Prof. María Isabel González: "Los Gays y Lesbianas No Deben Ser Un Grupo Invisible Para Los Pediatras"

Prof. González: "Homosexuales No Deben Ser Invisibles Para Pediatras"
Prof. María Isabel González
Prof. María Isabel González

Durante la adolescencia pueden presentarse algunas conductas exploratorias y dudas acerca de la orientación sexual, pero comúnmente son parte del proceso de formulación y consolidación de la identidad y no implican necesariamente homosexualidad, aunque sí podría estar presente en un porcentaje de los jóvenes. Así lo dio a conocer María Isabel González, enfermera-matrona y académica de la Facultad de Medicina.
 
La profesional, quien es además consejera en sexualidad del Centro de Salud del Adolescente Serjoven, comentó que la gran mayoría de los pediatras asumen a priori la heterosexualidad de sus pacientes, al tiempo que reconocen no tener las herramientas y habilidades para responder en forma efectiva y sin prejuicios a las dudas de los jóvenes en esta materia.“Es un tema que se evita en la consulta y estamos conscientes de ello, por eso en la formación actual de los becados de pediatría (…) entregamos elementos para que estos profesionales puedan ser un apoyo concreto para los jóvenes y sus familias”, dice.

Recalcó que los gay,  lesbianas o bi-sexuales deben hacer frente, al igual que el resto de los adolescentes, a los cambios propios del desarrollo, ya sea en la esfera física, cognitiva, psicológica o social. Sin embargo, en la tarea de definir y consolidar su identidad tienen que enfrentar desafíos y obstáculos que no experimentan sus pares heterosexuales, hecho que los hace vulnerables a diversos riesgos. En ese proceso, comentó la Prof. María Isabel González, “el pediatra puede ser de gran ayuda”.

Añadió que necesitan asistencia para superar su confusión y una guía para sobrevivir en una sociedad heterosexista y homofóbica, donde predomina el desprecio y hostilidad hacia los homosexuales. “También es relevante que comprendan que su orientación sexual es normal y que no son responsables de ella, es decir, que no es una opción de vida ni tampoco sinónimo de enfermedad. De hecho, según la literatura especializada, actualmente la homosexualidad no es considerada un trastorno”.

Rol del pediatra

“Si un adolescente llega a la consulta del pediatra angustiado, confundido y sin saber qué hacer, es importante que el profesional no se centre en el origen de su homosexualidad, sino en tranquilizarlo para que pueda comprender el proceso que está viviendo y no lo asuma con culpa”, dijo la académica.

"Es importante que el profesional tranquilice al adolescente para que éste pueda comprender el proceso que está viviendo y no lo asuma con culpa", dijo la académica.

El médico debe evaluar las conductas y orientación sexual del joven en forma competente, preocupándose de sus necesidades y riesgos, la gran mayoría de ellos  derivados del estigma social. “Muchas veces el profesional no se sentirá capaz de ayudar al joven y deberá referirlo a alguien más, pero lo que importa es que detecte la situación crítica a tiempo. Eso será viable si está pendiente de este tema, crea un espacio de conversación confidencial en la consulta, habla con el paciente sin prejuicios y lo deja expresar sus dudas. En otras palabras, los gays y lesbianas no deben ser un grupo invisible para los pediatras”, resaltó la Prof. González.

La especialista indicó que para desarrollar su identidad homosexual estas personas han debido vivir un proceso largo que va desde la sensibilización, pasando por la confusión hasta la aceptación de la misma, hecho que suele ocurrir a finales de  la adolescencia o un tiempo después. “En ese momento están dispuestos a salir del clóset, a aceptar su orientación como algo natural y saludable que les permite establecer verdaderas relaciones íntimas. Por eso es tan importante el rol del pediatra como colaborador y guía que disminuye la terrible angustia que viven estos jóvenes y sus padres”.