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Escuela de Salud Pública

Medio ambiente y salud. Programa de Salud Ambiental de la Escuela de Salud Pública

Una Salud: conectando la salud humana, animal y ambiental

El día 5 de Junio celebramos el día mundial del medio ambiente. Es un día importante en que debemos reflexionar acerca de la importancia del medio ambiente, la biodiversidad y su relación con la salud humana. Es el momento de tomar conciencia que la salud humana de las generaciones futuras estará estrictamente condicionada por la interrelación que hoy establecemos con la naturaleza.

El día 5 de Junio celebramos el día mundial del medio ambiente. Es un día importante en que debemos reflexionar acerca de la importancia del medio ambiente, la biodiversidad y su relación con la salud

El día 5 de Junio celebramos el día mundial del medio ambiente. Es un día importante en que debemos reflexionar acerca de la importancia del medio ambiente, la biodiversidad y su relación con la salud

Dr. Mauricio Canals académico del Programa de Salud Ambiental de la Escuela de Salud Pública

Dr. Mauricio Canals académico del Programa de Salud Ambiental de la Escuela de Salud Pública

Dante Cáceres académico del Programa de Salud Ambiental de la Escuela de Salud Pública

Dante Cáceres académico del Programa de Salud Ambiental de la Escuela de Salud Pública

Documentos adjuntos
Canals M, Cáceres D. Una Salud: conectando la salud humana, animal y ambiental. Cuadernos Médico-Sociales 2020; 60: 9-21.

El medio ambiente y la salud se integran como un todo en el concepto de Una Salud ( “One Health”) que integra fundamentalmente tres componentes: Salud Humana, Salud Animal y Salud Ambiental. Otros modelos conceptuales como salud ecosistémica, medicina de la conservación también apuntan al concepto de una salud humana interdependiente con la salud animal y un medio ambiente saludable. Este es un enfoque eco-sistémico en el marco de la ecología humana, retomado con intensidad ante las evidencias del cambio global. Aunque los seres humanos somos parte de la biosfera (ecosistema), se puede pensar que nuestro sistema social (las personas, su población, su organización y su comportamiento), se encuentran inmersos e interactúan con el ecosistema por medio del flujo de materia energía e información realizando actividades humanas que afectan el medio ambiente y obteniendo servicios ecosistémicos de nuestro entorno. Así en este contexto, la salud humana, una característica propia de nuestro sistema social depende del nuestro entorno físico y biológico.

La utilidad del concepto se hace especialmente útil en el periodo histórico en que vivimos desde mediados del siglo XX, el Antropoceno, que podemos considerar una extensión del período industrial pero con una magnitud del efecto sobre el ecosistema muy diferente. Siendo el hombre un ingeniero ecosistémico, en la construcción de su propio nicho ha llevado el efecto sobre la naturaleza a extremos no vistos. El régimen de subsistencia de la humanidad sigue siendo la agricultura, ganadería, el comercio y los servicios como el trasporte pero a un nivel intensivo y hay innovaciones tecnológicas como energías no-biológicas, informática, internet, ingeniería genética, robótica, etc. El uso de energía se ha triplicado, con respecto a la era industrial llegando a 1GJ/individuo día y ya es evidente el cambio climático. Es en este contexto donde el concepto Una Salud se hace más útil, lo que podemos ejemplificar con cuatro ejemplos:

1) Cambio climático y salud.

El cambio climático es un problema global con impacto potencial sobre la salud animal y humana. Recientemente se han realizado estudios multidiciplinarios producto de la colaboración de 35 instituciones académicas líderes, la ONU y agencias intergubernamentales de todos los continentes. En estos estudios se utilizaron 41 indicadores para proporcionar un sistema de monitoreo global dedicado a estudiar las dimensiones de salud de los impactos y la respuesta al cambio climático. Se propone que un clima que cambia rápidamente tiene implicaciones nefastas para todos los aspectos de la vida humana, exponiendo a las poblaciones vulnerables a condiciones climáticas extremas, alterando los patrones de las enfermedades y comprometiendo la seguridad alimentaria, el agua potable y el aire limpio.Estos impactos aumentan la desigualdad y comprometen muchos de los imperativos de salud pública nacionales y mundiales. Las implicaciones sanitarias, económicas y sociales del cambio climático proporcionan una justificación suficiente para la rápida aceleración de los esfuerzos de mitigación y adaptación.
Figura .- Diagrama de los efectos del cambio climático y su relación con la salud.


