Comunidad sustentable

Martín Pérez Comisso: “Yo pensaba que esta Política tenía muchas posibilidades de convertirse en otro papel en el cajón y no ha sido así”

En el año 2010, mientras cursaba la segunda parte de la carrera de química, Martín Pérez Comisso decidió postularse, de manera independiente, al Senado Universitario. Era un paso más, luego trabajar en el centro de estudiantes y ser consejero FECh. Lo que no estaba en su mente era lo que pasaría en los años posteriores: vivir desde dentro el movimiento estudiantil de 2011, la mayor explosión social desde el regreso a la democracia; y al año siguiente ser pieza fundamental y uno de los grandes responsables de la creación de la primera política institucional de la Universidad de Chile, la Política de Sustentabilidad Universitaria. 

Entre risas, Martín recuerda que su postulación al Senado Universitario para el período 2010-2012 incluía diez temas, pero que sólo pudo abordar cuatro de ellos, ya que “entremedio hubo un año un poquito especial y clave". Su carrera estuvo siete meses en paro, y cuando “las cosas se calmaron un poco" decidió volcar todo su tiempo y trabajo a construir una Política de Sustentabilidad: "Esas conversaciones existían cuando yo ya estaba en la Universidad y eran mayoritariamente de estudiantes. Lo que yo hice, junto a un grupo de compañeros, fue agarrar esto y convertirlo en política… ¿Y por qué en política? Porque se supone que el Senado hace dos cosas: políticas y reglamentos". 

El hoy estudiante del doctorado "Dimensiones Humanas y Sociales de la Ciencia y la Tecnología", de la Universidad de Estatal de Arizona, cuenta que el tema de la sustentabilidad poco a poco venía creciendo en distintos espacios, principalmente en FEN, Antumapu y Beauchef, por lo que desde su punto de vista es muy importante relevar ese proceso. Recuerda que en el año 2008, "de la mano" de la hoy ministra Secretaria General de Gobierno, Camila Vallejo, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) crea la Secretaría de Medio Ambiente (Secma) y luego el cargo delegado de Medio Ambiente, procesos que apoyó desde su rol de consejero FECh y que materializó como Senador: "Cuando yo parto en el Senado y empiezo a conversar con un montón de gente sobre la factibilidad de hacer una política de sustentabilidad, empiezo a construir también toda esa historia, pero siempre fue un trabajo colectivo donde yo utilicé mi posición de senador para canalizarlo en la institución y llevarlo al pleno del Senado". 

Quien también fuera posteriormente profesor del curso de Introducción a la Sustentabilidad en la Facultad de Economía y Negocios, señala que existieron tres motivos principales para iniciar este proyecto: "Primero porque las iniciativas existentes estaban completamente desarticuladas y dependían casi en su mayoría de la voluntad de la gente y no de la institución. Segundo, el contexto en que vivíamos y que seguimos viviendo y que cada vez está peor, en una crisis climática global, donde el tomar acciones como individuos no es suficiente por lo que tiene que ser un trabajo colectivo e institucional. Y lo tercero tiene que ver con el rol de la Universidad. La Chile históricamente había tenido un rol importantísimo en los cambios del país, pero vamos a decir que después de la vuelta a la democracia se fue mucho hacia adentro: ahí podemos encontrar la crisis de la FECh el 95, de esa refundación de la FECh sale el conflicto que cambia los estatutos de la Universidad, y esa es la Universidad a la que llego yo, una institución que por quince años (1990-2005) se había dedicado a mirarse el ombligo porque había sido destruida y azotada por la dictadura. Entonces, en ese momento, estaba muy a la defensiva del país y también estaba súper aislada de los problemas de la gente. Pero desde esa perspectiva, la nueva organización de la Universidad empezó a mirar más hacia afuera: primero el 2006 con el movimiento de los pingüinos y luego el 2011 la Chile vuelve a convertirse en ese referente público. No es que se haya desconectado completamente, pero sí la Chile había salido de ese espacio público".

Con ese objetivo, junto a un grupo de compañeros y compañeras, el entonces senador universitario visitó todas las facultades de la Universidad, conversando, según recuerda, con más de tres mil personas de la comunidad UChile. "Ahí salieron cosas fascinantes para mí, cosas que tienen que ver con las violencias estructurales que tiene la Universidad. Una es la violencia económica interna, la que se da entre y dentro de las facultades, donde existen desigualdades económicas muy grandes. Lo segundo tiene que ver con diferencias epistémicas, lo que quiere decir que las ingenierías, las ciencias naturales y la medicina tienen un poder mayor sobre las artes y las ciencias sociales. Y lo tercero tiene que ver con la relación entre lo publico y lo privado, que es que hacia afuera funcionaba como una universidad pública pero que hacia adentro funcionaba por los intereses individuales. Creo que poco a poco todo estos problemas se han ido reduciendo con el tiempo… Y aquí la Política de Sustentabilidad entró a decir que tipos de mecanismos y orientaciones podemos dar para eso". 

