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El enigmático nuevo perfil de votantes

¿Quiénes sufragaron en la primera vuelta presidencial?

Los estrechos resultados del pasado 21 de noviembre pusieron en segunda vuelta a las candidaturas de Apruebo Dignidad y del Frente Social Cristiano, alternativas ajenas a los partidos políticos que gobernaron durante la transición. Este inédito escenario político tras el retorno a la democracia ha puesto en el centro la interrogante sobre quiénes votaron y la razón de su opción. Los profesores de la Universidad de Chile Jaime Baeza, del Instituto de Asuntos Públicos, y Miguel Ángel López, del Instituto de Estudios Internacionales, entregan algunas luces para responder a estas preguntas.

En la primera vuelta, los electores escogieron a dos candidaturas con posiciones críticas hacia los partidos y coaliciones que fueron centrales durante los últimos 30 años.

En la primera vuelta, los electores escogieron a dos candidaturas con posiciones críticas hacia los partidos y coaliciones que fueron centrales durante los últimos 30 años.

No es seguro que siempre vayan a votar las mismas personas, aunque el número total sea parecido, y eso complica más adelantar qué pasará en la segunda vuelta, sostuvo el profesor Baeza.

"No es seguro que siempre vayan a votar las mismas personas, aunque el número total sea parecido, y eso complica más adelantar qué pasará en la segunda vuelta", sostuvo el profesor Baeza.

El profesor López, además, alertó sobre lo que denomina una abstención estructural, en donde un grupo importante de la población se acostumbró a no ir a votar.

El profesor López, además, alertó sobre lo que denomina una abstención estructural, en donde un grupo importante de la población "se acostumbró a no ir a votar".

Parisi y el Partido De la Gente (PDG), apunta el profesor Baeza, tuvo un apoyo del voto evangélico y en el norte de pequeños empresarios y trabajadores a cuenta propia.

Parisi y el Partido De la Gente (PDG), apunta el profesor Baeza, "tuvo un apoyo del voto evangélico y en el norte de pequeños empresarios y trabajadores a cuenta propia".

Otro factor que habría influido en los resultados del norte, agregó el profesor López, tiene que ver con una sensación de abandono y descontento hacia la política tradicional.

Otro factor que habría influido en los resultados del norte, agregó el profesor López, tiene que ver con una sensación de abandono y descontento hacia la política tradicional.

"Creo que como nunca hemos estado a ciegas con la realidad política, y no se sabe qué va a pasar. Sabemos algunas cosas y hay algunos datos, pero hay mucho todavía que no sabemos y con vistas a la segunda vuelta no hay mucha claridad". El profesor Jaime Baeza, del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la U. de Chile, expresa de esta manera las dificultades que existen actualmente para determinar un perfil exacto de cómo fueron los votantes de una u otra opción durante la primera vuelta presidencial.

Esto, en un contexto marcado por el paso a segunda vuelta de dos candidaturas -Gabriel Boric y José Antonio Kast- con posiciones críticas hacia los partidos y coaliciones que fueron centrales durante los últimos 30 años, desde el fin de la dictadura militar y el retorno a la democracia. En este inédito escenario, muchos se preguntan no solo quiénes votaron por esas dos candidaturas, sino también por las personas que dieron su apoyo a la opción de Franco Parisi, quien irrumpió en una sorpresiva tercera posición.

"Quizás una de las pocas cosas que tenemos claro es lo que tiene relación con Parisi y el Partido De la Gente (PDG), quien tuvo un apoyo del voto evangélico y en el norte de pequeños empresarios y trabajadores a cuenta propia. Esto permitió, por ejemplo, que la zona del carbón, que fue muy de izquierda, hoy le diera su voto a Parisi por los evangélicos, entonces los perfiles clásicos de voto que teníamos ya no corren", explicó el académico del INAP.

Para complejizar el panorama, el profesor Baeza recordó que existe un escenario muy fragmentado, en donde si bien el PDG recibe apoyo en la zona del carbón, el resto de la región decantó por un apoyo a la derecha, pero que también vive derrotas como las sufridas por Ena von Baer o Jacqueline van Rysselberghe. 

