Edición vigésimo cuarta

Nuevo número de revista Palabra Pública analiza el triunfo de Boric y los embates de la pandemia en la sociedad del cansancio

A 10 días de la segunda vuelta, continúan los análisis de cómo, en sólo una década, Gabriel Boric, uno de los líderes del movimiento estudiantil de 2011, logró convertirse en el presidente más joven del país y en el más votado de la historia republicana. El periodista y subeditor de Palabra Pública Francisco Figueroa, vicepresidente de la FECH en esos años, repasa de manera personal la cronología de los acontecimientos y desmitifica la idea del triunfo de “unos hijos sobre sus padres”.

“Lo de 2011 no fue solamente un levantamiento de estudiantes. Fue el inicio de un acelerado pero zigzagueante proceso de encuentro entre personas de distintas generaciones y contextos sociales, personas y grupos más o menos —o nada— organizados que se reconocieron pares en la necesidad de crear condiciones de vida más dignas”, plantea Figueroa en el ensayo “Los cuentos que nos contamos”, uno de los artículos que abre la vigésima cuarta edición de revista Palabra Pública, que se lanza este jueves 30 de diciembre, bajo la portada “Un nuevo ciclo para Chile”.

El escritor y académico de la U. de Chile, Grínor Rojo también aporta una mirada, analizando el primer discurso de Boric como presidente electo, donde ya se atisban los principales conceptos que impulsan su gobierno: la unidad de todas y todos los chilenos para llevar a cabo las transformaciones, pero teniendo en cuenta las “diferencias étnicas, raciales y genéricosexuales”. “Hablar de diferencia es hablar de identidades diferenciadas, lo que nos lleva a la crisis del Estado-nación moderno y, con ella, a la crisis de identidad de los sujetos nacionales, un asunto sobre el que una larga procesión de filósofos, politólogos y científicos sociales, con un bagaje disparejo de argumentaciones pero también con un grado de coincidencia que no es menor, se han pronunciado hasta extenuarse”, apunta el profesor del Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos (CECLA).

En esa misma línea, la columna de la vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, Faride Zerán habla sobre la “épica” y la “ética” que caracterizan los nuevos tiempos marcados por el triunfo del líder magallánico y destaca su figura al igual que la de la presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncon, como quienes abrirán la puerta a un nuevo país que se “sueña colectivamente”.

En tanto, en su tradicional editorial de apertura, el rector Ennio Vivaldi remarca el rol que han jugado y juegan aún la universidades estatales para mantenerse como espacios de reflexión, discusión y generación de conocimiento y la importancia de reivindicar el concepto de lo público. “Esperemos que en esta nueva fase que el país quiere comenzar a recorrer, la política converse con la academia y el Estado redescubra el enorme potencial que, para todos los ámbitos del desarrollo social, tiene el acto de trabajar sinérgicamente con sus propias universidades”, escribe el rector.

Cansados y hartos

En esta edición, la revista Palabra Pública se sumerge también en el análisis de dos fenómenos cruciales que sin duda marcarán también el ambiente de tensiones y de restitución de la democracia que deberá enfrentar el nuevo gobierno.

Del trabajo contemporáneo, el capitalismo y el cansancio sin fin hablan Remedios Zafra, Vivian Abenshushan y Judy Wajcman, quienes coinciden en plantear que en cansacio y el hartazgo también hay una vía para tomar conciencia e intentar escapara “ de la máquina”.

En entrevista con Evelyn Erlij, la filósofa española advierte cómo la pandemia ha exacerbado las dinámicas del capitalismo, instalando formas de producción más eficientes donde la gente trabaja sin horarios, en sus propias casas y poniendo su propio internet al servicio del empleador. La autora que hace más de una década hacía estas predicciones en su libro “Un cuarto propio conectado”, se aventura describiendo las consecuencias de estos fenómenos, que han llevado a la vulneración de los cuerpos, los vicios en las prácticas laborales y la autoexplotación.

La precariedad contemporánea se caracteriza por normalizar lo descartable. Categorías como aceleración y exceso definen un mundo excedentario en información y datos pero también en ruido, donde se incentiva una producción rápida que por lo tanto es, en la mayoría de los casos, un hacer “sin alma”, “sin sentido”, sin la posibilidad de profundizar en las cosas”, dice Zafra.

Al igual que la filósofa, la escritora, ensayista y editora mexicana Vivian Abenshushan plantea que el cansancio puede ser subversivo frente a esta nueva normalidad. “Politizar el malestar empieza por tocar el cansancio propio y el de les otres y, también, por mirar críticamente las docilidades que incorporamos a través de los modos de vida neoliberales. ¿Cómo disolvemos los envoltorios que nos mantienen como sujetes del rendimiento? ¡Abriéndole espacio al cansancio!”, plantea la autora en un ensayo publicado originalmente en la Revista de la Universidad de México y reproducido en esta edición.

