandemia en nuestra vida cotidiana y laboral. "Tolerancia, adaptación y flexibilidad" son para él conceptos importantes que hemos tenido que incorporar en nuestro día a día ante la emergencia sanitaria.

El profesor de la U. de Chile apunta a conceptos clave como la tolerancia, adaptación y flexibilidad para enfrentar la pandemia.

El profesor de la U. de Chile apunta a conceptos clave como la tolerancia, adaptación y flexibilidad para enfrentar la pandemia.

Hay que reconocer cómo el confinamiento social tuvo un shock, en las personas, por el cambio en las rutinas que fue radical, sostuvo el académico.

"Hay que reconocer cómo el confinamiento social tuvo un shock, en las personas, por el cambio en las rutinas que fue radical", sostuvo el académico.

"La incertidumbre de cuánto tiempo iba a durar esto, cuán permanente teníamos que implementar ciertas adaptaciones para poder teletrabajar, para poder convivir en la casa, fueron muy altas en un principio", afirma Pedro Leiva, profesor asociado del Departamento de Administración de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile. El académico analiza los cambios que ha significado la pandemia en las rutinas de las personas, las consecuencias de este fenómeno y también entrega consejos sobre cómo ir recobrando espacios que permanecieron cerrados por varios meses debido a las medidas tomadas por las autoridades.

Tolerancia, adaptación y flexibilidad. Estos son los conceptos clave que el profesor Leiva utiliza a la hora de analizar los cambios y modificaciones que ha traído consigo el COVID-19. También habla de reinventarse, pero no desde la mirada económica, sino que “cambiar horarios de levantada, de comida, de reuniones familiares, de espacios de interacción”. Apunta también a los más pequeños del hogar: “Los niños necesitan en la presencia más interacción, entonces hay que darse pausas y descansos para poder interactuar con ellos”.

El académico aborda, además, el concepto de “burbuja social”, que implica poder juntarse con otras personas, pero de manera protegida y siempre respetando las medidas sanitarias. Para esto, aconseja “ir ampliando tu burbuja de a poco, pero con conciencia de quienes son parte de ella, con responsabilidad de parte de quien la construye, de quienes están y son parte de ella”.

- ¿Cuánto ha cambiado nuestro día a día la pandemia y, por ejemplo, el teletrabajo?

Cuando se declara el confinamiento social como una estrategia para evitar el contagio de manera exponencial, nos cambia radicalmente nuestra forma de vida. Como la idea es no salir, las organizaciones implementan el teletrabajo como estrategia para que las personas puedan seguir trabajando, y eso es bien importante, porque el teletrabajo se implementa no como una modalidad de trabajo para favorecer la calidad de vida de las personas, sino que como una estrategia para continuar desarrollándolo, dada la urgencia sanitaria y la prohibición de salir a las calles.

El confinamiento social también obliga a que todos los miembros de la casa se queden confinados y tengan que compartir sus rutinas, que generalmente se daban fuera de la casa. El caso más evidente es el de los niños que no pueden ir al colegio y este implementa estrategias de educación a distancia que obliga a los miembros de la familia a estar pendiente de ello. Y lo otro es que todas las rutinas que no implementábamos, que no vivíamos 24/7 en la casa, tenemos que involucrarlas. Las tareas domésticas se incrementan muchísimo, el aseo, la necesidad de preparar alimentos y de soportarnos diariamente. Hay que reconocer cómo el confinamiento social tuvo un shock en las personas por el cambio en las rutinas, que fue radical. Las fases de apertura han permitido a las personas por lo menos salir de la casa, no así retomar sus rutinas como eran previamente a la pandemia.

La incertidumbre de cuánto tiempo iba a durar esto, cuán permanente teníamos que implementar ciertas adaptaciones para poder teletrabajar, para poder convivir en las casas fueron muy altas en un principio. (...) las personas hemos tenido que ir cambiando el switch para poder efectivamente adaptarnos, poder pensar en un mayor largo plazo.

- ¿Cuáles serían las claves de la pandemia? Si tuviéramos que identificar conceptos que tuvimos que incluir en nuestro día a día.

El primero es tolerancia. Todas las personas necesitamos bajar un poco el nivel de autoexigencia hacia los demás y tolerar situaciones que no estamos acostumbrados a soportar. Todos tenemos distintas características y en un contexto en el cual no tenemos que convivir todo el tiempo podemos interactuar perfectamente, pero cuando la interacción es intensa, en forma continua, hay que empezar a aprender a tolerar y ahí viene la adaptación. Esto implica cierto nivel de negociación, tanto en la vida privada como laboral. (...) Uno de los problemas que se ha detectado en la modalidad del teletrabajo es la perdida de las relaciones no laborales y eso genera en las personas alto nivel de aislamiento e insatisfacción con las relaciones con los compañeros de trabajo, con las jefaturas.

También las personas necesitamos hacer cambios en las rutinas. El computador en la mesa de comedor no sirve. La mesa del comedor es para comer. O te buscas otra mesa de comedor u otro espacio para comer o adaptas un espacio para poder trabajar. Y ahí es donde viene la dificultad más compleja, porque los recursos que tenemos para poder adaptarnos son pocos para la mayoría de los chilenos. Ese es un análisis que no se ha hecho. ¿Cuántos metros cuadrados tenemos las personas, si en realidad tenemos el espacio para poder trabajar, el espacio físico, de silencio, el tiempo de concentración? 

