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Facultad de Artes

Dramaturga, directora y actriz de "Kitty Point":

Marjorie Ávalos: "La violencia contra la mujer está institucionalizada"

Tras obtener el Premio Eugenio Guzmán a la Mejor Dirección en el Festival 7 para Nuevos Directores Teatrales por su trabajo de denuncia en temas como el poder en la relación de pareja, el acoso sexual y el maltrato, Marjorie Ávalos hace una crítica a la sociedad chilena y habla de sus nuevos proyectos desde su "centro de operaciones", un colorido Centro Cultural ubicado frente a la Plaza Brasil.

Aviones suspendidos en el aire y que cuelgan de hilos invisibles desde el alto techo de una vieja casona ubicada en calle Compañía en pleno centro de Santiago; una colección de botellones vacíos; los rostros de Borges, Ernesto "Che" Guevara, Gabriela Mistral, Fidel Castro y Frida Kahlo inmortalizados en postales, las que se venden seis en mil pesos y afiches de muestras de cinearte, de retrospectivas a Ingmar Bergman y de ciclos de rescate de memoria, adornan el Centro Cultural Taller Sol donde realiza clases la bailarina, dramaturga y actriz, Marjorie �?valos y a la que ella llama su "centro de operaciones".

Esta artista, egresada de Danza de la Universidad de Chile, actual estudiante del Magíster en Dirección Teatral que se imparte al interior de dicha universidad y profesora de danza teatro al interior de la Universidad Bolivariana, recibió el Premio Eugenio Guzmán a la Mejor Dirección por su trabajo al escribir, dirigir y actuar la obra "Kitty Point" en el Festival 7 para Nuevos Directores Teatrales, que se realizó a fines de julio de este año en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile.

"Kitty Point" es un espectáculo unipersonal, donde una Secretaria ejecutiva, luego de ser acosada sexualmente por su jefe, se transforma en un extraño personaje surrealista, quien mediante un ataque exuberante saca todo aquello que la angustia. Este montaje habla en lenguaje incoherente, y su corporalidad se transmuta de lo cotidiano a lo extracotidiano.

"Esta obra nació hace muchos años como una recopilación de experiencias de mujeres de distintos segmentos sociales y con distintas experiencias de vida. Trabajé haciendo talleres de expresión corporal con mujeres encarceladas, principalmente por narcotráfico, en Santiago, Iquique y Arica. Ellas empezaban a contar sus historias y en cómo les hubiese gustado transformarse ante el abuso de poder y el maltrato", explica Marjorie �?valos, quien agrega que "esta obra tiene una dramaturgia corporal muy salvaje, de una fuerte contención y represión energética muy fuerte que sale a través de una válvula de escape".

-¿Cuánto de ti hay en este montaje?

Yo me siento absolutamente representada e identificada con todo lo que ocurre en la obra. El tema nos toca, de algún modo, a todas las mujeres, ya que todas nos hemos sentido violentada sexualmente y en distintos aspectos. Hay una violencia institucional contra las mujeres que está inserta en nuestra sociedad y yo diría que la aceptamos porque está incorporada en el sistema. Por ejemplo, está la típica frase de las madres, quienes dicen, mientras un tipo le saca la cresta a su hija, "aguántese mijita, cuando pueda se va de ahí", y eso evidencia qué nos pasa como chilenos.

-¿Cómo te sentiste en el Festival?

Me sentí muy bien. En el Festival no sólo valoré el tema de haber participado, que por lo demás fue un tremendo desafío, sino que por el círculo de críticos que se forma ahí, donde te enfrentan y con argumentos hacer una crítica profunda, cosa que no ocurre en danza, donde todo se da por debajo de la mesa o a tus espaldas, con comentarios muy mediocres. Recuerdo que me senté, como en el banquillo de los acusados, frente a una comisión con apuntes en mano y que estaban inmersos en un ataque de solemnidad, que naturalmente le da a la Universidad de Chile de vez en cuando. Todo eso me parece muy bien, porque como artistas no estamos preparados para enfrentar la crítica, siempre estamos a la defensiva de ella y como yo creía que mi trabajo estaba en un proceso, ya que recién estoy aprendiendo el tema de la dirección, ya que vengo del área de la coreografía y no del teatro, yo me senté y enfrenté esas críticas, las que encontré muy pertinentes y fundamentadas, lo que demuestra una seriedad que me encantó. Como artista, las críticas te hacen crecer de verdad y te hacen pensar y repensar en cómo te propones un tema de escuchar y de recibir críticas y cómo te enfrentas al criticar al otro.