En tanto, la socióloga australiana y profesora de la London School of Economics, Judy Wacjman, habla con la periodista Javiera Tapia, sobre la aparición de un nuevo tipo de pobreza radicado en la escasez de tiempo, que va en contra de las promesas de los avances tecnológicos, y cómo esta desigualdad también presenta una perspectiva de género agudizado por la pandemia. “Los estudios aquí en Gran Bretaña mostraron que las mujeres hicieron una cantidad desproporcionada de educación en el hogar. Las mujeres se llevaron esa carga, pero además fueron las que perdieron más trabajos durante este periodo”, señala la autora de Esclavos del tiempo: Vidas aceleradas en la era del capitalismo digital (2017).

La presencia latente del fascismo

El otro eje de esta edición lo plantean los autores Philippe Sands, Yanko González y Elizabeth Lira, al hablar del auge del fascismo, del miedo y el negacionismo en estos tiempos.

“Un país increíblemente traumatizado, de heridas enormes”. Así califica a Chile el abogado y escritor franco-británico Philippe Sands, quien hace poco estuvo de visita en Santiago para investigar los pasos del oficial nazi Walter Rauff, y que reflexiona sobre la justicia, la memoria y los crímenes contra la humanidad, en entrevista con Sofía Brinck.

Sobre su visión del caso Pinochet, quien murió sin ser juzgado, Sands es enfático: “Creo que es muy importante que cada país se haga cargo de su propia historia, más allá del rol que puedan jugar otros países en ella. Siempre me hizo ruido que fuese una investigación española la que llevara al arresto, porque España nunca se ha hecho cargo de su propia guerra civil, ¿y qué derecho tiene a juzgar crímenes de otros cuando no ha juzgado los propios?”, plantea.

De la época de la dictadura también se refiere el antropólogo y poeta Yanko González, quien lleva dos décadas estudiando las identidades juveniles en Chile y que en su último libro “Los más ordenaditos. Facismo y juventud en la dictadura de Pinochet” (Hueders, 2020), intenta “ leer la identidad política de los primeros diez años de la dictadura de una manera más compleja” y donde plantea que “a través de organismos como el Frente Juvenil de Unidad Nacional se montó una religión política”.

Además, sobre el actual proceso de “juvenilización” de la política, González dice que “se ha manifestado sobre todo desde 2011. Mi tesis es que el estallido se explica en 2011, es ahí donde ocurre una alianza intergeneracional y esa es la forma en que llega Boric al poder, construyendo una mayoría intergeneracional. Es lo que no ocurrió en los 60”.

Por su parte, la psicóloga y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, Elizabeth Lira, reflexiona en entrevista con Francisco Figueroa sobre “el efecto corrosivo del miedo y el negacionismo sobre la convivencia política”.

La académica sostiene que los chilenos y chilenas nos sentimos “crónicamente amenazados”, debido, entre otras razones, a la incapacidad para agenciar colectivamente los dolores del pasado: “Nosotros hace mucho rato que no tramitamos políticamente las injusticias. Se viven y se experimentan subjetivamente, en las familias: rabias, frustraciones, envidias. Eso está pendiente”, señala Lira.

Cultura crítica

Otros artículos enfocados en temas de cultura son la entrevista al fundador de la Asociación de Editores de Chile y codirector de LOM Ediciones, Pablo Slachevsky -realizada por Jennifer Abate- quien se muestra esperanzado por el lugar que la lectura y el libro pueden tener en este nuevo ciclo político.

Para Slachevsky “si queremos tener una democracia participativa que no se resuma en marcar el voto una vez cada cierto tiempo, los temas de la comprensión lectora y del desarrollo de nuestras capacidades culturales están al centro”, opina. Además advierte que “no dejaremos de ser un país extractivista si no potenciamos nuestras capacidades creativas”.

En tanto, sobre el poder del lenguaje y de las “palabras mágicas”, como las llama Silvia Rivera Cusicanqui, se refiere la académica de la U. Chile y teórica del arte, Paula Arrieta, y advierte del peligroso sentido que están cobrando palabras como libertad, patria, paz, orden y seguridad desde la revuelta social de 2019.

“Las palabras mágicas son aquellas que, por su carácter seductor y su uso repetitivo en los sistemas de circulación institucional, comienzan a vaciarse de significado, a nombrar nada. Más aún. Por su carácter aparentemente emancipatorio, en vez de mostrarnos una realidad, la encubren, la oscurecen, la esconden en la zona de lo que conviene no nombrar ni sacar a la luz. Se relaciona más con el truco y con el engaño que con la magia”, explica.

Un retrato del escritor, periodista y traductor argentino Rodolfo Walsh, desaparecido durante la dictadura Argentina en 1977, es el que hace el editor Felipe Reyes, quien encuentra en su figura y obra una voz lúcida y vigente capaz de hablarnos de lo que sucede hoy. “En una época en que se imponen realidades alternativas y verdades ambiguas, su palabra viva —inteligente, rebelde e incisiva— se vuelve imprescindible”, sugiere.

