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Facultad de Medicina

Orientada a detectar tempranamente amenazas para la salud pública

Nace Panacea, Red Panamericana de Epidemiología Ambiental

La Universidad de Chile, en colaboración con la Universidad de Newcastle, el Instituto Karolinska y la empresa china MGI-tech comenzarán la secuenciación de muestras provenientes de 15 países del continente recolectadas el 2020, para determinar qué variantes de SARS-CoV-2 han circulado en la región.

Las muestras se recolectan de plantas de aguas residuales, como por ejemplo La Farfana

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Doctor Aldo Gaggero

Doctor Aldo Gaggero

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Red Panamericana de Epidemiologia Ambiental
Estudiarán viroma de aguas residuales de Santiago y Concepción

Así lo explica el doctor Aldo Gaggero, académico del Programa de Virología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina e integrante de esta red en Chile, señalando que estos investigadores, en colaboración con instituciones de otros 15 países, coordinarán una campaña de vigilancia para determinar la prevalencia y variantes genéticas del SARS-CoV-2 en las principales capitales del continente.  “Eso es la Red Panamericana de Epidemiologia Ambiental, Panacea (www.panacea-net.org): una red de resiliencia capaz de obtener datos en tiempo real para detectar riesgos químicos y microbiológicos en la región. Además, busca desarrollar e implementar nuevas herramientas moleculares para su aplicación en epidemiologia ambiental, así como formar profesionales capaces de producir, analizar e interpretar los datos”, señaló.

El proyecto, liderado por la Universidad de Newcastle, el Instituto Karolinska y la empresa china MGI-tech, con el soporte de Northumbrian Water y el grupo Suez, pretende determinar las capacidades analíticas de los países de América Latina para implementar programas de vigilancia epidemiológica mediante el uso de aguas residuales. En ese sentido, el doctor Gaggero explica que, previamente –y con el apoyo de la Seremi de la Macrozona Centro-Sur del Ministerio de Ciencia y Tecnología, doctora Paulina Assman-, su laboratorio se unió a equipos académicos de las universidades de Atacama, Valparaíso, Católica de Valparaíso, Andrés Bello y Católica de la Santísima Concepción, “con los cuales formamos una red de laboratorios de aguas residuales en nuestro país y establecimos un protocolo estandarizado para la detección de SARS-CoV-2 en esta matriz compleja, de manera de que nuestros resultados puedan ser comparables”.

Por ello, añade que Panacea es el resultado de un esfuerzo mancomunado de diversos investigadores e instituciones europeas y latinoamericanas, liderado por el doctor Marcos Quintela-Baluja, miembro del Center for Latin American and Caribbean Studies, CLACS, en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Newcastle y académico de la Universidad de Santiago de Compostela. Este académico ha señalado que “estamos hablando de una región que padece epidemias en curso, como el Zika, el dengue, la fiebre amarilla, el cólera o la malaria. Los sistemas tradicionales de detección y gestión de enfermedades se basan en análisis de diagnóstico de muestras clínicas; sin embargo, estos no detectan las alertas tempranas de las amenazas para la salud pública a un nivel de población amplio y, por lo tanto, no predicen los brotes con prontitud. En la pandemia de COVID-19 han surgido ideas para repensar y fortalecer toda la arquitectura de vigilancia de la salud mundial; como resultado, la epidemiología basada en aguas residuales -WBE, por sus siglas en inglés- se convertirá en un gold standard al proporcionar información sobre la exposición y el estado de salud de toda la comunidad de manera integral y casi en tiempo real”.

Detección en muestras históricas

El doctor Gaggero explica que esta iniciativa entregará recursos para que laboratorios de 15 países de América Latina cuenten con las capacidades para analizar muestras de SARS-CoV-2 tomadas de sus aguas residuales, inicialmente en ciudades con una población mayor a 150 mil habitantes. “Esto es histórico; nunca se había hecho un proyecto que tuviera esta envergadura, que concite análisis en un número importante de ciudades de nuestro continente. Y lo que va a hacer esta red, en un principio, es enviar al Instituto Karolinska muestras históricas de aguas residuales –que tienen algunos de los laboratorios participantes- para su secuenciación, buscando fundamentalmente conocer qué variantes de este coronavirus circularon durante el 2020 y primer semestre del 2021. Esto generará información muy interesante que no está disponible en la actualidad, y cuenta con financiamiento por un período de seis meses. Luego de ello, el propósito es que esta vigilancia de aguas residuales pueda ser implementada y financiada por nuestros países, y en varios de ellos, como es nuestro caso, contamos con la capacidad instalada y el conocimiento para abordar desde ya este desafío”.

El doctor Gaggero añade que “este método de detección y cuantificación de SARS-CoV-2 en aguas residuales se puede utilizar como un marcador predictivo de la circulación del virus en la comunidad y, por lo tanto, se podría disponer de un sistema de alerta temprana, tal como se demostró hace años en la detección y control de virus de la polio a nivel mundial. En este sentido, la WBE permite realizar un monitoreo rápido y de bajo costo en comparación con la detección y caracterización del virus en la comunidad. A su vez, podemos detectar la circulación de otros virus como hepatitis A y Norovirus; o bien otros microorganismos, como bacterias resistentes a antibióticos, parásitos, y también la presencia de drogas ilícitas, fármacos, biomarcadores o compuestos clorados, entre otros. Por lo tanto, la utilidad del análisis de las aguas residuales es enorme”.  

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