Con una asistencia de 89,4 % (4.585 alumnos) la aplicación simultánea del Codice en las Facultades e Institutos de la Universidad de Chile fue considerada "un éxito" por las autoridades del plantel. Santiago Urcelay, Director del Departamento de Pregrado, colocó el acento en que la prueba que mide el dominio del lenguaje y la comprensión lectora de los estudiantes "nació de la necesidad de mejorar estas características en pro de que los jóvenes puedan, por ejemplo, comunicarse de una mejor manera, realizar presentaciones comprensibles a la hora de exponer sus investigaciones y proyectos, y cuando quieran postular a un trabajo. Muchas veces sus ideas son muy buenas pero no las saben expresar adecuadamente y eso les juega en contra".
"Queremos que nuestros profesores y estudiantes cuenten con un diagnóstico, para ofrecer posibilidades de perfeccionamiento", añadió, relevando que es la primera vez que en la Universidad se midió a un grupo tan grande de primer año, el pasado martes 30 de marzo.
Sobre los resultados, que se esperan para mayo, el Prof. Urcelay expresó que darán cuenta de un acucioso proceso de corrección, donde factores como la legibilidad y la coherencia serán fundamentales. "La idea es que con esos resultados se ofrezcan a las escuelas orientaciones de lo que es necesario reforzar en el mediano plazo, por ejemplo con cursos de formación general".
El impacto de esta prueba podría proyectarla a todo el sistema universitario "para que los planteles -al tener registros- puedan ayudar a sus estudiantes con herramientas efectivas", más aún si se considera que "se ha hecho evidente la precariedad de la Educación Media en esta materia", aseveró.
El Dr. Urcelay aclaró que había un proyecto para aplicar la prueba en toda la séptima región, pero el terremoto provocó un cambio de planes. Sin embargo no se descarta la idea, por su amplio potencial de apoyo a los jóvenes. "¿Cómo se comportaría esta prueba o cuáles son las debilidades que evidenciaría en toda una región, con escolares de establecimientos públicos y privados?", consultó el académico, manifestando a su vez el interés de la Universidad de Chile por "apoyarlos con un adecuado reforzamiento de competencias".
Recordó, en esta línea, que la prueba se realizó en 2009 a las carreras de Derecho de distintas universidades. En cambio este año el test fue más amplio, pues abarcó a todas las carreras: "Esperamos poder proyectar esta herramienta a todo el sistema de Educación Superior, como un complemento a la PSU -no como motivo de selección- para poder plantear soluciones a las dificultades de la Educación Secundaria".
Finalmente el Director de Pregrado aseguró que a nivel institucional "estamos felices por el resultado preliminar. Realmente la Universidad puede estar orgullosa de sus muchachos, porque colaboraron con su asistencia. Ello indica que podríamos tener algún tipo de reforzamiento posterior. Los Directores de Escuela están muy entusiasmados y sin duda lograron incentivar a los estudiantes".
Mayo: Resultados y proyecciones
Ángela Bocchieri, Directora del DEMRE, explicó que el proceso de preparación ha pasado por diversas etapas, que concluirán en mayo con la entrega de los resultados a las Facultades e Institutos interdisciplinarios de la Universidad.
"Un 89,4% de asistencia es una muy buena convocatoria considerando que por el terremoto hubo dificultades para contactarse con algunos alumnos. Hubo 11 carreras en que prácticamente un 100% de los estudiantes se presentaron y eso es muy loable", sostuvo.
La Directora expresó que a nivel internacional "se está hablando de que no basta la información que puede entregar una pregunta de respuesta cerrada respecto a la manera en que se comunican los alumnos. Conocer cómo redactan complementa los objetivos que miden las preguntas cerradas".
"Es un tremendo desafío introducir una nueva línea de trabajo", añadió la Directora, enfatizando que ésta puede dar luces al desarrollo del lenguaje, dado que el proceso ya lleva cerca de cinco años de estudio, "asentando las bases y creando los instrumentos adecuados". Explicó también que el test, por incorporar preguntas abiertas, implica una corrección más lenta que encuentra su base en una rúbrica de corrección.
Textos expositivos y argumentativos
Jorge Hernández, Jefe de la Unidad de Estudio e Investigación, comentó que el instrumento tiene un doble propósito: "Por una parte entrega información sobre el desempeño de los estudiantes en habilidades de lectura y de escritura; por otra, permite discriminar más profundamente en los Procesos de Selección Universitaria".
"Los primeros estudios se hicieron a grupos pequeños. Necesitábamos un volumen más grande. De allí surgió la idea de aplicarlo a todos los estudiantes de primer año de la Universidad de Chile", aseveró.
"Es posible -añadió entre las proyecciones- que en algún minuto esta prueba se transforme en un tipo de examen al interior de la Universidad, para efectos de titulación o asignaturas. Esas decisiones la va a tomar finalmente Pregrado".
La corrección que actualmente se está realizando es una tarea de gran envergadura. "En corregir cinco mil hojas de respuesta cerrada se ocupan entre tres y cinco horas. En cambio en el caso de pregunta abierta un grupo de ocho personas tienen que trabajar doce días para corregir la misma cantidad de hojas".
Para la corrección de las pruebas se requirió una capacitación previa destinada a conocer la rúbrica y el sistema informático destinado a la puntuación. "Para evitar que se encuentren muchas diferencias entre un corrector y otro". Tal rúbrica mide aspectos como "la ortografía, las marcas de pronombres y usos de conectores, el contenido, la coherencia de las ideas; y un estilo formal de redacción. Cada uno de esos aspectos tiene puntaje asignado que va de uno a cinco, siempre y cuando la letra sea legible".
El Profesor agregó que las tres preguntas abiertas y las 40 preguntas cerradas tienen relación con textos que miden la comprensión lectora, es decir, cómo los estudiantes procesan la información de "textos expositivos (manuales, noticias) y argumentativos (investigaciones, artículos científicos)". Se evita el uso de textos literarios, pues se prestan para múltiples interpretaciones.
A su vez Jorge Jocelin, Jefe del Comité de Lenguaje y Comunicación de la Unidad de Construcción de Pruebas, comentó que integrar el modo de pregunta abierta constituye un proyecto que lleva al menos cuatro años en desarrollo. En esta línea dijo que los resultados de la aplicación realizada a la Facultad de Derecho "fueron bastante decidores para la elaboración que hicimos este año".
"Medir con pregunta abierta permite acceder a otra perspectiva. Cambia el enfoque del lenguaje, porque la persona que se enfrenta a una pregunta cerrada es receptora de información. En cambio en la pregunta abierta o en la pregunta de respuesta construida, el estudiante ejerce una labor de emisor. Eso facilita observar algunas características propias del lenguaje, como la ortografía y la redacción".
Uno de los tres supervisores de este proceso -en el que participaron 24 correctores- fue Simón Villalobos, en el área de textos argumentativos. Tal labor consistió en "aplicar una serie de indicadores a una pauta de texto de contenidos transversales donde el estudiante tuvo que presentar su opinión y sus argumentos respecto de ella. Además, de plantear formalmente la redacción de un texto", concluyó.