Tras ese trabajo, el 12 de julio del año 2012, el Senado Universitario aprobó la Política de Sustentabilidad Universitaria. Ese mismo texto, escrito por Martín y sus compañeros y compañeras, cuatro años después se transformaría en decreto universitario tras la aprobación del ex rector, Ennio Vivaldi. 

Se cumplen diez años de la aprobación de la Política, ¿qué análisis haces de su desarrollo en la Universidad?

Lo que veo es que ha habido un avance progresivo pero lento de la implementación de la política, pero la materialización de la política creo que ha ido en la dirección que nos imaginamos hace diez años y eso para mí ha sido espectacular. Yo pensaba que esto tenía muchas posibilidades de convertirse en otro papel en el cajón y no ha sido así, porque hoy hay un Comité que tiene gente de todas las facultades, que tiene personas de todos los estamentos y además de las vicerrectorías, lo que es muy importante. Entonces hay un espacio en la Universidad, que aunque no tenga tanto presupuesto, aunque no tenga un equipo ejecutivo y aunque aún no tenga tanto poder es transversal a toda la institución y que está dedicado exclusivamente a tener estas conversaciones. 

¿Pero no te parece que estamos un poco atrasados en su cumplimiento?  

Primero no mediría el éxito de una política de sustentabilidad que le ha costado emerger y concretarse por los indicadores que tenga, porque además esta política de sustentabilidad viene de la idea de los procesos y no de las acciones, y los procesos de cambio están avanzando y creo que eso es muy positivo.

Siempre podría ser más rápido, siempre podría ser más eficiente, pero creo que el trabajo que se está haciendo en el Comité no sólo es prometedor sino que particularmente inspirador para la Universidad, porque nos muestra que espacios colegiados de coordinación no sólo son posibles sino que necesarios para tratar temas que le pertenecen a todos y enfrentar los desafíos que la Chile y Chile tienen sobre la crisis climática, sobre las desigualdades estructurales y sobre la necesidad de nuevos patrones que nos permitan transformar nuestra institución en un espacio que ayude a la regeneración de nuestros entornos sociales, económicos, culturales y ambientales. Sin duda es el tipo de espacio que al menos yo me imaginé después de ese año y medio trabajando en la Política de Sustentabilidad Universitaria.  

En ese análisis, ¿cuáles serían los ejes claves a seguir trabajando dentro de la Universidad?

En un primer punto creo que en la Universidad de Chile tenemos que conversar sobre qué significa que la extensión sea sustentable y no desde programas de educación ambiental o vinculación con el medio, sino que desde cómo hacer que la sustentabilidad se manifieste en los distintos tipos de acciones que se realizan. 

Junto con eso, también creo que debemos sistematizar la docencia en sustentabilidad que actualmente ya existe y generar una articulación de estos cursos, porque a lo que apunta la política es que todos los estudiantes se encuentren en sus programas académicos con espacios que tengan estas conversaciones. Y ahí creo que analizar adecuadamente el currículum de la Universidad de Chile desde la mirada de la sustentabilidad puede entregarle a los estudiantes una oferta que explícitamente les invite a asistir a este tipo de iniciativas y eso los va a ayudar, desde su propia experiencia académica, a ser más conscientes. 

Vivir una vida sustentable es una aspiración que muchos tenemos pero que requiere mirar que la vida sustentable no es una forma ambiental, verde o ecológica específicamente, tiene que ver con una relación con la justicia, tiene que ver con una relación con el otro, y con el otro humano y no humano, entonces ese tipo de preguntas y ese tipo de conceptualizaciones puede estar en cualquier disciplina, pero muchas de ellas en sus procesos de disciplinamiento han dejado de lado estas miradas. 

Ese trabajo va a tener frutos en cinco o diez años más, y ayudará a explorar estas preguntas que existen y que hoy afectan directamente a la generación de estudiantes que tenemos en la Universidad, porque decir que a ellos no les importa el cambio climático o no tienen ansiedad climática es una mentira, la generación que hoy estudia en la Universidad vive con estas preguntas sobre el tiempo pero las respuestas las terminan sacando por Tic Toc en vez de su clases, entonces ahí hay una oportunidad que hay que aprovechar.

Creo que la doctora Devés, como nueva rectora, por su estilo de liderazgo, tiene una capacidad enorme de darle al Comité por la Sustentabilidad la relevancia que necesita para poder lograr estos objetivos y hacer estas intervenciones que son necesarias y que sin duda son conversaciones difíciles, porque son conversaciones tan difíciles como las que iniciamos hace diez años cuando le estábamos preguntando a buena parte de la comunidad cómo percibía la sustentabilidad.    




 

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