Para mí conceptos claves serían tolerancia, adaptación y flexibilidad. Y, lo otro es reinventarse. Se ha hablado mucho de reinventarse de las actividades económicas porque hay ciertas actividades que no se han podido desarrollar, pero tú en tu vida cotidiana también te tienes que reinventar. Cambiar horarios de levantada, de comida, de reuniones familiares, de espacios de interacción. Los niños necesitan en la presencia, más interacción, entonces hay que darse pausas y descansos para poder interactuar con ellos, por ejemplo. 

- Si pensamos en el caso de los más pequeños de la casa, ¿cómo ayudarles?

Acoger sus sentimientos de rabia, de impotencia, de dolor, de sensación de soledad. Lo más importante es que ellos puedan reconocer que lo que están viviendo es verdad y no son los únicos. Y lo otro que hay que trabajar mucho es enriquecer los espacios de interacción con ellos. Los que tienen hermanos y tienen una relación de hermanos están mucho más protegidos, pero los hijos únicos, ¿qué hacen? Entonces, ahí es interesante cómo nosotros podemos a través de la familia generar como “grupos de cuarentena”, durante la fase 1, porque está prohibido juntarse en la familia, pero uno necesita ir a ayudar a los papás, así estos grupos de cuarentena se extienden a todos los que tienen interacción. 

- ¿Lo que se conoce como las burbujas sociales?

Exacto. Lo importante que es mantener la burbuja, que es lo que se les pide ahora a las organizaciones en la medida que van reincorporando a las personas al trabajo presencial, tener dos turnos. Hay dos grupos en los cuales todos los mismos van a trabajar y no se mezclan entre ellos, cosa que si hay contagio haya trazabilidad. Tener compañeros, amigos de juegos, que sean entre ellos no más. Ahora, con la vacuna sucede también que tenemos mayor protección, hay que mantener las medidas de autocuidado, pero el aislamiento ya se relativiza un poco. Siempre hay que mantener una burbuja, pero esa burbuja puede ser más amplia en la medida que todos estén vacunados. Eso es importante. Si hay alguien que no está vacunado hay que reconocerlo, hay que identificarlo y si no puede estar fuera de la burbuja, hay que estar bien atento a esa persona porque se puede enfermar. Todos nos podemos contagiar.

- Pensando a largo plazo, ¿esto podría transformarse en un sistema hibrido mezclando lo presencial con el teletrabajo?

El retorno va a ser gradual de todas maneras. El plan Paso a Paso así lo establece y va a haber que tener mucha responsabilidad en mantener la trazabilidad, eso es lo más importante. Una vez que lleguemos a una fase 5 ya podremos empezar a evaluar cuáles son las ventajas de la modalidad del teletrabajo, para aprovecharlas. Para que el trabajo funcioné bien hay que buscar espacios de interacción común, o sea tiene que haber al menos un día a la semana en el cual trabajemos todos en el mismo espacio, al menos tengamos reuniones, y que no solo sean reuniones de trabajo sino que sean espacios para interacción social. Los estudios demuestran eso.

Una de las formas de implementar el trabajo, que reduce la desventajas y potencia las ventajas, es justamente mantener ciertos espacios de reunión donde se dé coordinación, donde se conozca el trabajo que están haciendo todos los demás, donde se le dé sentido a las labores que está haciendo cada uno y hayan espacios de interacción social, que se converse sobre este aislamiento que se produce con el teletrabajo. 

- ¿Qué recomendaciones o consejos entregaría pensando en las personas que leen esto?

La primera es tener el tema de la trazabilidad. Nos van devolviendo nuestros derechos a movilizarnos por la ciudad entonces es muy importante mantener una burbuja. Por ejemplo, ayer vino un amigo que no veía hace tiempo a buscar una cámara, estuvo a dos metros, con su mascarilla, todo el rato, porque no es parte de mi burbuja. Vamos a mantener un metro y medio de distancia, vamos a usar mascarilla, si queremos sacarnos la mascarilla tendremos que hacerlo en un espacio abierto, con ventilación. Mantener la burbuja es importante para obtener trazabilidad.

Ir ampliando tu burbuja de a poco, pero con conciencia de quienes son parte de tu burbuja, con responsabilidad de parte de quien y de quienes están en ella. Y si alguien se infecta, es importantísimo, esto no se ha hecho, comunicárselo a las personas, para que estén atentos los primeros cinco días para ver si hay síntomas. Los empleadores aquí son fundamentales que no amenacen la estabilidad laboral de sus trabajadores por informar sus contactos estrechos. 

- Agregaría, pedir ayuda si lo necesito... 

Como se dijo en un principio, "salimos todos o no salimos, y la vacunación es uno de los hitos más representativos". Tú te vacunas no por ti, tú te vacunas por los otros, pero también está el cuidado de los adultos mayores, el respeto del otro, en relación a su temor de contagiarse, el apoyo en el caso que las personas que me rodean lo necesiten. En el caso de que una persona es contacto estrecho no puede salir, hay que prestarle apoyo. La gente se asusta, no quiere hablar, no quiere acercarse, y es al revés, hay que ofrecer ayuda y buscar estrategias para que la persona pueda recibir las cosas. Hay que ir abriendo espacios, no te quedes aislado mientras todo tu círculo social está saliendo, porque entonces ahí uno pierde las redes, hay que ir retomando de a poco las actividades, pero manteniendo las medidas de cuidado personal.

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