Académicos y funcionarios FOUCh cumplen 40 años de Servicio en 2022

Como parte de las celebraciones de los 180° Años de la Universidad de Chile, los académicos Dr. Fernando Ernesto Romo Ormazábal, Dr. Raúl Gregorio Sáez Salgado y Dr. Víctor Enrique Tirreau Tapia; y los funcionarios Irma Sussy Montes Valdés, Pablo Erik Venegas González y Manuel Enrique Zúñiga Muñoz fueron convocados a ceremonia de entrega de medallas por los 40 años de servicio, al Salón de Honor de Casa Central.

La solemne y emotiva ceremonia fue encabezada por la Rectora de la Universidad de Chile, Prof. Rosa Devés Alessandri, quien estuvo acompañada por autoridades universitarias.

Referentes en la Docencia

Luego de finalizado el acto universitario, los académicos homenajeados compartieron sus emociones, recuerdos, anécdota y mensajes a sus colegas en un arco reflexivo sobre la transformación de ser un estudiante a convertirse en referentes para las nuevas generaciones.

Para el Dr. Víctor Tirreau, académico del Departamento de Cirugía Bucal y Máxilo Facial, “ayer era un niño y ayer entré, hoy han pasado 40 años y no me he dado cuenta, lo que quiere decir que lo he pasado tan bien, que, como dice el tango, 20 años no es nada y 40 años tampoco es nada. Parece increíble que la Universidad  te atraiga, te seduzca para levantarse todos los días, en mi caso a las 5:30 AM, con unas ganas de ir a enseñarles a las y los alumnos lo poquito que tú sabes y ellos, con tanta avidez, toman ese conocimiento, te siguen y tratan de imitar para que puedan volar solos. Levantarse todos los días es una emoción increíble y es lo que te mantiene joven, porque los estudiantes son jóvenes, te dan mucha fuerza de juventud y también de su sabiduría”.

Uno de los hitos que recordó el Dr. Tirreau lo condujo a uno de sus maestros, el Dr. Samy Álamos (Q.E.P.D.). “Cuando yo era estudiante de Tercer año, tuve un maestro que era tan íntegro, completo, sabía de todo y hablábamos de todo, entonces dije ‘quiero ser como él’. Por supuesto, nunca le llegué ni a los zapatos, porque él es extraordinario, un monstruo de todo del conocimiento de la cirugía, pero quise seguir sus pasos, porque quedé impresionado de lo que sabía y cómo se entregaba, estaba todo el día con uno, te ayudaba, te guiaba, te enseñaba, te llevaba de la mano, que eso es lo que nosotros quisiéramos que nuestros docentes hoy día hagan”.

Expresando muchas emociones y nostalgia el Dr. Raúl Sáez, académico del Departamento de Patología y Medicina Oral, recordó “épocas de ingresos de mucho esfuerzo, de mucho estudio, ‘aperrar’ como se dice, y la alegría, simultáneamente, por ver cómo se ha incorporado el reconocimiento administrativo, de los trabajadores y que sea algo integral y no solo lo académico, porque uno en el camino se encuentra, como dicen, de dulce y agraz, son muchas cosas, 40 años es mucho rato”.

Entre las huellas de su recorrido por la Universidad de Chile, el Dr. Raúl Sáez valoró el privilegio “de haber conocido grandes personajes dentro del mundo de la Biología, principalmente, y gracias a este trabajo como académico, haber compartido con Watson, el descubridor de los piones, en la Universidad de San Francisco -que fue donde lo conocí en un pasillo, estando yo en el Oral Medicine-, y luego que lo trajo la Universidad de Chile, estuvo acá con nosotros”. Otro de los que el académico identifica como privilegios fue compartir “con Habas, gran inmunólogo y Profesor de Harvard y que ahora es profesor en San Francisco, en un Congreso de autoinmunidad en el 2016 y, algo muy significativo para mí, haber ido, en el contexto de ese mismo Congreso. a la casa de Schumann, escuchar un concierto en su casa, estar en la iglesia donde tocaba Juan Sebastián Bach con su mismo órgano y escuchar una cantata en la Santo Tomás; visitar la casa de Mendelson, ver el pasillo donde cruzaba Goethe desde la Universidad de Leipzig, hasta la cervecería donde se juntaba con sus alumnos después de clases en esta ciudad maravillosa.  Tanta espiritualidad y tantas oportunidades gestadas desde otras grandes enseñanzas, desde las comunidades pequeñas, como un pueblo alemán en muchos lugares donde se genera tanta humanidad, tanta filosofía, tanta ciencia, tanta música, de la cultura occidental”.