"Es cierto que la Región Metropolitana apoyó mayoritariamente a Boric, sobre todo las personas más ligadas a las movilizaciones sociales, pero en el sector oriente ganó Kast. El problema para elaborar un perfil ahí es que esa persona a lo mejor tiene motivaciones distintas a la que optó por el mismo voto en Temuco o en Osorno, o el que votó por Boric en Valparaíso no es el mismo que lo hizo en Punta Arenas", remarcó.

En ese sentido, el académico alertó sobre el fenómeno de la tasa de reemplazo entre los votantes de esta elección y quienes participaron del plebiscito. "La gente que votó ahora no necesariamente lo hizo antes. No es seguro que siempre vayan a votar las mismas personas, aunque el número total sea parecido, y eso complica más adelantar qué pasará en la segunda vuelta. Mira los resultados del Congreso, donde si bien irrumpe el PDG lo hace con pocos diputados, y las coaliciones tradicionales logran resistir, no desaparecen, entonces estamos navegando muy a ciegas y con el voto voluntario es más difícil lograr conocer al electorado". 

Primeras conclusiones sobre la elección

A pesar de esta dificultad, Miguel Ángel López, profesor del Instituto de Estudios Internacionales (IEI) de la U. de Chile y experto en materias electorales, explicó que la situación actual se caracteriza por una alta fragmentación del país, en donde pueden identificarse distintos votos que parecieran no dialogar entre ellos. "Santiago y Valparaíso tuvieron un voto fuerte hacia Boric, mientras las zonas rurales del sur lo hicieron por Kast, algo que no es nuevo, ya que tienden a inclinarse hacia la derecha. En el norte, en cambio, vemos que las dos primeras regiones se fueron hacia Kast, mientras Antofagasta se decantó por Parisi, y la Cuarta Región lo hizo por Apruebo Dignidad". 

De todas maneras, el académico alertó sobre un cambio en la percepción de la ciudadanía en cuanto a los temas más importantes desde el fin de las protestas en 2019, de tal manera que "si tras la revuelta temas como la desigualdad y las pensiones eran los más importantes, con el paso del tiempo y sobre todo acercándose las elecciones la delincuencia aparece con mucha fuerza, y ahí el electorado siempre ha percibido a la derecha como más capaz para luchar contra ese tema".

Otro factor que habría influido en los resultados tiene que ver con una sensación de abandono y descontento hacia la política tradicional que existiría en el norte. "Hay que recordar que ya en los años 90 los diputados no duraban mucho en la entonces Primera Región, había mucho recambio, con zonas que ya desde ese momento se sentían dejadas de lado. Otro tema que también ha influido es la migración, aunque hay que tener presente que no es un asunto tan importante para el elector chileno en la actualidad, a diferencia -por ejemplo- de lo que pasa en Europa, donde la derecha populista es mucho más anti-migrante. De hecho hay personas que han dicho que Parisi ganó por eso, pero si miras su programa hay solo una página sobre migración. Por el contrario, es su discurso crítico a la política tradicional el que destaca". 

Consultado por la idea de que la política nacional se encuentra polarizada, el profesor López recordó que mientras en la elección de 1970 la participación fue de un 68 por ciento, el 21 de noviembre ni siquiera alcanzó el 50 por ciento del electorado habilitado para participar. "Creo que si hablamos de polarización, hoy sería sobre todo un fenómeno de las élites políticas, pero no de la ciudadanía, donde los candidatos que pasan a la segunda vuelta no necesariamente representan a la población en su conjunto. Son las élites las que entran en esta noción de polarización, con discursos en donde utilizan caricaturas como la idea de que el otro quiere ser como Corea del Norte, o que es un fascista". 

Finalmente, el profesor López alertó sobre lo que denomina una abstención estructural, en donde un grupo importante de la población "se acostumbró a no ir a votar. No lo hizo en el plebiscito y no lo hizo el 21 de noviembre, a pesar de esta idea de polarización, y es muy difícil revertir esta situación. Hablamos de personas que son de distintas generaciones, entre 18 y 50 años, con un nivel socioeconómico y educacional bajo, habitante de las grandes ciudades", que difícilmente se motivarán a participar en la segunda vuelta.

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