-¿Cómo sientes que es el tratamiento de la denuncia en el teatro?

En la Danza Teatro hay muchas más posibilidades de hacer denuncia porque como artista, puedes moverte desde lo corporal y con algún texto. Siento que tiene una vigencia muy importante, porque no es casual que la violencia hacia las mujeres sea un tema que no se agote, porque es algo que está institucionalizado.

-¿Por qué te interesa trabajar la violencia en el teatro?

Me interesa porque primero, es mi compromiso como mujer, luego porque siento que es necesario hacerlo más evidente y finalmente porque me apasiona el tener que hacer un trabajo físico con un contenido de género, que hable sobre nosotras, las mujeres. Una vez yo hice este ejercicio en una población en La Granja donde habían hombres, los que se acercaron después de la función y se reconocieron tocados por lo que vieron, quizás mucho más que las mujeres que estaban ahí.

-¿Qué y cuánto falta para que disminuya el maltrato hacia la mujer en Chile?

Falta muchísmo. Falta denunciar el tema, falta que se deje de victimizar, tanto al tema como a las mujeres que sufren de violencia, falta crear más conciencia, cosa que hacen las Organizaciones No Gubernamentales que trabajan con mujeres golpeadas, falta crear conciencia en ellas, para que entiendan qué es lo que les está pasando y porqué siguen viviendo en esa situación. Por otro lado, falta que la noticia no se tome como un sensacionalismo el número de mujeres muertas o agredidas y se tomen medidas concretas para reducir el número de casos, ya que se está tomando como mecanismo de campaña. Encuentro grave la violencia que se muestra en la televisión hacia las mujeres, esa que muestran a mujeres casi desnudas, y eso se acepta y se consume y en el común de las personas, concientes o inconscientes, hace que cambie el concepto de belleza. A los hombres no se le pregunta porqué le pegan a las mujeres y nadie habla de su violencia que los lleva a golpear.

-¿Cómo explicas tu trabajas con la Danza Teatro?

La Danza Teatro, como mixtura de estos dos géneros, crea un género aparte y se establece creando una relación con el cuerpo, o sea, una dramaturgia corporal, la que no existe si las emociones no están conectadas con el cuerpo. Para exista, es necesario conocerse y tener herramientas concretas de cómo conocerse y cómo ir evaluando la creación de una dramaturgia corporal propia. Para este género, hay que trabajar con una honestidad muy grande, porque hay limitaciones físicas y emocionales y hay contextos que hay que ir conjugando. Es muy entretenido, a mí me encanta y como doy clases, es bello ver el proceso de crecimiento de los otros.

 -¿Qué va a pasar ahora con "Kitty Point"?

La idea es volver a montarla. Nosotros, como Compañía Danza Teatro Ombú, vamos a tratar de llevarla fuera de Santiago y trabajar en otros espacios entretenidos, donde podamos encontrarnos con las ganas y motivaciones de personas que, aunque no tengan recursos económicos, quieran hacer cosas.

Marjorie �?valos piensa embarcarse en un nuevo proyecto, que bajo el título "La Historia Invisible", habla de la participación social y del rol de la mujer en el movimiento obrero, tema que según ella "no aparece en los libros de historia y donde hay una recopilación muy vaga y que gracias a las insistencias de muchas mujeres se ha hecho más visible". La artista agrega: "me interesa recuperar el protagonismo histórico y social de la mujer en ese punto tan importante de la historia de Chile, donde las mujeres fueron muy partícipes, especialmente en materia educacional".

"Me interesa rescatar la venida a Chile, a principios del Siglo XX, de Belén de Sárraga, quien bajo su gestión, se crearon varios centros femeninos de educación cívica y son pocos los textos que rescatan ese pedazo de la historia", explica Marjorie �?valos.

Actualmente la artista está trabajando en un proyecto, cuyo tema central vuelve a ser la violencia y que esta vez está basado en unas cartas que le mostró un sociólogo amigo donde aparecen los escritos de mujeres que están siendo tratadas, a través de terapias y en casa de acogidas, por haber sido maltratadas. "En estas cartas las mujeres les escriben a sus parejas lo que no les pudieron decir y como imagen son muy fuertes, ya que una dice, claramente, que se sentía como un trapero". "Lo estoy citando en una cosa un poco divertida, que es el boxeo femenino, por lo que mi trabajo lo sitúo en un ring. En este trabajo denuncio la violencia, pero desde lo que nos gustaría decir y precisar con respecto al maltrato", concluye Marjorie �?valos.

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