Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza

Académica lidera investigación para medir la contaminación de humedales en la Isla de Maipo

“Microbiota de tipo vegetal (microalgas) también hay micro fauna, que son los insectos acuáticos, pequeños moluscos y toda una cadena trófica. Nos encontramos con patos, garzas, y varias especies que tienen que ver con la calidad del humedal. Si el humedal está bueno van a venir a nidificar o si no tiene algún tipo de riesgo”, así la investigadora Matilde López explicó en simples palabras una pincelada de la vida existente en torno a los humedales de zona semiárido, como todo el sector de Melipilla y Talagante, en la región Metropolitana. 

Este proyecto surgió luego de una postulación a un proyecto del gobierno regional que involucra a la Municipalidad de El Monte y la Municipalidad de Isla de Maipo y  donde algunos estudiantes esperan usar los resultados de esta investigación para terminar su memoria de grado y obtener el título de Ingeniero Forestal. 

Uno de los problemas, es que los humedales de esta zona “son abiertos”, dijo la experta. Tanto es así que puede ingresar cualquier persona, incluso perros callejeros. “Son un problema porque se comen los huevos de las aves y atacan a los polluelos y especies más pequeñas. Son animales salvajes”, describe la experta sobre una zona de “humedales urbanos” y que producto de las construcciones cercanas (casas, bodegas y la infraestructura de una viña cercana), la sequía y el cambio climático se ha visto afectado a nivel de aguas. 

En este sentido, explicó la investigadora, para “saber si el agua es buena, mediana o mala” se usan bioindicadores en al menos seis puntos que cumplen el rol de estaciones de muestreo donde se recolecta datos e información. Es decir, pequeños microorganismos que son sensibles al cambio en el nivel y calidad del agua del humedal. A través de ellos se puede determinar qué tan contaminado está el caudal y por ende, todo tipo de proyecciones sobre la biodiversidad de la zona. 

Además, la académica del Departamento de Gestión Forestal y su Medio Ambiente de la Facultad de Cs. Forestales y de la Conservación de la Naturaleza espera determinar cómo ha afectado el cambio climático y los cultivos demandantes de agua instalados en zonas periféricas a los humedales. “Supongamos la existencia de “zoobentos” -organismos que habitan en el fondo de los ecosistemas acuáticos- como caracoles o pequeños moluscos. Ellos necesitan agua con oxígeno y no con barro que les obstruye todo sus sistemas respiratorios”, detalló la experta sobre las consecuencias que son imperceptibles a simple vista, pero como toda cadena son un ejemplo de los estragos que pueden observarse en este tipo de ecosistemas. 

En sencillo, la profesora expresó este fenómeno así: “Si baja la columna de agua (caudal) que escurre con un cierto nivel de altura en que traía oxígeno y otros elementos de tipo físico-químico comienza a ser invadida por la vegetación ribereña y, además, la poca precisión que se puede tener por donde donde ingresa mucho fosfato, nitritos y nitratos que afectan la zona. Esto, porque en los campos aledaños están usando pesticidas, herbicidas y otros”. 

Hay aumento de la contaminación difusa, disminución del caudal y de la altura de la columna de agua, detalla de antemano la experta sobre los resultados que esperan encontrar en esta zona.  

“Es igual a los experimentos que nos hacían cuando niños en química. Si tenemos menos disolución de agua tenemos más contaminación. Cuanto más fluido esté menos contaminación”, cerró Matilde López. 

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