El Dr. Fernando Romo, académico del Departamento de Rehabilitación Oral, describió los 40 años del transcurrir en la Casa de Bello como toda una vida “y que, curiosamente parece tan poco tiempo, tiempo que va caminando pareciera extremadamente rápido y uno no se da cuenta de eso; entonces, cuando supe que eran 40 años, por un lado, dije, ‘no puede ser tanto tiempo, cómo se ha pasado tan rápido’, y esa es una reflexión muy potente que uno hace de lo que ha hecho todo este tiempo”.

Añadió que “los que estamos aquí tenemos esta convicción absoluta de que este trabajo para nosotros, que es un trabajo de educación con la gente joven, no representa realmente un trabajo en el más estricto sentido de la palabra, en realidad somos aquí, como dirían los psicólogos homo-ludens, ósea, venimos aquí a trabajar un poco jugando, porque nos gusta mucho, y por eso estamos 40 años aquí y nos parece demasiado corto, pues parece que uno no tiene muchas ganas de irse, y esa es la otra emoción”. El Dr. Romo valoró la oportunidad de “estar en la Casa Central, escuchar a la Rectora que tiene la capacidad o esa transparencia de demostrar sus emociones cuando está hablando o está rindiendo estos homenajes, también es muy potentes para nosotros. Creo que es muy bueno y, probablemente, sea algo que nos falta a nosotros, como Universidad es hacer esto un poco más frecuente; en realidad 40 años son 40 años, sin embargo, podríamos a nivel local a los 10, 20, 30 en una ceremonia sencilla que vaya alimentando este sentido, si uno no gana mucho dinero en la Universidad, pero si puede ganar mucha felicidad”.

Como hito de su trayectoria de 40 años en FOUCh, el académico subrayó que “la docencia tiene dos características fundamentales, primero, que es un acto moral, porque determinan lo que está bien de lo que está mal, por eso los profesores debemos ser cuidadosos con las cosas que decimos y, en ese mismo sentido, la emoción que representan en 40 años, en escuchar a muchos, muchos alumnos en distintas partes y distintas edades, que le dicen a uno que algo les dijo uno, en un momento determinado, fue muy potente en el cambio de su vida. Eso es un elemento de mucha potencia, porque uno como profesor trasciende a su propia vida, porque por un lado los estudiantes repiten lo que uno dice, por un lado los estudiantes hacen cosas que uno. Y, por último, evidentemente que uno se mantiene joven por lo menos del alma, uno como profesor es capaz de interactuar con jóvenes de distintas edades de una manera muy natural, que jamás podría hacerlo sin estar aquí”.

Los académicos homenajeados compartieron mensajes para sus colegas que están en el tránsito hacia los 40 años. Dr. Víctor Tirreau,  señaló que “la Universidad te entrega más de lo que tú puedes dar y hay que saber captar ese momento, el estudiante y los colegas, esas reuniones, esos pasillos, esas conversas, tiene felicidad y tiene tristeza, pero son muchas más las felicidades. Aconsejo que se peguen a la Universidad, que dejen todo por ella, porque es una mujer que hay que saber cuidar”.

El Dr. Raúl Sáez propuso “darle con el corazón y ‘aperrar’, porque no es fácil, muchas veces ingratitudes, pero no hay que engancharse y darle no más, porque, al final, las cosas caen por su propio peso”.   

Dr. Fernando Romo aseguró que “hay que mirar el camino a la docencia sólo en el sentido del amor a la enseñanza, de la generosidad de enseñar, uno tiene que tener ese sentido y si no se tiene, más bien hay que dedicarse a otra cosa. Hay que ser generoso con el conocimiento, ser estudioso y hay que ser feliz, uno tiene que venir aquí contento, justamente, por estas circunstancias”.