2) Enfermedades emergentes y transmitidas por vectores

El cambio climático ha significado un cambio en la prevalencia y aparición de nuevas enfermedades infecciosas, muchas de ellas zoonóticas y transmitidas por insectos hematófagos, ya que puede alterar los patrones espaciales y temporales del reservorio y de la transmisión de enfermedades, emergiendo nuevas enfermedades y re-emergiendo otras. . Entre las enfermedades re-emergentes destacan la tuberculosis y la malaria multiresistente, la impresionante extensión del dengue y del virus del Nilo Occidental (WNV), el resurgimiento de la plaga, el cólera y las enfermedades transmitidas por garrapatas. Entre las enfermedades emergentes se encuentran los virus Marburg, Hendra, Nipah, Ebola, síndrome pulmonar por Hantavirus (HCP), SARS, MERS, la cepa de E. coli O157-H7, Ciclosporidios y Criptosporidios. La mayoría de estas enfermedades son zoonóticas, donde el factor más importante es la transgresión de la barrera entre especies, concepto conocido como “derrame” o “spillover”. La pandemia COVID-19 es producida por el virus SARS-CoV-2, que por sus relaciones filogenéticas demuestra una clara relación con SARS-CoV-1 (agente del SARS) y por tanto con un muy probable origen en el reservorio de los murciélagos. Estos tienen más de 76 virus con potencial patógeno humano entre los que destacan los virus Rabia, Marburg, Hendra, Nipah, Menangle, Tioman, Ebola y los coronavirus SARS y MERS (20). Entonces esta es probablemente una zoonosis emergente a consecuencia de la trasgresión de la barrera específica, fenómeno conocido como “spillover” o derrame. La toma de conciencia de estos aspectos debiera tener profundas repercusiones en la investigación, enseñanza de la medicina, el enfoque de la salud pública y la toma de decisiones en los años venideros.

3) Resistencia a antibióticos.

La resistencia a antimicrobianos es hoy un problema crítico de salud a nivel mundial, al cual no está ajeno Chile. La capacidad de generar nuevos antibióticos está siendo superada por la tasa de aparición de resistencia a ellos. El problema de la producción de fármacos en general, tiene diversas aristas. Por una parte se encuentra el efecto que estos están teniendo en poblaciones naturales y por otra parte está la resistencia a antimicrobianos. En esta hay que incluir los agricidas (pesticidas, insecticidas, etc), los biocidas (productos de consumo, aditivos en alimentos y en las granjas, etc) y los antibióticos usados en hombres y animales. Estos terminan induciendo co-resistencia y resistencia cruzada en los micro-organismos mediada por la presión selectiva que establecen, las mutaciones y la transferencia de plasmidios que contribuyen a ampliar el resistoma bacteriano, entendido este como el conjunto de genes que contribuyen a la resistencia de las bacterias incluidos los antibióticos. Este es un problema en que intervienen diversos componentes en los que destaca la relación salud humana-animal y ambiente.
Figura .- Diagrama de los factores claves del sistema social y el ecosistema determinantes de la resistencia a antibióticos.


4) Contaminación ambiental

La contaminación ambiental es la principal causa de mortalidad en el mundo. Es responsable aproximamente del 16% de la mortalidad mundial, tres veces más que HIV/SIDA, TBC y Malaria combinadas y 15 veces más que todos los conflictos violentos. A pesar de esto, los efectos de la contaminación química en la salud humana son actualmente subestimados. Desde 1950 se han sintetizado más de 140.000 nuevos químicos y pesticidas, y en menos de la mitad se ha estudiado su efecto en la salud humana. Entre los ejemplos históricos están el asbesto, el DDT, bifenilos policlorinados y clorofluorocarbonados. Estos incluyen disruptores endocrinos, neurotóxicos, herbicidas, desechos farmacológicos y nanomateriales.

Canals M, Cáceres D. Una Salud: conectando la salud humana, animal y ambiental. Cuadernos Médico-Sociales 2020; 60: 9-21.

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