¿Economía deflacionaria?

Santiago, 3 de Marzo de 2004

La inflación negativa no constituye necesariamente la idea de deflación en términos del retroceso de la producción En el caso chileno, en los últimos meses nos hemos informado de IPCs negativos que han caracterizado el devenir de la economía nacional; para muchos, esto trae el recuerdo de los fenómenos similares que se vivieron en la primera mitad del siglo XX en muchos países del mundo. En esos casos, la deflación significó poco menos que la destrucción del aparato productivo, especialmente de aquellos sectores que no podían hacer frente a las disminuciones de precios con similares o proporcionales disminuciones de costos. En nuestro caso, el fenómeno está indudablemente vinculado al bajo crecimiento de la demanda agregada, a su vez impulsado por las expectativas de bajo crecimiento y estancamiento del desempleo. La actitud del Banco Central, en términos de estimular la demanda por medio de menores tasas de interés, ha ayudado a despejar este tema en forma sustantiva. Además, existe ya una perspectiva de recuperación mundial -simbolizada, por ejemplo, por los relativamente altos precios del cobre- que definitivamente alienta una recuperación de demanda firme y sostenible. Por ello, es más bien posible que en materia de inflación, la economía chilena se encamine hacia sus objetivos de mediano y largo plazo, esto es un rango de alrededor de tres por ciento por año.

El fenómeno deflacionario que se ha observado no es estrictamente tal. Generalmente se habla de deflación o de inflación cuando predomina una baja (o alza) sostenida del nivel de precios. En el caso que comentamos, el descenso del nivel promedio de precios ha obedecido a un fenómeno puntual, eso si inserto en un ambiente generalizado de estancamiento en los precios y de bajo crecimiento productivo. Por lo demás, nunca hay que dejar de recordar que la medición de precios es una no exenta de errores estadísticos, y que en torno a las pequeñas fluctuaciones las mismas nunca pueden asegurarse de modo cierto. Por lo demás, como se ha observado, la situación de la economía chilena nunca ha sido deflacionaria del punto de vista productivo. En efecto, nuestra economía se ha caracterizado por una desaceleración de la producción, esto es un menor crecimiento comparativo a nuestras propias tasas históricas, y no a una caída recesiva de los niveles de actividad. Por ello, la fase en que ahora entramos, es de recuperación del crecimiento a tasas mayores, cosa posible por la situación auspiciosa de nuestro aparato productivo.

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