Una vida para lo@s funcionari@s

A Patricia Herrera, ex secretaria del Instituto de Investigación en Ciencias Odontológicas, la ceremonia de reconocimiento de los 40 años de servicio le provocó muchas emociones, “porque se viene a la memoria recuerdos de cuando uno entro jovencita y tenía varios sueños en la vida y, gracias a Dios, puedo decir que se cumplieron todos. Estoy muy agradecida de haber trabajado en la Universidad de Chile, en la Facultad de Odontología”.

Patricia Herrera, quien ya se acogió a retiro, rememoró su transitar por la Facultad de Odontología, como por ejemplo, cuando conoció a la actual Decana de la Facultad de Odontología, Prof. Irene Morales en el Laboratorio de Materiales Dentales, como se llamaba la cátedra, donde “sólo eran varones académicos y docentes y la primera dama que llegó fue la Prof. Irene Morales, así que la conocí recién ingresando como académica y como alumna seguramente también la conocí, pero entre 100 chiquillos no me acuerdo de ella, así que tenemos un buena relación, porque nos conocemos hace muchos años”. Patricia dijo que la Dra. Morales, “fue la primera en invadir el territorio masculino que era esa catedra de Materiales Dentales, después entre a trabajar con ella cuando fue Directora del Departamento de Química, el que posteriormente se llamó Instituto de Investigación en Ciencias Odontológicas, y de 15 después teníamos 40 académicos. Gracias a Dios me la pude con ese trabajo y me voy feliz porque era un grupo humano muy bueno”.

Sussy Montes, funcionaria del Servicio de Radiología en la Clínica Odontológica Universidad de Chile sostuvo que llegó “muy joven a la Facultad, había trabajado en un Consultorio, un año antes, y tuve la posibilidad de venirme a la Chile, que estaba ubicada en Santa María 571 o la Escuela vieja, como se le dice. Considero que han sido 40 años muy productivos, gracias a la Facultad y al trabajo que he desempeñado, pude educar a mis hijos, todos profesionales - José Ignacio, Susana y Diego-, son mi vida y nacieron estando yo en la Facultad, entonces la Escuela y el trabajo que me dieron la posibilidad y el tiempo para poder educarnos”.

Recordó que en su camino en FOUCH ha conocido muy buenas personas, “tengo muy grandes amigos y amigas, los que tengo desde el día 1, tanto funcionarios como académicos, que hoy en día son Directores, por ejemplo, la Dra. Alcota, Directora de Escuela de Graduados, Señora Decana que conocí como alumna, entonces, me da mucha felicidad verlos triunfar.  Estoy feliz, a la Escuela le debo mucho, he pasado momentos críticos como todo el mundo, pero yo le debo mucho a la Escuela”.

A un año y medio de su jubilación, Susy Montes, invitó a “querer la Institución, hay que convivir con todo y rescatar lo bueno y las posibilidades que se dan aquí, las oportunidades hay que tomarlas, porque no se van a dar en otros lados y el compañerismo tiene que surgir de la unidad, el querernos todos y respetarnos, porque el respeto es transversal, tanto para uno como persona, para la institución”.

Por su parte Pablo Venegas, también funcionario del Servicio de Radiología en la Clínica Odontológica Universidad de Chile, recordó que llegó a la Facultad de Odontología a los 17 años, por lo que “la Universidad ha sido mi vida, amo a la Universidad. Hice mi Enseñanza media, me capacité y aprendí la tarea que hoy ejecuto”. Pablo subrayó que durante su trayectoria ha conocido “a los profesores desde que eran estudiantes” y siempre ha practicado el buen trato hacia las personas. “He trabajado mucho, nadie puede negarlo. Durante muchos año y mientras fui soltero, en la ‘Escuela vieja’ trabajaba hasta las 20 horas para sacar la pega y fue el Dr. Nelson Lobos el que nos consiguió pago de horas extras”.

Reconoció que le entristece que muchos de sus compañeros ya se hayan retirado de la vida laboral activa, como Luis Águila y Manuel Espinoza, al tiempo que enfatizó que “hay que pasarla bien, pues nosotros somos la Universidad, nosotros hacemos Universidad, por lo que cada día me propongo hacer mejor mi pega”.

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