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Nelson Plaza participó de foro organizado por el Museo del Grabado de China

Del 27 al 29 de julio se llevó a cabo el Foro Guanlan 2022 centrado en el tema "Retrospectiva y prospectiva: la historia y la situación actual del desarrollo del grabado en todo el mundo" en el que se realizaron diversos debates en profundidad donde expertos, académicos y grabadores de todo el mundo compartieron su experiencia, observación e investigación sobre la historia del desarrollo del grabado en todo el mundo.

Dicha temática también fue abordada por el artista visual y grabador, Nelson Plaza, quien en su ponencia se refirió a los ​​contextos específicos que determinan las características únicas de los procesos artísticos y sus resultados, además de las características propias de las formas de enseñanza tanto de lo técnico como de lo reflexivo que se dan en Chile.

“En el tiempo en que estudié grabado en la Universidad de Chile, el panorama en mi país era distinto al de hoy, estoy hablando de los principios de la década del 90. Chile recién volvía a la democracia luego de casi dos décadas de una dictadura, que si bien, sentó las bases de una apertura económica, optó por el aislamiento en el ámbito cultural, reduciendo y encriptando el sistema de las artes. Hacia finales del siglo xx, internet y las tecnologías de comunicación, que hoy son parte del día a día, estaban recién apareciendo y todo parecía más lejos desde esta esquina de América del sur”, contextualizó el director del DAV en su presentación.

Continuó contado acerca de su experiencia cuando entró a la Escuela de Artes en donde conoció a maestros como Julio Palazuelos, Eduardo Garreaud y Rafael Munita, “que investigaron y compartieron viejas recetas descubiertas en antiguos tratados de grabado, las que fueron adaptadas a los materiales y recursos disponibles en el país”, aseveró.

“La necesidad es la madre de la inventiva. En esa época la obligación de conseguir materiales e implementos hizo que tanto maestros, estudiantes y artistas debiésemos acomodar prácticas, examinando nuestro quehacer para encontrar los aspectos que creímos eran los más importantes en el arte del grabado. Este análisis es una constante del cual el grabado ha sabido dar cuenta, recogiendo sistemáticamente elementos de la industria gráfica reinterpretando su valor a través de su uso”, agregó.

Con el paso de los años las recetas de lo que llaman “la cocina” -donde se van revisando y desarrollando las recetas de los elementos que servirán para las distintas técnicas que se ven en el taller- se han ido adaptando, mejorando y transmitiendo de generación en generación.

“Es cierto que ahora se puede ir a la tienda de arte de la esquina y comprar el barniz que necesitas, pero los estudiantes siguen prefiriendo fabricar los suyos, hay algo en la alquimia del proceso y de la apropiación del oficio desde la cercanía de la materialidad que construye identidad[...]Dibujar con un crayón que tú mismo hiciste, crea una gran diferencia.”, detalló Plaza.

De este modo el Taller de Grabado del DAV tiene un sistema de enseñanza centrado en lo colaborativo, siendo un lugar de residencia y cada nueva generación de estudiantes es motivada a apropiarse del espacio.

“Una de las primeras actividades del año es la limpieza a fondo del taller, practicada de manera conjunta. Esta suerte de ritual busca que los estudiantes conozcan los espacios que lo componen, entiendan y manejen las prensas a cabalidad, se introduzcan en su historia a través del quehacer y la manipulación más elemental. Esta actividad contribuye a afianzar lazos, generar sentimiento de equipo y cohesión, más aún, de familia. Apoyados por la creencia que el espacio del taller de grabado es un lugar en el que todos aprendemos de todos. El grabado se transforma en una de las pocas disciplinas del mundo de la plástica en que la colaboración y trabajo comunitario es un pilar. Su efecto desemboca en la manera en que los roles de artista e impresor conviven entre sí y con otras personas del mundo de las artes. Nos apoyamos y crecemos, estudiantes y profesores”, señaló el grabador.

Cuando llegó el C-19

Con la llegada de la pandemia al país y junto con ello tiempos de cuarentena, fueron cambiando el escenario de la enseñanza del grabado, fue así como hubo que reinventarse y “obligó la búsqueda y prueba de nuevas maneras de enseñanza, las que, en este caso, fueron más allá de un cambio metodológico. Requiriendo de exploraciones y experimentaciones en nuestros propios hogares o talleres particulares y readaptaciones de métodos cuya utilización conllevó una nueva mirada del grabado, más íntima e independiente”, clarificó Nelson Plaza.

De este modo, “[...]el rol docente en el arte conlleva la creación en sí, de esta forma la continuidad de la creación durante estos tiempos se transformó en un factor crucial para el éxito en la adaptación durante el encierro y en el retorno”, dijo.

Para concluir, el artista visual aclaró durante su ponencia que “Para que el grabado subsista se debe comprender la máquina, sobrevivir a la cercanía permanente con la industria gráfica, a la constante inflexión entre el apego y desapego del proceso de impresión y la imagen.  Creo que esta pandemia nos ha puesto en un contexto que nos ha obligado a mirarnos en nuestras prácticas, revisar y re valorar la particular manera en que hemos ido construyendo la enseñanza del grabado en la Universidad de Chile”.

Para acceder a la presentación completa del profesor del DAV, Nelson Plaza, descarga el ensayo en “Documentos Adjuntos”

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