Presentan reedición de histórica "Biblioteca Chilena de Traductores"

Presentan reedición de histórica "Biblioteca Chilena de Traductores"
La "Biblioteca Chilena de Traductores (1820-1924)"  fue ordenada por J. T. Medina y actualizada por la doctora Gertrudis Payàs junto a Claudia Tirado.
La "Biblioteca Chilena de Traductores (1820-1924)" fue ordenada por J. T. Medina y actualizada por la doctora Gertrudis Payàs junto a Claudia Tirado.
Sonia Montesinos, Directora del Archivo Central, dio comienzo a la presentación del importante catálogo de José Toribio Medina.
Sonia Montesinos, Directora del Archivo Central, dio comienzo a la presentación del importante catálogo de José Toribio Medina.
La doctora Gertrudis Payàs espera despertar nuevas reflexiones sobre el rol del traductor en la configuración de la cultura nacional.
La doctora Gertrudis Payàs espera despertar nuevas reflexiones sobre el rol del traductor en la configuración de la cultura nacional.
El lanzamiento produjo diversos comentarios por parte de los presentadores, quienes coincidieron en la relevancia histórica de la renovada publicación.
El lanzamiento produjo diversos comentarios por parte de los presentadores, quienes coincidieron en la relevancia histórica de la renovada publicación.

En el Archivo Central de la Universidad de Chile fue presentada la tarde del miércoles 12 de diciembre la segunda edición de la obra “Biblioteca Chilena de Traductores (1820-1924)”, originalmente ordenada por J. T. Medina y actualizada en esta oportunidad por la doctora en traductología Gertrudis Payàs con la colaboración de Claudia Tirado.

La primera edición de este libro data de 1925. Pero a comienzos de este año, la Doctora Payàs se propuso revivirla en una versión corregida y aumentada, que luego sería editada por el Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, con el apoyo económico del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura.

En la obra, “la Dra. Payàs nos ofrece una estimulante explicación de las razones por las cuales la sociedad chilena del siglo XIX tradujo, enumerando, de paso, los usos que la traducción había tenido en la Colonia como herramienta de colonización, evangelización o explicación del mundo barroco, el papel político e ideológico de las traducciones que difundieron las ideas liberales y, como no, el cariz utilitario de los esfuerzos de traducción de las obras científicas a través de las cuales se incorporaron conocimientos prácticos”, sugiere en el prólogo Rafael Sagrado, Conservador del Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina de la Biblioteca Nacional de Chile.

El papel del traductor en la cultura

Sonia Montesinos, Directora del Archivo Central, dio comienzo a la presentación, en la que participaron Adolfo Nordenflycht, profesor de Literatura de la Universidad Católica de Valparaíso; Luis Ortega, Historiador de la Universidad de Santiago; María Eugenia Poblete, Presidenta del Colegio de Traductores e Intérpretes de Chile; junto a la propia responsable de la reedición.

El lanzamiento produjo diversas reflexiones por parte de los presentadores. Así, el profesor Nordenflycht sostuvo que el estudio de la profesora Payas “tiene como subtexto una comprensión de la tarea del traductor que la reconoce como engranaje privilegiado para entender la representación que hace de sí misma una cultura y una lengua”.

Más adelante, el académico insistió en la importancia de esta obra, estimando que “lentamente la traducción en las instituciones universitarias empieza a abrirse una comprensión del traductor como alguien que no sólo restituye vida a los originales, sino que también puede decidir qué clase de vida les otorga y cómo los introduce en la cultura receptora, creando así una imagen del original para su tiempo y para su público lector”.

Por su parte, el profesor Ortega destacó que la reedición de la “Biblioteca Chilena de Traductores (1820-1924)”, permite pensar en cierta brecha intelectual existente entre los traductores de otrora y los de hoy.

“Yo no soy de los que piensan que toda época pasada fue mejor. Pero estos traductores tenían otro sentido acerca de lo que buscaban (…) Hoy día me temo que, en las universidades públicas incluso, estamos preparando pequeños burócratas que se van a ir a sentar en un escritorio y van a estar traduciendo memorándum, balances”, criticó el académico de la USACH.

A su turno, la representante del Colegio de Traductores e Intérpretes de Chile señaló que los miembros de su gremio “son cada vez más profesionalizados, formándose adecuadamente en las casas de estudio dedicadas al tema”.

María Eugenia Poblete destacó asimismo la variedad de los actuales traductores chilenos: desde profesionales hasta teóricos ligados a las ciencias del lenguaje.

Por otra parte, “no es difícil encontrar en la historia de los pueblos el papel desempeñado por los traductores e intérpretes en funciones tan importantes como las de inventores de alfabetos, constructores de lenguas nacionales, actores en la escena del poder, propagadores de religiones, redactores de diccionarios, artesanos de literatura, difusores de conocimientos, importadores de valores culturales o testigos privilegiados de la historia”, argumentó la líder gremial.

A propósito de la obra ordenada por José Toribio Medina, la invitada concluyó señalando que “la traducción tuvo un carácter netamente instrumental en el periodo de construcción del carácter de la nación, y su quehacer estaba al servicio de proyectos determinados, con objetivos y públicos muy específicos”.

Rebeldía decimonónica

Otro de los temas relevados por el libro, a juicio de la Doctora Payàs, quien habló al cierre del lanzamiento, es la rebelión ortográfica de nuestro país. “Durante más de cien años, que es exactamente este período, en Chile se vive un ambiente de caos ortográfico”, explicó en este sentido la investigadora.

El principal motivo de tal “rebelión” consiste en que Andrés Bello propuso una ortografía nueva para Hispanoamérica considerando que sus normas debían simplificarse en aras del creciente esfuerzo pedagógico de aquel entonces. Domingo Sarmiento retomó e incluso radicalizó sus transformaciones, por lo que en nuestro país se verán en esos años “unas ortografías muy rebeldes, pero muy vacilantes también, porque no todo el mundo las aceptó”, apuntó Payàs.

Tales ortografías se reflejaron también en las traducciones indexadas originalmente por Medina. Por ello, la investigadora responsable de esta segunda edición, decidió mantenerlas intactas.

Al término de la presentación, Gertrudis Payàs agradeció entre otros a Rafael Sagrado, quien le instó a pedir apoyo al Fondo del Libro, a su editor Marcelo Rojas, y al gobierno de Chile por el financiamiento.

Por último, la Directora del Archivo Central obsequió a la doctora Payàs un ejemplar de la “Historia del Arte en Chile Republicano”, de Eugenio Pereira Salas.