En el tradicional espacio dedicado a la FECH titulado “Estudiantes en movimiento”, escribe Bascur Cruz, Integrante del Consejo de Presidencias de la FECh y Secretarie Ejecutive del Centro de Estudiantes de Filosofía y Humanidades, quien reivindica el llamado que tienen desde sus “privilegios” los estudiantes de una “universidad prestigiosa y pública” a ser “agentes de cambios” y a “poner nuestros conocimientos y habilidades al servicio de la comunidad”, señala.

La segunda entrega del Dossier Palabra Crítica se inicia con la reseña al libro “¿Un cuerpo equivocado?” ( La Pollera) de la abogada feminista y quien fuera candidata a diputada Constanza Valdés, quien “nos aproxima a la colectividad trans desde una voz en primera persona generosa no solo en el relato de su vida como mujer trans, sino en su discurso teórico sólidamente fundado”, dice la crítica Patricia Espinosa.

Souza (Komorebi Ediciones) de Nina Avellaneda, una “singular” novela protagonizada por un obrero chileno que puede hablar en portugués fluido sin haber nunca estado fuera de Chile, es reseñada por la crítica Lorena Amaro, quien destaca su vinculación narrativa con estéticas más desafiantes, anómalas e incomprendidas como la de Clarice Lispector”.

“Es una buena cosa que (Avellaneda) esté explorando una dicción reflexiva, tenue, por momentos onírica, en un panorama como el de nuestra literatura, cada día más finalista y adicta al formato de las series”, señala Amaro.

La académica del CECLA, Lucía Stecher, en tanto, escribe sobre “Debimos ser felices” (Montacerdos) de la escritora uruguaya Rafaela Lahore. Una novela que se articula en torno a una serie de recuerdos de la protagonista para hablar sobre los esfuerzos por reconstruir la memoria. “Con sutileza, sin análisis ni comentarios explícitos, la novela muestra de modo magistral las complejidades de las relaciones madre-hija y el peso inmenso del amor por
una madre con problemas de salud mental”, destaca la crítica.

En artes visuales, Diego Parra reseña la muestra de pinturas de la artista argentina Mariana Najmanovich, curada por Gloria Cortés en el Museo Nacional de Bellas Artes, que impactan por su imaginario de terror “hospitalario” con referencias pop a películas como “La mosca” y “Re-Animator”, y que son contrastadas con obras de la colección del museo. Sobre la muestra, Parra destaca justamente esa operación de rescate que puede proporcionar nuevas lecturas. “Sacarlas a relucir —ya sea contrastándolas con obras actuales o no— permite, tal como afirma Boris Groys, “sanar” a las obras de su enfermedad mortal que es no ser visibles. Sin exposiciones que nos recuerden que siguen allí, el museo se convierte en el lugar del reposo final: un mausoleo”, dice.

El crítico de cine e investigador Iván Pinto escribe sobre la segunda película de Claudia Huaiquimilla, “Mis hermanos sueñan despiertos”, centrada en la historia de dos hermanos, Ángel y Franco, quienes viven recluidos en un centro del Sename en Puerto Montt.
Del filme, Pinto destaca los esfuerzos constantes por representar ese universo de una forma cercana, a través de un exhaustivo proceso de investigación para la construcción de los diálogos y resalta también el enfoque de Huaiquimilla que se centra en el aspecto de una violencia más abstracta, sistemática y estructural, “un círculo opresivo del cual no se puede salir”, comenta.

De la ficción basada en hechos reales se continúa con el género documental, con la reseña de la académica de Teoría del Arte de la U. de Chile, Laura Lattanzi, quien escribe sobre la serie de Netflix “Colonia Dignidad: una secta alemana en Chile”, de la que advierte que verla “produce una incomodidad, un desasosiego; celebramos la recuperación y sobrevivencia de las imágenes, por un lado, pero por otro no podemos dejar de posicionarlas, juzgarlas y estremecernos frente a ellas”, señala.

Por su parte, el dramaturgo e investigador teatral, Mauricio Barría se refiere al estreno de “La violación de una actriz de teatro” en Matucana 100 destacando el trabajo consolidado de la autora Carla Zúñiga y el director por Javier Casanga (antigua dupla de La niña horrible) quienes proponen una obra donde “no hay una palabra ni una escena que sobre, todo está dicho de forma aritmética” y en la que las actrices son “más bien cuerpos que portan una problemática extensible a muchas otras mujeres. Un juego prismático de realidades que es lo que llamamos una dramaturgia de la oblicuidad, una estrategia de supervivencia”.

La edición cierra con el regreso de la sección Vale la pena, recomendaciones breves para no pasar por alto, que en esta ocasión destaca las Memorias de Alice Guy, mujer pionera del cine, editado por Banda propia, la muestra “Geometría emocional” del artista chileno radicado en Suecia, Juan Castillo, abierta hasta el 22 de enero en el MAC de Quinta Normal y el libro “Universidad Pública, crisis y democracia”, un compendio de ensayos sobre el rol de la Academia como promotora y motor en las transformaciones sociales.

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